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Elena Ochoa y Norman Foster

Elena Ochoa y Norman FosterGTRES

El problema que se ha encontrado Norman Foster con la renovación del Prado

Los restos arquitectónicos del Palacio del Buen Retiro están retrasando las obras

En 2016 se convocó un concurso internacional para llevar a cabo la restauración de una de las salas del Museo del Prado de Madrid, concretamente del Salón de los Reinos. La propuesta ganadora fue la que presentaron Foster + Partners, la firma de arquitectura que fundó Norman Foster en 1967, y Rubio Arquitectura, un estudio liderado por Carlos Rubio. La idea era que este espacio abriera sus puertas en 2024, pero han tenido lugar una serie de contratiempos que han retrasado la inauguración.

Foster ha hecho frente a algunos obstáculos que han convertido su trabajo en una tarea complicada, así que todavía no se puede calcular cuánto ha costado su proyecto. La Intervención General del Estado sostiene que es necesario esperar a que terminen las obras para determinar una cifra exacta. Pero, ¿cuál es el principal problema que se ha encontrado el arquitecto británico?

El nuevo espacio del Prado está situado en la última parte que todavía se conserva del Palacio del Buen Retiro, un edificio que se construyó durante el reinado de Felipe IV y desapareció tras los conflictos bélicos del siglo XIX. Todavía quedan algunos restos arquitectónicos que se han convertido en un tesoro para algunos y en un conflicto para otros, pues Norman Foster no puede avanzar a la velocidad que le gustaría porque su obra debe respetar estos recuerdos históricos. Las máquinas no pueden trabajar con normalidad y las excavaciones están resultando más lentas de lo que estaba previsto, así que la ampliación del museo aún está lejos de terminar. El objetivo es que esta ampliación añada 5.700 metros cuadrados más a la superficie total del recinto, iniciativa que despertó curiosidad y expectación a partes iguales. Según se dijo en su momento, el espacio extra permitirá exponer 200 obras más que actualmente están guardadas por falta de espacio.

El diseño de Foster y Rubio ha sido bautizado con el nombre de 'Traza oculta' y tiene como objetivo recuperar el espíritu del Palacio del Buen Retiro. Tal y como hemos adelantado, no es una tarea sencilla porque, además del pasado arquitectónico de la zona, el espacio que están restaurando tiene una distribución estrecha y larga, detalle que dificulta el trabajo de los expertos.

Cuando las obras hayan acabado podrá inaugurarse el nuevo Campos del Prado, compuesto por el Edificio Villanueva (Museo del Prado), el Edificio de los Jerónimos, el Casón del Buen Retiro y el Salón de los Reinos. Durante el siglo XVII, este último servía para organizar fiestas y actos oficiales. Era un auténtico paraíso, decorado con pinturas tan destacadas como La rendición de Breda, de Velázquez, o Los trabajos de Hércules, de Zurbarán. En origen, el edificio tenía tres plantas, pero Norman Foster ha añadido una cuarta para ampliar el espacio y poder exponer más cuadros. Además, los muros de todas las salas serán móviles, permitiendo así crear una zona única por cada exposición. Por otro lado, habrá una zona con una cafetería y una tienda de recuerdos.

Aunque Foster y Carlos Rubio consigan terminar el proyecto en 2026, no será hasta el año que viene cuando abra sus puertas al público. De momento, hay que esperar y ver cómo evoluciona el conflicto con el que se han topado los mencionados arquitectos.

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