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Guayabera de sport en azul claro con chinos, modelo Cadaqués de The Brubaker

Moda

Tres consejos para acertar con la guayabera

La moda es un reflejo de las necesidades, el clima y los tiempos. La guayabera o sahariana, ambos nombres adecuados pues uno se relaciona con Cuba y otro con el desierto del Sahara, dos zonas que formaban parte de España hasta hace varias décadas. Nacida, como la sastrería masculina napolitana y romana, de una confección ligera y poco calurosa, lleva normalmente cuatro bolsillos frontales o alforzas y finas jaretas o pliegues de tela delante y detrás, dependiendo de su nivel de complicación. Pero no vale todo en cuanto a saharianas en el protocolo actual, sobre todo por una cuestión de corrección de formas.

Habitualmente hecha en lino o algodón, con estructura militar pero corte amplio, la sahariana, muy popular en los países caribeños y centroamericanos, tiene un origen práctico eminentemente español, le pese a quien le pese. Se cuenta que la guayabera o sahariana española la inventó una familia de origen español emigrada a Cuba en el siglo XVIII. Con un tejido sencillo, la mujer de su primer usuario, un alfarero andaluz llamado Joselillo Pérez, se ocupó de que su marido fuese por la calle fresco, cómodo y con espacio para el tabaco en los bolsillos. Encarnación Núñez, porque así parece que se llamaba su mujer, era una costurera avezada y consiguió que Joselillo luciese elegante en aquella Cuba que era parte de España por aquel entonces.

Guayabera o Sahariana de sport de Silbon en El Corte Inglés

Desde entonces, su uso se impuso en el sur de España, principalmente en Andalucía y Extremadura, donde se convirtió en una prenda esencial para la mitad del año. A menudo con dos aberturas traseras, martingala y siempre cubriendo los «cuartos traseros» casi totalmente, la prenda se solía confeccionar en algodón, por ser más fácil de planchar que el lino, más suave en contacto con la piel y estar más disponible.

Guayabera de vestir de Camisería Burgos

La prenda se hizo habitual en el antiguo reino de España, extendiéndose su uso de España a Filipinas, de Cuba a Venezuela.

Décadas después, el Ayuntamiento de Miami hizo oficial el uso de la guayabera para los funcionarios, liberándolos del calor y del estilo rígido anglosajón de americana y corbata, todo un gesto que revela la importancia de las costumbres locales según cada zona del mundo y cada tradición. La camisa, llamada en Andalucía con frecuencia «cubana» o «sahariana», se ha convertido en la prenda colonial hispánica del verano, donde también se llama guayabera por ser aparentemente útiles sus bolsillos para llevar guayabos, algo harto difícil y poco estiloso.

Guayabera de vestir de Camisería Burgos

En el siglo XX, la guayabera –que en Andalucía y Extremadura presidía el guardarropa masculino veraniego hasta los años 70 – perdió su importancia convirtiéndose en una prenda de tono eminentemente local o costumbrista. Ahora que el siglo XXI nos devuelve a la lógica, a nuestras raíces y tradiciones, la sahariana ha tomado de nuevo el sitio que nunca debió perder.

Guayabera de vestir de Camisería Burgos

Si su mejor embajador fue el Rey Juan Carlos, que la ha llevado con su porte y estilo por los confines del mundo, en los encuentros hispanoamericanos y actos oficiales de la zona se lleva la guayabera con pantalones vestidos y un calzado semi formal. Esta prenda, que se encuentra desde los 40 euros a los 700 según esté hecha, cómo y dónde, la han llevado mandatarios de muchos países, desde Carter a Reagan, desde Lula a Fidel, y todos los políticos españoles recientes. Nuestros políticos y nuestro Rey Felipe, pueden utilizar la sahariana en actos públicos de verano siempre que lo deseen, aquí o en el extranjero, si bien es correcto tener en cuenta aquello de «donde fueres haz lo que vieres».

Pero hay tres consejos que nos permitimos dar, visto que el nuevo y frecuente uso de la guayabera lleva a menudo a cacofonías visuales y desastres de estilismo.

1- Lo ideal es combinar la sahariana con un pantalón de un material distinto. Veamos por qué. Si la guayabera está hecha en lino, y quizás incluso si está hecha en otro material, se aconseja llevar con un pantalón de un material que se arrugue menos y algo más formal. Al tratarse de una prenda que a menudo se arruga de inmediato, combinarla con un pantalón chafado puede acabar por convertirla en un estilismo «guiñapo» más propio de Tom Hanks en «Naufrago».

2- Optar por saharianas en algodón. Aunque los tejidos de lino son muy adecuados en zonas tropicales, la etiqueta europea no acostumbra a apreciar el aspecto descuidado, trasnochado, ajado, marchito y chuchurrío de las prendas de lino cuando hace calor. Para qué nos vamos a engañar. El mejor consejo, volver a las saharianas de algodón que dominaron los guardarropas masculinos de muchos españoles elegantes hasta los años 80. Se trasparentan menos: no es agradable que el calor vuelva invisibles a las camisas y se luzca «pecho lobo» de modo involuntario. Además, el algodón pica menos y se mantiene planchado mejor.

3- Escoger bien los colores. Para un acto importante, un evento crucial u oficial, impera la sahariana blanca, que se acepta como etiqueta para bodas y reuniones de gobierno en Centroamérica. En esos casos se puede combinar con un pantalón de vestir crudo de día o gris de tarde. Se recomienda evitar el pantalón negro zaíno para combinar con una prenda tan veraniega. Para ir de sport, se puede llevar en cualquier color, sobre todo en blanco, beige, verde o azul. Y para ir a la playa, todo sirve, con bermudas o chinos. Como en todo, la lógica debe imperar.