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La futbolista Aitana Bonmatí asiste a la entrega de los Premios Nacionales del DeporteEP

El nuevo negocio de Aitana Bonmatí lejos del terreno de juego que la convierte en diana de las críticas

La futbolista del FC Barcelona ha registrado su primera sociedad mercantil

Aitana Bonmatí ha formalizado su entrada en el mundo empresarial aprovechando el tiempo de baja derivado de su fractura de peroné, una lesión que la ha mantenido apartada de la competición durante los últimos meses. La futbolista del FC Barcelona ha registrado su primera sociedad mercantil bajo el nombre de XIV Legacy SL, una entidad que cuenta con un capital inicial de 5.000 euros y que tiene su sede en la confluencia de las calles Muntaner y Calaf, en la zona alta de Barcelona. La estructura de la empresa la sitúa a ella como administradora única, centrando su actividad en la compraventa, explotación y arrendamiento de bienes inmuebles, tanto rústicos como urbanos. El nombre de la sociedad hace referencia directa a su dorsal, el número 14, un dígito vinculado históricamente a la figura de Johan Cruyff.

Sus orígenes se remontan a Sant Pere de Ribes, donde Aitana comenzó a jugar al fútbol siendo la única niña en equipos masculinos, una etapa que ella misma ha descrito como fundamental para forjar su carácter competitivo. Hija de profesores de lengua y literatura catalana, su infancia estuvo marcada por un entorno intelectual y de fuertes convicciones sociales; de hecho, sus padres fueron pioneros en España al lograr cambiar el orden de sus apellidos para que el materno figurara en primer lugar, un detalle que refleja la educación en igualdad que recibió. A sus 28 años, no solo es graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, sino que posee una trayectoria que la sitúa entre las figuras más laureadas de la historia: cuenta con tres Balones de Oro y ha sido pieza clave en la consecución de múltiples Champions League y un Mundial.

En cuanto a su situación económica, se estima que su ficha anual en el FC Barcelona, tras su última renovación, ronda los 800.000 euros brutos, una cifra a la que habría que sumar importantes ingresos por patrocinios con marcas globales como Adidas. Sin embargo, su decisión de diversificar estos beneficios a través del sector inmobiliario ha provocado una reacción dispar. El inicio de esta actividad mercantil coincide con su proceso de recuperación física, un periodo en el que la jugadora ha buscado asentar las bases de su estabilidad económica ante la brevedad de las carreras deportivas.

Aitana Bonmatí, final Eurocopa

La apertura de XIV Legacy SL ha desencadenado un flujo de comentarios críticos en las plataformas digitales, donde se cuestiona el impacto social de este tipo de inversiones en un mercado tan tensionado como el de Barcelona. Los mensajes en redes sociales han sido directos y severos: «No ha desaprovechado el tiempo. Ahora es tenedora, rentista y una especuladora de una necesidad como es la vivienda», señalaba un usuario. Otro comentario que se volvió viral afirmaba con dureza: «El tonto más tonto del pueblo, a la mínima que gana un poco de dinero, se mete a la vivienda para parasitar a la clase trabajadora». Estas críticas ponen el foco en la supuesta contradicción entre su imagen pública, vinculada a fundaciones de inclusión social, y un negocio basado en la gestión de bienes raíces.

Esta estrategia de inversión no es una excepción en el deporte de élite, sino que responde a una tendencia generalizada. Perfiles como los de Cristiano Ronaldo, Gerard Piqué o Sergio Ramos han operado bajo esquemas similares, utilizando el sector inmobiliario como refugio para sus altos salarios. Lo que para la gestión financiera de la deportista supone un movimiento técnico de diversificación de activos ante imprevistos físicos, para una parte de la sociedad representa un punto de conflicto ético relacionado con el papel de las grandes fortunas en el mercado de la vivienda.