Julio Iglesias, en Hawái, en una imagen de archivo
Qué fue de Gwendolyne, el primer amor de Julio Iglesias que inspiró una de sus canciones
Una joven perteneciente a una familia noble de origen ruso sobre la que el cantante escribió: «Nunca amé a una mujer más bella»
Durante décadas, su vida sentimental alimentó titulares, portadas y rumores. Hoy, ese relato se observa con una mirada más crítica. Julio Iglesias se ha convertido de forma involuntaria en protagonista después de que la justicia española haya abierto diligencias por dos acusaciones de acoso sexual presentadas por dos de sus exempleadas en sus mansiones de Punta y Bahamas.
Mucho antes de convertirse en icono global, Iglesias fue un joven marcado por la tragedia. Un grave accidente de tráfico en 1962 truncó su prometedora carrera como futbolista y lo mantuvo meses inmovilizado. Fue entonces cuando la música apareció como salvación. De aquellos primeros años data su romance con Gwendolyne Bollore, una joven perteneciente a una familia noble de origen ruso que inspiró una de sus canciones más recordadas, a la que dio su nombre y que más tarde interpretaría en Eurovisión. «Jamás he amado a una mujer más bella», escribió el propio cantante en sus memorias Entre el cielo y el infierno. Ella tenía 18 años; fue él quien decidió poner fin a la relación.
Después de su relación, Gwendolyne se desvaneció de la vida de Iglesias y del ojo público, a pesar de la eterna popularidad de la canción que la inmortalizó. A diferencia de otras figuras en la vida de Julio Iglesias, sobre su vida actual se sabe muy poco; ella eligió el anonimato.
Julio Iglesias con Isabel Preysler en 1974
El gran giro emocional llegó en 1970, cuando conoció a Isabel Preysler en una fiesta organizada por Tomás Terry. Según relatan múltiples crónicas, el flechazo fue inmediato. Tras una relación en la que él insistió repetidamente en pasar por el altar, se casaron por la Iglesia en enero de 1971, cuando ella ya estaba embarazada de su primera hija. Durante casi una década formaron la pareja más poderosa del papel couché español y tuvieron tres hijos: Chábeli, Julio José y Enrique. La separación llegó en 1978, envuelta en un pacto de silencio absoluto. «Julio, tú tuviste que pedirme muchas veces que nos casáramos, pero yo te voy a decir una sola vez que nos separamos», le susurró ella en el aeropuerto de Madrid. A raíz de los acontecimientos recientes y de las investigaciones en curso, la periodista Sandra Aladro ha asegurado que Isabel se encuentra «profundamente impactada» por las informaciones conocidas en las últimas semanas. «No es el Julio que ella conocía», afirmó, subrayando el desconcierto de quien fue su esposa durante siete años.
Foto de portada con Piscilla Presley
Tras el divorcio, la vida sentimental del artista se volvió más errática. Vivió durante cinco años con Virginia Sipl, modelo venezolana conocida como «la Flaca». Residían en la mansión de Indian Creek, en Miami, mientras él encadenaba giras interminables. La relación, marcada por idas y venidas, ocupó portadas y exclusivas. En una de ellas, Semana tituló: «La Flaca cuenta por qué no se ha casado con Julio Iglesias». «Esperé demasiado», confesó ella, cansada de una vida de ausencias.
Hubo también romances breves pero mediáticos, como el que mantuvo con Priscilla Presley, exesposa de Elvis Presley. Se conocieron en el Festival de Viña del Mar y la revista chilena Garbo llegó a hablar de boda. Nunca ocurrió. También se le vinculó a Sydne Rome y, más adelante, a Yolanda Hadid, entonces una joven modelo europea.
Pero si hay una relación que hoy se revisa con especial atención es la que mantuvo con Vaitiare, una modelo tahitiana con la que estuvo entre 1983 y 1989. Ella tenía 18 años cuando comenzó la relación; él superaba los 40. En 2010, publicó Muñeca de trapo, una autobiografía en la que describía un entorno marcado por excesos. «Cada noche había una mujer distinta en nuestra cama», escribió, relatando una obsesión constante por el sexo y asegurando que el cantante la introdujo en el consumo de drogas, entre ellas cocaína. Aun así, recientemente declaró sentirse «en shock» por las acusaciones y denuncias conocidas contra el artista.
La estabilidad llegó en 1990 con Miranda Rijnsburger. Se conocieron en el aeropuerto de Yakarta: ella tenía 24 años; él, 47. Se casaron en 2010 en una ceremonia íntima en Marbella y tienen cinco hijos en común: Miguel Alejandro (28), Rodrigo (26), las gemelas Victoria y Cristina (24) y Guillermo (18). Llevan más de tres décadas juntos, aunque mantienen un matrimonio poco convencional. Según distintas informaciones, viven a más de 1.400 kilómetros de distancia: Iglesias divide su tiempo entre Punta Cana y Bahamas, mientras Miranda reside en Indian Creek, Miami. Comparten familia, pero no rutina.