La heredera de la popular marca del cocodrilo, Catherine Lacoste, en la redacción de El Debate
Catherine Lacoste: «Mi padre se parecía mucho a Rafa Nadal por su resistencia»
Nació en Francia, pero su corazón está en Andalucía. La tierra donde la heredera del fundador de la marca del cocodrilo es feliz escuchando la música compuesta por su segundo marido, el guitarrista Ángel Piñero
Creció entre disciplina y deporte. Su padre, el tenista y empresario René Lacoste y su madre, la jugadora de golf Simone de la Chaume le inculcaron los valores que marcaron su vida. Hoy, a punto de cumplir 81 años, además de su familia, la gran protagonista de su presente es la música. Viuda desde hace cuatro años del guitarrista y compositor Ángel Piñero con el que se casó en el 2000, tras varios años de amistad, su ilusión es mantener vivo su legado. «Es el compositor de guitarra más importante de la historia, y que me lo discutan si alguien se atreve», advierte con rotundidad y simpatía durante la entrevista en la redacción de El Debate.
Catherine con su trofeo en el Open US amateur en 1967
Catherine Lacoste es una golfista francesa, nunca jugadora profesional, que fue la primera y la única jugadora que ha ganado el Abierto Femenino de Estados Unidos siendo amateur. «Elegí el golf porque era mucho más fácil a los ocho o diez años que la raqueta». Su padre también jugaba al golf, «y le gustaba quizá más el ambiente del golf que del tenis para una niña». «El tenis me encanta y miro siempre los partidos de Nadal y Alcaraz. Conocí mucho a Severiano Ballesteros. Jugué muchas veces con él. Un encanto de persona», señala.
Con Severiano Ballesteros
La heredera del cocodrilo
El cocodrilo, el logotipo que inventó su padre para marcar las camisas de tenis, le acompaña donde quiera que vaya. Algo que le llena de orgullo y que no le pesa en absoluto, al contrario. «Yo era la hija de René Lacoste hasta que gané en EE.UU. el Open de golf en el 1967». A partir de entonces, –tenía 22 años–, que consiguió algo tan grande por sí misma, dejó de sentir la presión por llamarse Lacoste. «Ahora puedo morir porque ya soy alguien... No soy solo la hija de. Tengo mi propio nombre», asegura que pensó en ese momento.
Un día en un aeropuerto en los EE.UU. a mi padre, al ver su pasaporte, le dijeron: «¡ Ah, es usted el padre de Catherine Lacoste !», recuerda con gran sentido del humor. Un punto de inflexión para la famosa familia. «El cocodrilo es sobre todo mi padre para mí». Muy pronto, por cierto, Catherine participará en una película que repasará su poco conocida vida de cine. «Llegó a ganar uno de los campeonatos de remo y fue presidente de Hispano Suiza».
De él destaca su personalidad, su lucha constante. «A los 14 años le dijo su padre que no era bueno que siguiera jugando al tenis porque era alguien un poquito débil físicamente. Y a través de esa lucha llegó a ser uno de los más grandes tenistas de Francia». «Se levantaba a las 6 y ya empezaba a trabajar».
Muy cariñoso y un genio
«Mi padre dibujó el cocodrilo por su resistencia y su forma de jugar. Me recuerda a Rafa Nadal. Él contó que un día vio unas maletas de cocodrilo en un escaparate y quiso comprarlas; un periodista lo escuchó, y eso le motivó en su carrera», explica la menor de la casa Lacoste. Una familia que desde 2012 ya no es propietaria de la marca legendaria. «Yo guardo mucha ropa del cocodrilo en mi armario, por supuesto», reconoce con nostalgia y cariño. Habla con admiración y orgullo de su progenitor, del que disfrutó y frecuentó hasta que murió con 92 años. «No era mundano para nada. Nos enseñó mucho. Era muy cariñoso y un genio, un inventor y empresario, además de campeón de tenis. Junto con mi hermano mayor, hicieron del cocodrilo algo único. Su vida era perfeccionismo, inteligencia y trabajo. Era, como decía mi marido, un creador. Se parecían mucho, ambos eran muy sensibles. Mi madre era maravillosa también, pero no era tan creadora».
Catherine Lacoste con su padre
«Mi padre inventó también la raqueta metálica y era presidente de una empresa de aeronáutica», añade Catherine. «Y a los 25 años dejó de jugar al tenis porque tuvo tuberculosis».
El profesor de música de sus hijos
Elegir entre la música y el deporte no es fácil para ella. «Me gustan ambas cosas», reconoce. «El golf, un deporte también muy caballero, como es la música clásica, que es una maravilla». Conoció a su segundo marido cuando buscaba un profesor de música para sus hijos, fruto de su primer matrimonio con Jaime Prado y Colón de Carvajal. «Mis hijos son los mejores campeonatos que gané. Son mis joyas. Después de tres cesáreas ya me resultaba más difícil jugar al golf», recuerda. «La música es muy importante en la educación de los niños».
Un luchador
El recuerdo de Ángel permanece intacto en su corazón. Él me sigue haciendo vivir. Porque la verdad es que para mí es la ilusión que tengo en este momento. Fue muy dura su desaparición, porque estábamos viviendo una vida maravillosa, y yo ahora la estoy haciendo revivir a través de su música. Este miércoles se celebra en el Auditorio madrileño Aires Españoles, un concierto de violín y guitarra con orquesta en su memoria, con sus piezas y otras obras de autores como Sarasate y Chapí, entre otros. «El mejor homenaje es recordarle y recordar su figura como artista y como compositor a través de su música y a través de sus conciertos», comenta emocionada. Este concierto es, en definitiva, un homenaje a la guitarra clásica española, cuya asociación preside Catherine Lacoste. «Tu música se tocará siempre; cuando desaparezcas, seguirá tocándose», le dijo en una ocasión Catherine a su marido, un luchador al que «abandonó su padre a los ocho años y le dejó sin un duro».
Catherine Lacoste en El Debate
Sueño cumplido
Aunque Catherine, a diferencia de su marido, creció entre algodones, compartía con él su espíritu de esfuerzo y de lucha. «Yo entendía cuando estaba tocando cuatro horas de guitarra. Para mí no había problema ninguno en eso. Él me acompañó también a muchos campeonatos. Cuando fui capitana del equipo senior de Francia, era el único marido que viajaba; iba con 150 mujeres». Su sueño cumplido es la confirmación de la celebración del centenario de su marido, Ángel Piñero, el 24 de marzo de 2032 en el Teatro Real de Madrid.