Belén Rueda
Así es la casa de Belén Rueda a las afueras de Madrid: «Es una zona muy tranquila»
La actriz vive desde hace más de dos décadas en un chalet de una zona residencial de Alcobendas
La casa de Belén Rueda es, ante todo, un lugar pensado para desconectar del bullicio y el ajetreo. Lleva más de veinte años instalada en una exclusiva zona residencial de Alcobendas, a unos 20 kilómetros del centro de Madrid. «A veces he tenido tentación de vivir en el centro, pero en cuanto sale aquí el sol… se me quitan todas las ganas», confesó en una entrevista.
El chalet, distribuido en tres plantas, responde a una decoración nada estridente. Colores claros, materiales naturales y una sensación constante de orden. El salón es, sin duda, una de las estancias más reconocibles y donde mejor se entiende el espíritu de la casa. Predominan el blanco y los tonos beige. El suelo, de madera clara, refuerza esa sensación de calidez y continuidad visual que recorre toda la vivienda.
Los ventanales son protagonistas absolutos. Grandes, limpios y sin artificios, conectan directamente con el jardín y permiten que la luz natural inunde el espacio durante todo el día. En el comedor, integrado en el mismo ambiente, destaca una gran mesa de madera natural con sobre de cristal, rodeada de sillas de fibras naturales que aportan un aire relajado y muy actual. Sobre ella, una lámpara de diseño sencillo, en tonos neutros, baja lo justo para crear un ambiente acogedor.
Belén Rueda con su perro
Desde el salón se aprecia también uno de los elementos más llamativos de la casa: la escalera. De líneas limpias, con peldaños de madera y barandillas de cristal, conecta las distintas plantas sin romper la armonía visual. Es funcional, moderna y aporta una sensación de amplitud que refuerza ese concepto de espacios abiertos y luminosos que define la vivienda.
En la zona privada, el mismo criterio se mantiene. El dormitorio principal apuesta por textiles suaves, ropa de cama en tonos neutros y un cabecero tapizado. Por otro lado, uno de los grandes tesoros del hogar es el jardín. Amplio, verde y muy cuidado, es el auténtico pulmón de la vivienda. Con la llegada del buen tiempo, la piscina se convierte en punto de encuentro habitual, muchas veces compartido con su hermana, que vive en el chalet de enfrente. «Ella pone la barbacoa», ha contado en más de una ocasión con humor.
Belén Rueda en su terraza
Pese a su extensa trayectoria profesional y a los numerosos reconocimientos que ha recibido (entre ellos el Goya por Mar adentro), la actriz huye de exhibir sus logros. La mayoría de los premios descansan en un estudio abuhardillado. «Parece que tengo un altar, pero en realidad los amontono y los escondo», ha dicho en alguna ocasión.
La cocina, separada del salón por una mampara, es otro espacio muy personal. Lejos de grandes alardes gastronómicos, Belén ha confesado que disfruta más del bricolaje que de los fogones. «Lo hago todo, me hace muy feliz», asegura. No es raro verla montando muebles o ajustando detalles.
La casa ha sido testigo también de momentos muy duros. En 1997, Belén perdió a su hija María, que falleció con solo once meses a causa de una grave cardiopatía congénita, una experiencia que la marcó profundamente. Años después, en 2018, sufrió un ictus transitorio que llevó a los médicos a diagnosticarle un aneurisma cerebral, del que fue intervenida con éxito. También atravesó una separación tras su matrimonio con el productor Daniel Écija, padre de sus tres hijas: María, fallecida siendo un bebé, y Belén y Lucía.
A los 60 años, Belén Rueda vive además un momento profesional especialmente ilusionante. Compagina proyectos en cine y televisión y acaba de estrenar El Vestido, su primera película junto a su hija Belén Écija, con quien también ha coincidido en series como Madres. Amor y vida. Madre e hija comparten plató, vocación y una forma muy parecida de entender la vida: sin ruido, sin excesos y con los pies firmemente apoyados en el suelo.