Ángela Rodrigo, viuda de Fernando Ónega
Así es la viuda de Fernando Ónega, madre de su hijo adolescente
La muerte de Fernando Ónega, ocurrida el pasado martes 3 de marzo a los 78 años, ha dejado un profundo vacío en el periodismo español, pero también ha puesto de relieve la dimensión más íntima y humana de su vida: su familia. Entre los miembros de su entorno más cercano, Ángela Rodrigo, segunda esposa y viuda del periodista, se ha convertido en un símbolo de discreción, afecto y entrega, especialmente hacia su hijo menor, Fernando Onega Jr.
Angela y Fernando contrajeron matrimonio en el año 2000, tras el fin del primer matrimonio del periodista con Marisol Salcedo, madre de sus hijas mayores, Cristina y Sonsoles. Desde el inicio de su unión, Ángela desempeñó un papel central en la vida de Ónega, aportando estabilidad y privacidad, elementos que él mismo valoró profundamente en sus últimos años. Su discreción fue tal que apenas existen fotografías públicas de la pareja, incluso cuando Onega compartía episodios personales en medios, como su trasplante de riñón en 2021.
El trasplante marcó un punto de inflexión en la relación entre ambos. Cuando los médicos comunicaron a Fernando que necesitaba un riñón y que su historial de tabaquismo complicaba la operación, Ángela se ofreció como donante de inmediato. Él describió con emoción el despertar tras la intervención y ver a su esposa a su lado: «He llorado muchas veces al contarlo... Hay que ser muy generoso para hacer eso». Este gesto no solo salvó su vida, sino que consolidó una relación basada en la entrega, la lealtad y el cuidado mutuo, que trascendia el foco mediatico que si rodeaba a sus hijas mayores.
Fernando Ónega junto a sus hermanas Cristina y Sonsoles
De esta unión nació Fernando Jr., el hijo menor de Ónega, quien ha llevado una vida discreta y centrada en sus estudios. A sus 23 años, ha apostado por la Ingeniería Informática y el desarrollo de software e inteligencia artificial, distanciándose deliberadamente del mundo periodístico que rodeó a su padre y hermanas.
Durante la enfermedad de Fernando, Angela y su hijo compartieron los últimos meses de su vida con serenidad y dedicación, acompañándolo de manera constante y protegiendo su intimidad, en contraste con la exposición pública de Cristina y Sonsoles.
La capilla ardiente de Fernando Onega, celebrada en la Casa de Galicia de Madrid, fue un reflejo de respeto y recogimiento. Ángela y Fernando Jr. se mantuvieron discretos, recibiendo a amigos, compañeros de profesión y personalidades del mundo cultural y político. Entre los mensajes recibidos destacó el de Julio Iglesias, amigo íntimo del periodista y padrino de Fernando Jr., quien, a través de sus redes sociales, recordó con emoción los últimos días de Ónega y la atención y generosidad de Ángela durante su enfermedad.
Carta a Julio Iglesias
Por primera vez tras el fallecimiento de su esposo, Ángela habló públicamente. Lo hizo a través de una carta dirigida a Julio Iglesias, en la que expresó su profundo agradecimiento: «No encuentro palabras suficientes para expresar el agradecimiento que siento en mi corazón. Durante estos últimos 30 días estuviste pendiente de Fernando, acompañándolo con una generosidad y una humanidad que nunca olvidaré. Tu presencia, tu tiempo y tu cariño significaron muchísimo para él y también para mí. En momentos tan difíciles, tu apoyo fue un verdadero regalo. Has demostrado ser una persona extraordinaria, con un corazón enorme, y eso es algo que siempre llevaré conmigo. Gracias por estar, por acompañar y por demostrar lo que significa la verdadera amistad. Mi agradecimiento hacia ti es infinito. Con todo mi cariño y gratitud. Ángela».
El testimonio de Ángela no solo refleja su gratitud hacia quienes acompañaron a su familia, sino que también evidencia la fuerza de su papel como madre y viuda. Su dedicación al cuidado de Fernando Jr., así como su apoyo constante a su esposo, configuran una historia de amor y compromiso discreto pero profundo. Más allá del legado profesional de Fernando Ónega, la historia de Ángela Rodrigo y su hijo revela la dimensión humana del periodista.