El jugador de la selección española, Fabián Ruiz junto a su madre, tras ganar el Mundial 2026
Mundial 2026
Mientras Fabián entrenaba al fútbol, su madre limpiaba los vestuarios: «Mamá, todo mereció la pena»
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Aprimera hora de la mañana, cuando la ciudad deportiva del Real Betis apenas empezaba a llenarse de empleados, cuerpo técnico y futbolistas, una mujer recorría los pasillos de las instalaciones con un carrito para dejarlo todo listo. Fabián Ruiz se cruzaba todos los días con ella, su madre. Mientras él entrenaba, ella limpiaba.
Fabián Ruiz nació en Los Palacios y Villafranca, un pueblo de Sevilla. Sus padres se separaron cuando él era pequeño y su madre, Chari Peña, tuvo que sacar adelante a sus tres hijos sola. Como tantos otros niños, Fabián empezó jugando al fútbol en equipos de la zona hasta que el Betis se fijó en él. Entrar en la cantera verdiblanca suponía una oportunidad enorme, pero también un reto para una familia con recursos limitados.
Su madre formó parte del acuerdo
El club ofreció trabajo a Chari en tareas de limpieza y posteriormente, en lavandería. Gracias a ese empleo, madre e hijo podían desplazarse juntos a la ciudad deportiva y pasar buena parte del día allí. Ella comenzaba su jornada muy temprano; él esperaba la hora de entrenar con las botas preparadas y la ilusión intacta.
La madre de Fabián Ruiz, Chari Peña, limpiando el vestuario de su hijo
Fabián ha reconocido en distintas entrevistas que, siendo adolescente, hubo momentos en los que sintió cierta incomodidad al ver a su madre trabajando en el mismo lugar donde él entrenaba. No era fácil para un chico de su edad separar el deseo de encajar con los compañeros de la realidad de ver a su madre limpiando los vestuarios.
Con el tiempo, aquella sensación cambió por completo. Entendió que cada suelo fregado y cada bolsa de ropa ordenada eran parte del esfuerzo que sostenía su carrera deportiva. Los empleados del Betis recuerdan a un chico educado, reservado y muy consciente del esfuerzo familiar. No llegaba con aires de estrella ni con privilegios especiales. Sabía que su madre estaba trabajando a pocos metros y que cada oportunidad debía ganársela en el campo.
Gracias a su esfuerzo Chari pudo matricularse en Psicología mientras su hijo ascendía por las categorías del Betis. Los años pasaron y el talento terminó imponiéndose. Fabián debutó con el primer equipo del Betis, se consolidó como uno de los centrocampistas con más proyección del fútbol español y dio el salto al fútbol internacional. Se fue al Nápoles, antes de desembarcar en el PSG.
Del anonimato a la élite
Desde París fue seleccionado para militar en el combinado nacional y se convertiría en una pieza clave de Luis de la Fuente. Con la selección española, frente a Bélgica, en los cuartos de final, abrió el camino hacia las semifinales con el primer gol de la victoria que dio pase al Mundial que días después terminarían ganando. «Mamá, todo mereció la pena», ha publicado recientemente el jugador en sus redes sociales. Hoy, ambos son campeones del mundo.