Nicolas Jouslin de Noray es el capitán de L'Austral Ponant
L’Austral Ponant
El capitán de uno de los yates de expedición más lujosos del mundo: «Celebré una boda en La Antártida, rodeados de témpanos de hielo»
El francés Nicolas Jouslin de Noray explica cómo es su día a día a bordo de un crucero de solo 264 pasajeros que navega por los rincones más fascinantes
Nicolas Jouslin de Noray tarda solo unos segundos en llegar a su «puesto de trabajo». Para ser más precisos vive en él. A sus 38 años, este francés de intensa mirada azul y padre de cuatro hijos, es el capitán del yate de expedición L'Austral de la compañía Ponant, una de las más lujosas del mundo. Durante dos meses vive a bordo, navegando por el mundo y adentrándose en lugares tan recónditos como Groenlandia o la Antártida. «En esta cubierta (la cuarta) se encuentra mi camarote, mi despacho y también el del jefe de ingenieros y el del personal del capitán (staff captain). Todos vivimos aquí, muy cerca del puente mando. Si ocurre cualquier cosa, podemos saltar de la cama, ponernos la ropa e ir al puente en menos de dos minutos», comienza explicando. Una estrecha escalera decorada con metopas de los países en los que el crucero ha hecho puerto separa lo que sería «su casa» del «cerebro» del barco donde se concentran los controles de dirección, los sistemas de navegación con radares, y GPS y los equipos de comunicación.
Construido en 2011, L'Austral de Ponant mide 142 metros de eslora y tiene capacidad para solo 264 pasajeros (restringido a 200 en la Antártida). Se divide en siete cubiertas con 132 camarotes y suites con un sofisticado estilo francés que ofrece una experiencia de 5 estrellas con 145 tripulantes. Dispone de dos restaurantes, el gastronómico Le Coromandel, con exquisita cocina francesa e internacional, y Le Rodrigues estilo buffet. Destaca la calidad de la repostería, la mantequilla y productos como el foie por la nacionalidad de la naviera y productos locales de los que se abastecen en los puertos donde recalan. Durante una ruta de una semana que recorre Islandia va lleno y en la mesa no faltan exquisitos ahumados y pescados. Un Mundo de Cruceros es el agente de ventas exclusivo en España y Portugal.
Ponant en Islandia
Suite de L'Austral de Ponant
El capitán Nicolas Jouslin de Noray trabaja por norma general diez horas al día. Empiezan las operaciones sobre las siete de la mañana, pero cuando navegan por hielo los horarios son diferentes, trabajan por la noche y siempre hay otra persona de apoyo. En el puente de mando suelen hacer cuatro horas. «Cuando estamos llegando a un puerto o fondeamos, hay baja visibilidad (menos de una milla náutica) o un paso estrecho o un mucho tráfico marítimo necesito estar en el puente de mando». Desde aquí parte de su equipo además vigila con binoculares áreas protegidas donde su puede avistar fauna local para avisar a los pasajeros. Al pasar por Akureyri, la conocida como capital del norte de Islandia, están pendientes de las ballenas, y al desembarcar en Heimaey, los protagonistas serán los frailecillos.
Puente de mando de L’Austral de Ponant
La jornada laboral del capitán fuera del puente de mando continúa con reuniones de equipo, simulacros, entrenamientos y ejercicios a bordo. «Necesitamos tener, al menos, un promedio de dos y hasta tres simulacros por semana. Puede ser de incendio o desembarque». Y a ello se suma toda la interacción con los pasajeros. «Necesito conocer el pulso del crucero y saber cómo se encuentran los clientes. Tomar un cóctel con ellos o saludarlos en el pasillo o en el bar. Es importante que sepan que estoy aquí disponible para ellos. Además de charlar en la cena de bienvenida, la de gala y la de despedida». Se siente muy a gusto trabajando en un barco pequeño. «Después de unos días ya conoces a todos tus pasajeros. Los ves todos los días y el puente de mando está abierto para quienes quieran ver cómo funciona todo o simplemente mirar a través de los binoculares los paisajes».
L'Austral de Ponant
El barco también es un destino en sí mismo. El spa lo firma la marca Sothys Paris y cuenta con hammam, balneoterapia, masajes y salón de belleza. También disponen de gimnasio y piscina exterior con agua caliente. El salón principal ofrece bar, coctelería, té de la tarde y música en directo. L'Observatorie es un precioso salón panorámico con biblioteca y piano de cola mientras que los espectáculos y conferencias se ofrecen en el teatro. A bordo viaja un equipo de expedición compuesto por naturalistas y expertos en geología volcánica, ornitológica e historia vikinga.
Cuando le preguntamos por su ruta favorita se lo piensa detenidamente. «Depende de si prefieres temperaturas cálidas o frías. Yo diría que mis favoritas son las de la Antártida, porque como capitán, cuando salimos de Ushuaia, luego no sabemos a dónde vamos. Sabemos que nos dirigimos a la Antártida, y con el líder de la expedición decidimos, tal vez dos días antes, dónde desembarcaremos, porque siempre depende de las condiciones del hielo, del clima... Así que podemos ir al norte de la península, al sur, en el medio. Estamos cambiando todos los días el crucero, por lo que nunca es el mismo. Y tienes muchas posibilidades, flexibilidad, y esto es lo que les pedimos a los pasajeros: las tres palabras clave son flexibilidad, flexibilidad y flexibilidad».
Recepción del yate Ponant
También rememora un crucero de Atenas a Venecia. «Estuvimos a bordo con la Ópera de París, teníamos una colaboración con ellos y fue increíble. Se suponía que iban a hacer un espectáculo en un teatro en Dubrovnik, pero se canceló. Y así, dos días antes, construimos un escenario sobre la piscina. El mismo día del embarque hicieron un show a bordo. Al día siguiente estábamos viajando por Corinto, y luego Dubrovnik y Venecia». Durante los ocho años que lleva trabajando para Ponant tampoco faltan anécdotas. «Celebré una boda en La Antártida. Estábamos rodeados de montañas y témpanos de hielo, la novia vestida de blanco, con los anillos, llorando de emoción...».