Fundado en 1910

Marcos Llorente, en su visita a El HormigueroAntena 3

Una farmacéutica responde al discurso de Llorente contra los protectores solares: «El problema no es la arruga, sino las mutaciones»

Piluca Barrau, farmacéutica experta en dermocosmética y formulación, analiza las palabras del futbolista en 'El Hormiguero'

Marcos Llorente protagoniza una cruzada contra los protectores solares sin ser consciente del riesgo que entraña que un futbolista con su visibilidad lance mensajes que atentan contra la salud. El futbolista del Atlético de Madrid se sentó en El Hormiguero este martes y protagonizó uno de los momentos más polémicos al defender una exposición «coherente» al sol sin cremas de protección. «Lo único que promovemos nosotros es una relación con el sol coherente: exponerse poco a poco, adaptarse y no vivir con ese miedo del sol», explicó ante Pablo Motos, que en varios momentos intentó confrontar sus afirmaciones con las recomendaciones médicas habituales.

Uno de los momentos más tensos de la noche llegó cuando el presentador mencionó el conocido caso del camionero cuya cara envejeció de forma desigual tras décadas conduciendo con un lado más expuesto al sol. «No le daba el sol. Le daba el sol a través de un vidrio», aseguró el futbolista. Además, añadió que el estilo de vida de un camionero tampoco sería el más saludable: «Tiene los ritmos circadianos destruidos porque viaja de noche». El jugador también llegó a comparar la exposición solar con el deporte. «Cuando haces deporte, el músculo sufre, pero es un dolor esperado y útil para el cuerpo. Y con el sol igual», expresó. Una afirmación que provocó la sorpresa del presentador, que trató de reconducir el debate en varias ocasiones

El futbolista se sentó en el plató de El Hormiguero con sus ya famosas gafas amarillas. Le regaló unas al presentador y contó cómo funcionan. «Las gafas son una herramienta de la vida moderna que lo que hacen es simular la luz que hay en el exterior en este momento», detalló. «En interiores hay un pico de luz azul muy alto y lo que hacen estas gafas es equilibrar ese pico de azul para que esté todo muy balanceado y sea más similar al exterior», añadió.

El Debate se ha puesto en contacto con Piluca Barrau, farmacéutica experta en dermocosmética y formulación para analizar las palabras de Llorente. «El problema no es tomar el sol. El problema es vender la idea de que la piel puede exponerse sin protección como si no pasara nada. Y eso, científicamente, no es verdad y además es muy peligroso para los que escuchan», explica. «La radiación ultravioleta no se queda en la superficie. La UVB puede dañar directamente el ADN de las células de la piel, y la UVA penetra más profundo, llega a la dermis y genera radicales libres, que son moléculas muy reactivas capaces de oxidar estructuras celulares, alterar proteínas, dañar lípidos y favorecer mutaciones».

«Y esto sí que es importante: esos radicales libres activan unas enzimas llamadas metaloproteinasas de matriz, que literalmente degradan el colágeno y la elastina. Es decir, rompen la arquitectura que mantiene la piel firme, elástica y sana. Por eso el sol sin protección no solo produce arrugas: produce elastosis solar, manchas, flacidez, inflamación crónica y daño acumulativo».

«Pero lo más importante no es la arruga. Lo más importante es que la radiación UV puede producir daño en el ADN. Y cuando ese daño se repite durante años, la célula puede reparar o puede reparar mal. Ahí aparecen mutaciones. Y si esas mutaciones se acumulan, aumenta el riesgo de que esa célula pierda el control y derive en un cáncer de piel».

«Exponerse al sol por la mañana es bueno y, además, favorece la síntesis de vitamina D, de la cual hay mucho déficit en nuestra sociedad y que es muy importante. Pero no aplicar nunca crema solar ni antioxidantes no debería ser la información que tenemos que transmitir a la sociedad».