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Rocío Crusset y Charlie Schein, en la feria de SevillaGTRES

Charlie Schein, el novio norteamericano de Rocío Crusset que baila sevillanas y le gustan los toros

El joven trabaja en el sector del entretenimiento en Nueva York donde comparte su día a día con la hija de Carlos Herrera y Mariló Montero

La imagen combina modernismo y tradición: un joven neoyorquino de melena rubia y aire cosmopolita, acostumbrado al ritmo frenético de Wall Street y a las fiestas privadas de la Gran Manzana, compartiendo un coche de caballos en el Real de la Feria de Sevilla. Charlie Schein es el norteamericano que ha conquistado el corazón de Rocío Crusset, la hija de 31 años de Mariló Montero y Carlos Herrera, que trabaja como modelo y diseñadora en Nueva York.

Su capacidad de mimetización con el sur ha dejado boquiabierta a la familia Herrera Montero, aunque no es la primera vez que pisa suelo español por amor, pues ya se le vio integrado y discreto durante la boda de su cuñado, Alberto Herrera, en Sanlúcar. Este financiero, que desarrolla su carrera en los epicentros económicos de Nueva York, ha demostrado que su relación con la modelo, residente también en la ciudad que nunca duerme, es un vínculo sólido que trasciende fronteras.

Aunque su vida transcurre habitualmente entre rascacielos y despachos, donde se codea con la élite del entretenimiento y el arte asistiendo a eventos de figuras como el fotógrafo Mick Rock o el galerista Tripoli Patterson, Schein parece haber sucumbido totalmente al embrujo de la Maestranza y el rebujito.

La propia Rocío, visiblemente ilusionada, confirmaba esta asombrosa adaptación cultural minutos antes de entrar a una corrida de toros al confesar que «a bailar sevillanas todavía no se ha atrevido, pero ya está integradísimo: le ha encantado la Feria, los toros… Estoy muy contenta». La joven subrayaba así cómo su pareja ha abrazado con curiosidad y respeto incluso los aspectos más profundos y tradicionales de nuestra cultura.

Rocío Crusset y Charlie Schein, en la feria de SevillaGTRES

La integración en la familia no es solo una cuestión de presencia física o de protocolo social, sino de una complicidad latente que se hace evidente en cada interacción pública. Un momento clave para entender esta dinámica familiar ocurrió durante el invierno de 2025, cuando el neoyorquino apareció en el plató de MasterChef para brindar su apoyo a Mariló Montero en los fogones; allí demostró que, aunque el castellano sigue siendo una asignatura pendiente que se le resiste, su actitud es absolutamente imbatible. Ante la curiosidad de Pepe Rodríguez por sus avances con el idioma, fue su cuñado Alberto quien ejerció de intérprete y cómplice entre risas, asegurando que está llegando y que está trabajando en eso, una frase que ya se ha convertido en una broma interna que deja claro que el estadounidense es ya uno más en las reuniones de los Herrera.

Rocío Crusset y y Charlie Schein

Lo que hace de él un perfil tan magnético es ese aura de exclusividad que lo rodea, especialmente por el blindaje que aplica a su vida digital. Mantiene una privacidad férrea con un perfil de Instagram cerrado al gran público, lo que obliga a bucear en archivos sociales para descubrir su pasado en eventos de élite en Miami, California y Nueva York. Estas pinceladas revelan a un hombre profundamente conectado con el mundo editorial y artístico, alguien que probablemente se cruzó con la modelo en algún evento de moda internacional antes de decidir cruzar el Atlántico.

En las distancias cortas, la pareja desprende una ternura que no ha pasado desapercibida para los fotógrafos: ella retirándole el pelo de la cara con delicadeza en el coche de caballos y él respondiendo con gestos de cariño y sonrisas constantes.