Bárbara Goenaga con Borja Sémper
Bárbara Goenaga y la cadena de golpes que cambió su forma de entender la vida
La actriz ha compartido uno de sus mensajes más íntimos al recordar a sus padres, ambos fallecidos a causa de un cáncer de pulmón
Bárbara Goenaga siempre ha sido muy discreta con su vida privada. Alejada de la exposición constante y de las confesiones públicas, la actriz ha preferido mantener su intimidad lejos del foco mediático. Sin embargo, una reciente fotografía en blanco y negro compartida en sus redes sociales, donde aparecen sus padres caminando por la playa, ha abierto una pequeña ventana a una de las etapas más difíciles de su vida. «Los recuerdo cada día. Normalmente con una sonrisa, aunque a veces los echo muchísimo de menos. Se fueron demasiado pronto», escribía. Una confesión breve pero cargada de emoción que resume una historia familiar marcada por la enfermedad y por dos pérdidas especialmente dolorosas.
Su madre falleció en 2015, cuando la actriz tenía solo 32 años, a causa de un cáncer de pulmón que la propia Bárbara relacionó entonces con el tabaco. «Fue por un cáncer de pulmón que achacamos al tabaco, y en ese sentido me he vuelto muy beligerante contra el fumar», explicaba la actriz, quien también reconoció cómo afrontó aquella pérdida: «Cuando murió mi madre pensé: o me bajo del mundo o tiro hacia adelante con más fuerza». Años después, el golpe volvió a repetirse con la muerte de su padre, el reconocido pintor José Luis Goenaga, fallecido el pasado 13 de agosto de 2024 también a consecuencia del mismo tumor.
Aquella experiencia terminó cambiando profundamente su forma de entender la vida y de valorar cosas que antes pueden parecer cotidianas, pero que con el tiempo adquieren un significado enorme. La propia actriz lo resumía hace tiempo con una reflexión cargada de nostalgia: "Cenar con ellos… Esa llamada el día de Navidad. Que estén más cansados que tú, pero se hagan cargo de todo. Seguir sintiéndote 'la hija'... Eso se echa mucho de menos. Así que los que podáis, disfrutad de vuestras madres y padres, mucho mucho mucho. A no quejarse, pafavá”.
Sin embargo, años después, todo lo vivido acabaría teniendo un papel decisivo en otro de los momentos más delicados de su vida. Cuando Borja Sémper, su pareja y padre de sus dos hijos pequeños, Telmo y Eliot, comenzó a encontrarse mal, Bárbara tuvo una intuición que venía marcada inevitablemente por su propia historia. Después de convivir tan de cerca con la enfermedad, algo hizo que saltaran todas las alarmas y decidió insistir para que se realizara determinadas pruebas médicas. Esa insistencia resultó clave.
El diagnóstico confirmó un cáncer de páncreas, una de las enfermedades más complejas, aunque en su caso pudo detectarse en una fase muy inicial, algo determinante para afrontar el tratamiento con mejores expectativas. A partir de ahí comenzó un proceso especialmente duro que obligó al portavoz del Partido Popular a apartarse temporalmente de la vida política y centrarse por completo en su recuperación. Fueron meses marcados por la incertidumbre, los tratamientos y la batalla emocional que inevitablemente acompaña a una noticia así.
Borja Sémper y Bárbara Goenaga
Un gran papel
Con el paso del tiempo llegaron también las buenas noticias. Tras completar el tratamiento y dejar atrás una de las etapas más difíciles de su vida, Borja Sémper anunció su recuperación y su regreso progresivo a la normalidad. Y al mirar atrás, el político resumió el papel que tuvo Bárbara durante todo el proceso con una frase tan sencilla como contundente: «Gracias a ella estoy vivo».