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Chabeli, con sus hijos

Chabeli, con sus hijos

La vida de Chábeli Iglesias: del trauma de ETA al búnker dorado de Miami

Su día a día entre sus mansiones de Florida y Carolina del Norte es el resultado de una larga búsqueda de tranquilidad

El hecho de que Chábeli Iglesias lleve más de tres décadas desarrollando una sólida carrera empresarial en Estados Unidos, sumado al millonario contrato que recientemente la trajo de vuelta a España, demuestra que la primogénita de Isabel Preysler y Julio Iglesias está muy lejos de ser una celebridad al uso. Al contrario, ha sabido construir una trayectoria propia aprovechando su sensibilidad estética y transformando una afición en un negocio que le ha permitido vivir durante años al margen de los focos.

Lo que gran parte del público desconoce es que el acomodado estilo de vida que disfruta actualmente no responde únicamente a la fortuna asociada a uno de los apellidos más conocidos del país, sino también a una carrera profesional construida con discreción y constancia durante las últimas tres décadas. Fue entonces cuando decidió orientar su futuro hacia el mundo del interiorismo, un ámbito en el que acabaría encontrando su verdadera vocación.

Convertida en una reconocida diseñadora de interiores y especializada en la reforma de viviendas, la decoración de espacios residenciales y la compra, rehabilitación y venta de propiedades en Estados Unidos, la empresaria ha logrado transformar su innato sentido de la elegancia en una actividad altamente rentable. Una faceta profesional que le ha permitido construir una cómoda posición económica sin necesidad de recurrir a exclusivas ni de exponer constantemente su vida privada.

Su experiencia en el mundo de la decoración y las reformas fue precisamente lo que llamó la atención de Televisión Española cuando decidió recuperarla para la pequeña pantalla. La corporación apostó por ella y por su hermano Julio José para ponerse al frente de Los Iglesias. Hermanos a la obra, un formato centrado en el diseño, las viviendas de lujo y las reformas integrales. Según trascendió entonces, la participación de la hija mayor de Julio Iglesias estuvo remunerada con cerca de 28.000 euros por episodio, una cifra que elevó su contrato hasta los 224.000 euros por los ocho programas que conformaron la temporada.

Más allá de la repercusión económica, el espacio permitió al público descubrir una faceta muy diferente de la que durante décadas había estado asociada a la crónica social. Y es precisamente esa faceta empresarial, desarrollada durante años lejos de España, la que explica el nivel de vida que disfruta actualmente. Detrás de ese exitoso recorrido profesional se encuentra una mujer que ha sabido construir un auténtico refugio personal y familiar al margen del ruido mediático y de las polémicas que periódicamente salpican al resto de la saga Iglesias-Preysler.

Sin embargo, esa necesidad de preservar su intimidad no surgió de la nada. Su origen se remonta a uno de los episodios más traumáticos que ha vivido la familia. El secuestro de su abuelo, el doctor Julio Iglesias Puga, a manos de ETA en diciembre de 1981 sembró el pánico entre sus padres y provocó una decisión que cambiaría para siempre el destino de los tres hermanos. Julio Iglesias e Isabel Preysler optaron por trasladar a sus hijos a Estados Unidos para garantizar su seguridad, una experiencia que marcaría profundamente la forma en la que Chábeli entendería la exposición pública durante el resto de su vida.

Es precisamente al otro lado del Atlántico donde la hermana mayor de Tamara Falcó ha logrado construir su verdadero refugio junto al empresario Christian Altaba, su compañero de vida desde hace más de dos décadas. Juntos han formado una familia alejada de los focos y han criado a sus hijos, Alejandro y Sofía, bajo una filosofía muy distinta a la que ella conoció durante su infancia y juventud.

Este retiro dorado se refleja también en el patrimonio inmobiliario que ha construido en Estados Unidos. Por un lado, su residencia habitual en Palm Beach, rodeada de exuberante vegetación tropical, amplios jardines y luminosos espacios abiertos donde cada detalle responde a su pasión por el diseño. Por otro, una finca situada en Hendersonville, Carolina del Norte, rodeada de naturaleza y extensos terrenos que se ha convertido en uno de sus lugares favoritos para desconectar de la vida pública.

Precisamente esa discreción que ha caracterizado su trayectoria durante las últimas décadas se vio interrumpida recientemente por un gesto tan sencillo como significativo. Con motivo del Día del Padre, la empresaria decidió compartir públicamente una felicitación dirigida a Julio Iglesias que sorprendió por el cariño y la cercanía que transmitía. «¡Feliz día, papi! Te admiro cada día más y te doy las gracias por todo el amor y los consejos que me das todos los días. Te amo infinitamente», escribió.

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