La Reina Letizia, en el 50 aniversario de Adolfo Dominguez en San Ciprián de Viñas
La historia de la casa Adolfo Domínguez, la marca de «la arruga es bella» que nació hace 50 años en Orense
La Reina Letizia ha visitado, este viernes, la fábrica en San Ciprián de Viñas
La historia de la marca de moda Adolfo Domínguez comenzó cuando en los años 50 un niño nació en Trives, aldea de Orense. Años después, seminarista y asociado al Partido Comunista, se vio obligado a marcharse a Francia tras ser detenido. De allí, en plenos años 60, pasó a vivir en Inglaterra, un verdadero centro neurálgico del cambio y la diversidad ya en aquella época.
De vuelta a España, con 25 años, comenzó a forjar un proyecto, consciente de que la moda es nuestra segunda piel. Para terror de los fabricantes de planchas y de corbatas, comenzó a liderar un proyecto de moda que impulsaba la arruga natural de las prendas y huía de la omnipresente corbata, creando casi sin darse cuenta un estilo zen, sencillo, moderno y austero a la vez.
De la mano de Elena, su mujer, lideró un proyecto de moda antes de que otras marcas gallegas se lanzasen a lo grande, incluida Inditex. Con el empujón de un Madrid en plena movida y ebullición, pronto comenzaron a exportar una moda que brillaba por su naturalidad y sostenibilidad en una época en la que esto no era ni necesario ni aclamado.
La Reina Letizia, en el 50 aniversario de Adolfo Domínguez en San Ciprián de Viñas
En la época de Miami Vice, los dos actores protagonistas, Don Johnson principalmente, pusieron de moda en el mundo un nuevo estilo para el hombre, relajado y refrescante, caribeño pero de ciudad: perseguir a los malos en potentes motoras por las playas de South Beach se convirtió en un ejercicio de estilo, parra el que contaron con la ayuda de Giorgio Armani y, he aquí la suerte, de Adolfo Domínguez, en cuya empresa ya trabajaban también sus hermanos.
Tras décadas de una notoriedad feroz a nivel global, de un prestigio que se acercaba al de Issey Miyake y de un número de tiendas gigantesco para cualquier empresa española de la época, Adolfo Domínguez perdió algo de fuelle, entre divisiones familiares, cambio generacional y una pérdida de liderazgo en un mundo tan agresivo como el de la moda de los años 2000. Otras marcas surgieron como champiñones por los caminos del mundo.
Ahora que la empresa celebra su 50 aniversario en plena expansión internacional, la empresa vuelve a brillar en manos de una de las hijas de Adolfo, Adriana Domínguez. Este viernes, la Reina Letizia ha visitado la fábrica en San Ciprián de Viñas donde ha sido recibida por el diseñador.
La Reina Letizia con Adolfo Domínguez
Con un crecimiento de las ventas en el extranjero de casi un 10% y 380 puntos de venta a nivel mundial, la empresa goza de nuevo de un mercado exterior que supone el 43% de sus ventas.
El Ebitda por punto de venta medio ha subid un 23% y el despliegue exterior más reciente cubre las zonas de México, Líbano, Argentina, Paraguay, Turquía y República Dominicana. Todo un éxito tras un par de décadas de cierres masivos de tiendas, de despidos y de pérdida de ventas, algo que ahora queda atrás para esta simbólica y memorable empresa española, que se defiende con brío de la competencia y de los grandes cambios en el mercado.