Genoveva Casanova, en una imagen de archivo
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Quién es quién en la familia de Genoveva Casanova, en la que se apoya tras la muerte de su padre
La socialité mexicana perdió a su progenitor el pasado 20 de mayo
Alejada del foco mediático e instalada en su México natal desde hace más de un año, cuando decidió huir de la presión mediática que sufría en España tras el escándalo que supuso la publicación de sus fotografías con Federico de Dinamarca disfrutando de un paseo nocturno por Madrid, Genoveva Casanova atraviesa por uno de los momentos más complicados de su vida por la muerte de uno de sus grandes pilares.
Tal y como ha adelantado Vanitatis, la socialité perdió a su padre, Larry Casanova, el pasado 20 de mayo, pero ha sido ahora cuando ha trascendido el fallecimiento. Su adiós se ha producido en la más estricta intimidad y sin ningún homenaje público por parte de la socialité, que no se ha despedido públicamente ni ha hecho mención alguna –no actualiza su perfil desde agosto de 2025– a su progenitor en redes sociales.
Fue en el mes de marzo cuando se supo que la exmujer de Cayetano Martínez de Irujo quiso hacer las maletas y cambiar España por México. La mexicana estaba dispuesta a regresar a su país natal para «estar cerca de sus padres» y «cuidar de los suyos», dejando atrás el envidiable piso frente al parque de El Retiro que tuvo alquilado durante los últimos siete años.
Ubicado en pleno barrio de Los Jerónimos, el inmueble disponía de más de 200 metros cuadrados, distribuidos en tres habitaciones, dos baños, cocina y un espacioso salón que enseñó a través de redes sociales a lo largo de su estancia. La vivienda cobró especial interés cuando en noviembre de 2023 se publicaron unas fotografías de Casanova en compañía de Federico de Dinamarca. Cenaron en El Corral de la Morería y después se desplazaron a la vivienda de la mexicana para pasar la noche.
El escándalo hizo que abandonase la vida pública y solo en contadas ocasiones desde entonces se la pudo ver llevando una vida normal. Muchos apuntan a que este también fue una de las razones que motivó su cambio de residencia. Ahora que se ha instalado de nuevo en México, la exmujer de Cayetano Martínez de Irujo puede disfrutar de su familia sin pensar en coger un vuelo que la lleve de vuelta a España.
El que fuera uno de los adiestradores de animales más conocidos de México se casó en primeras nupcias con Marian González-Reinmann, madre de Genoveva y de su hermana mayor Denisse. Además, proviene de una familia de origen danés. Uno de los integrantes de su linaje, su bisabuelo Arnold Eugen Reimann, fundó y fue propietario de la naviera Motortramp. Años después de su creación, esta empresa se fusionó con la naviera Norden, que actualmente continúa en manos de los descendientes directos de la familia Reimann.
Sin embargo, el amor no triunfó y decidieron poner fin a su matrimonio cuando ella tenía tan solo siete años, marcando para siempre el rumbo familiar futuro y creando un vínculo fraternal que a día de hoy perdura.
Mucho más discreta que su hermana, Denisse prefirió desarrollar su vida profesional en un discreto segundo plano, aunque eso no impide que haya triunfado. Posee su propia empresa, Casanova Comunicación, una agencia en la que ofrece estrategias de comunicación a media y que ha trabajado con Longines, Continental, IESE o Mercedes-Benz. En noviembre de 2009, se casó el ingeniero industrial Carlos Vidales, con quien cinco años después recibió a su hija Anna, a quien han inculcado la pasión por los animales que heredó de su padre.
Las dos hermanas sufrieron un bache de salud similar cuando, en 2010, Mariana, uno de sus grandes pilares y quien ocupó el cargo de directora de adquisiciones en el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa, sufrió un ictus que la obligó a pasar por quirófano en distintas ocasiones.
En esos momentos, su hermanastro Pablo fue un gran apoyo. Actualmente tiene 26 años y nació de la relación de Larry Casanova con Lorena Nassis. A pesar de la diferencia edad que les separa, 23 años, Genoveva y él mantienen una relación estrecha que ahora que no hay un océano de por medio se ha convertido en cotidiana.