Tamara Falcó
La empresa en quiebra de Tamara Falcó
La empresa con la que gestiona su imagen, Gypset Living SL, domiciliada en la vivienda familiar de Puerta de Hierro donde reside su madre, atraviesa un momento complicado
Viajes de ensueño, cenas elegantes, escapadas románticas con su novio y estilismos de alta gama. La vida pública de Tamara Falcó proyecta una imagen de lujo constante que parece al alcance de muy pocos. En sus redes sociales todo transmite calma, exclusividad y estabilidad. Sin embargo, tras esa estética cuidada existe una realidad económica mucho más frágil de lo que aparenta.
Heredera de una de las sagas más conocidas de la alta sociedad española y única hija del matrimonio entre Isabel Preysler y Carlos Falcó, marqués de Griñón, ha crecido rodeada de privilegios y visibilidad. De su padre heredó el título de marquesa de Griñón, una distinción honorífica que aporta prestigio social pero no ingresos. Su apellido y su entorno han construido una imagen asociada al éxito, aunque los datos de su principal sociedad muestran un escenario muy distinto.
La empresa con la que gestiona su imagen, Gypset Living SL, domiciliada en la vivienda familiar de Puerta de Hierro donde reside su madre, atraviesa un momento complicado. Las cuentas de 2024 reflejan que no registró ingresos durante todo el año. Literalmente, facturación cero. Además, cerró el ejercicio con pérdidas y arrastra resultados negativos desde el año anterior.
En términos sencillos, la sociedad tiene más deudas que recursos. Su patrimonio neto es negativo, lo que significa que debe más de lo que posee. Este dato es especialmente relevante porque la legislación mercantil contempla que una empresa en esa situación puede entrar en causa de disolución si no corrige el desequilibrio.
Inigo Onieva y Tamara Falcó
El nivel de endeudamiento refuerza esa preocupación. La compañía acumula más de cuatro veces más deuda que recursos propios, muy por encima de lo habitual en su sector. Mientras la media ronda el 13,5 %, la sociedad alcanza aproximadamente el 471 %, un indicador de riesgo financiero elevado. También ha empeorado su capacidad para afrontar pagos inmediatos. Si tuviera que saldar ahora sus obligaciones a corto plazo, no podría hacerlo. En un año su margen de liquidez ha bajado del 26 % al 15,56 %, lo que refleja menor solvencia.
La rentabilidad tampoco acompaña. En lugar de generar beneficios, el negocio continúa perdiendo valor y el resultado negativo se ha ampliado respecto al ejercicio anterior, señal de que la actividad no está siendo rentable.
Ante un panorama así, la normativa establece dos opciones: aportar capital para equilibrar las cuentas o disolver la sociedad. En este caso la decisión depende exclusivamente de ella, ya que figura como administradora única. Si no se adoptan medidas dentro del plazo legal, podrían derivarse consecuencias jurídicas, incluida una disolución forzosa.
Mientras tanto, sus ingresos personales llegan por otras vías. Ella misma reconoció en televisión que cerca del 90 % de lo que gana procede actualmente de su actividad en redes sociales, donde supera el millón y medio de seguidores. A eso se suma su sueldo televisivo, que rondaría los 10.000 euros mensuales por sus colaboraciones en El Hormiguero, además de proyectos cuyos resultados no son públicos. Entre ellos está su firma de moda TFP by Tamara Falcó, con colecciones en colaboración con Pedro del Hierro, la participación junto a sus hermanos en la gestión de la bodega familiar Marqués de Griñón, recomprada en 2025 para preservar el legado paterno, y la explotación de la finca El Rincón, utilizada para eventos, rodajes y campañas publicitarias.
Su popularidad también le ha proporcionado ingresos relevantes en el pasado. En 2022 estrenó el docu-reality La marquesa en Netflix y años antes protagonizó el anuncio navideño de Porcelanosa, uno de los espacios publicitarios más cotizados de esas fechas, por el que habría percibido alrededor de 150.000 euros.