Álex Baena, en una imagen de archivo
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La discreta vida de Álex Baena: su infancia perdida, su familia numerosa y su vínculo con Luis de la Fuente
«Es difícil irse a esa edad a vivir solo y alejarte de la familia», confiesa
Muy pocos futbolistas son capaces de presumir de llevar a sus espaldas un campeonato de Europa y un oro olímpico. Quizás muchos piensen que eso es lo que necesitó Luis de la Fuente para convocar a Álex Baena para el Mundial 2026. Pero su relación de complicidad viene de mucho antes. «Le conozco desde que tenía 15 años, sé que en este Mundial se va a reivindicar», explicaba el técnico navarro. Y así ha sido, puesto que ha demostrado una actuación más que notable en cada partido de la selección española.
Por ahora han merecido la pena los sacrificios hechos con 11 años, cuando decidió abandonar el domicilio familiar en Roquetas de Mar en busca de sus sueños. «Es difícil irse a esa edad a vivir solo y alejarse de la familia. He perdido casi toda mi infancia y adolescencia con tantos viajes fuera de casa. Ves amigos, que hacen cosas que tú no puedes hacer porque al día siguiente tienes partido», confesó en una entrevista.
«No sé qué será de mí sin ti», fue lo que le dijo a su madre cuando iban de camino a Castellón. «No pasa nada, hijo. Inténtalo, no te arrepientas de no haberlo intentado. Piensa en los otros niños del pueblo, piensa en cuántos son: ninguno de ellos está teniendo la oportunidad que vas a tener», le contestó ella.
Y no se equivocaba, porque fue tocar un balón en la Ciudad Deportiva del Villarreal y empezar a despuntar. A pesar de que compaginaba sus entrenamientos con los estudios. Estudiaba de 9 a 12 del mediodía y de 3 a 5 de la tarde. Justo después comenzaba su labor como futbolista. «Lo que más he sufrido ha sido el tener lejos a mi familia».
Su madre, Sara, confiesa que muchas veces prefería ponerse en contacto con él por WhatsApp en lugar de por llamada. «Así, Álex no me oía llorar. Yo creo que hubo una lucha silenciosa entre los dos. Nos esforzábamos para que ninguno de los dos supiera que el otro lo estaba pasando mal. En realidad, creo que me protegió él más a mí que yo a él», indicó.
«Álex sabe que yo sufría mucho, incluso lo ha contado en alguna entrevista. La gente me decía: 'Pero oye, ¡que tienes más hijos!'. Y parece que no lo entendían; esa frase no tiene ningún sentido, porque eso no reemplaza mi sufrimiento: yo quiero a todos mis hijos conmigo, como todas las madres», expuso.
Y es que Álex, hasta que abandonó su hogar, creció en una familia numerosa compuesta por cuatro hermanos más: Miquel, fisioterapeuta deportivo que trabaja con el futbolista; Nuria, profesora de Educación Primaria; Yaiza y, por último, Martina. «Si miro hacia atrás, sí me arrepiento un poco –confiesa al ver que creció al margen de ellos–, porque son etapas que ninguna persona se debería perder, que son muy bonitas, y son muchos recuerdos que no tengo; yo me lo perdí. Pero bueno, creo que a cada uno en la vida le toca vivir unas cosas y a mí me ha tocado esto».
Ahora, está centrado en su buen hacer en el Atlético de Madrid, por el que fichó en verano de 2025 y en el que, de momento, no ha podido despuntar del todo por una lesión muscular y una operación de apendicitis a mitad de temporada.