La presentadora Pilar Rubio, durante la presentación de la nueva colección de baño de Selmark
Pilar Rubio reflexiona sobre cómo cambian las ideas políticas según cumples años: «Sabes lo que no quieres»
La comunicadora se pronuncia sobre la nueva faceta de su marido Sergio Ramos como diseñador y sus planes para verano
Enfundada en un espectacular vestido de estampado cebra y botas con flecos, Pilar Rubio ha vuelto a ponerse bajo los focos para presentar su su nueva colaboración con Selmark en la sala Equis de Madrid. A sus 48 años, la comunicadora presume de una silueta envidiable y reafirma su papel como embajadora de la firma gallega. «Llevamos seis temporadas, seis veranos trabajando juntos. Las colecciones han evolucionado como lo hemos hecho todos a nivel personal y profesional. Si hay algo que valoro es que comprende mi manera de disfrutar con la moda y me da libertad creativa total. Eso es una suerte», declara. Tiene claro que para que un traje de baño siente bien lo importante es «un buen patronaje». «Nos fijamos en el estampado, en el material, pero lo más importante es encontrar una simbiosis entre un estampado bonito y que estilice».
La presentadora cuenta que le gusta cuidarse y cómo el entrenamiento es fundamental en su día a día. «Me levanto a la seis, porque me gusta entrenar a esa hora cuando tengo más energía. A veces en ayunas, y si tengo que desayunar algo, tomo una tortilla con pan de espelta o centeno y un poco de fruta. Algo que me sacie. No voy a nada dulce porque no me va a servir de nada y me va a dar un pico», declara. Muy activa en redes sociales con sus rutinas de ejercicio, es consciente de la responsabilidad que tiene. «Lo que intento es que la gente vea que es una cuestión de constancia. No sirve de nada hacer un entrenamiento de choque, porque eso igual que subes, bajas. El cuerpo tiene mucha memoria».
Pilar Rubio, durante la presentación de la nueva colección de baño de Selmark
Respecto a la nueva faceta de su marido Sergio Ramos como diseñador, lo tiene claro y asegura que le anima siempre en todos los procesos creativos: «Nos gusta la moda, dar nuestra visión. Está muy bien, sobre todo que se exprese». La inspiración del futbolista queda reflejada en una de sus creaciones, la sudadera a la que ha llamado Pilar negra: «Si estás diseñando y ves una tipa todo el rato pasando a tu lado, a lo mejor algo sí que le inspiro. La musa la tienes en casa». Eso sí, él todavía no ha visto esta nueva colección cápsula junto a Selmark: «esta noche le haré un pase privado». Cuando le han preguntado si él hace caso a sus aportaciones ha sido tajante, bromeando: «A veces. Tú cuando quieras que tu marido te haga caso, tienes que decirle todo lo contrario, entonces sí te lo hará».
Los 40 años recién cumplidos de su marido, dice, «no cambian en nada porque es psicológico». De hecho, en su caso, asegura que antes era «mucho más hermética», y con 48 todavía no tiene claro lo que quiere, pero sí lo que no: «Tengo la sensación de que cuando se es más joven se tienen las ideas más claras en cuanto a religión, política. Y luego, a medida que pasan los años, te das cuenta de que sabes lo que no quieres, pero lo que quieres todavía está por descubrir. Te abres a nuevas posibilidades».
El futbolista Sergio Ramos entre el público de La Maestranza
No quiso aclarar si es cierto que su marido quiere comprar el Sevilla FC, o si volverán a vivir definitivamente en la ciudad hispalense: «A mí me gusta quedar con vosotros porque me pongo al día de cosas que yo no tengo ni idea. O sea, que realmente me gusta. Gracias por la información. Luego lo comentaré en casa a ver qué me cuentan, pero no os puedo decir nada porque de verdad que ahora mismo estoy un poco sumergida en lo que son mis proyectos, y este tema todavía no ha tocado», señaló también.
De sus planes de verano, no puede pensar tan a largo plazo porque «vive al día» y asegura que el viaje de Laponia, donde estuvieron hace diez días y disfrutaron de «conocer a Papá Noel», al que le pidió «salud» surgió cuatro días antes: «Lo que quiero es poder lucir los bañadores, no sé dónde, pero a una playita o una piscinita. No sé dónde acabaremos».