Las joyas con el papel que las envolvía en la maleta de la Emperatriz Zita
Las joyas de la Emperatriz Zita que estuvieron perdidas durante un siglo se exponen por primera vez al público
El Museo de Bellas Artes de Quebec inaugura este viernes 4 de septiembre la muestra 'Tesoro oculto: un siglo de misterio'
Aparecen las joyas de Zita, última Emperatriz de Austria, en una maleta en Canadá después de un siglo
Tras más de un siglo ocultas en una maleta de piel, las joyas de Zita de Borbón-Parma, última Emperatriz de Austria y Reina de Hungría, volverán a brillar en las vitrinas del Museo de Bellas Artes de Quebec a partir de este viernes. La muestra titulada como Hidden Treasure: A Century of Mystery subraya la estrecha conexión de la familia Habsburgo con Canadá donde encontraron refugio en 1940.
«La ciudad de Quebec ofreció a mi familia seguridad, respeto y esperanza en una época de gran incertidumbre», declaró el Archiduque Carlos de Habsburgo, nieto de la Emperatriz Zita y jefe de la Casa Imperial y Real. «Exhibir estas joyas en el museo es una muestra de profunda gratitud hacia Quebec y Canadá por haber acogido y dado refugio a mi abuela y a sus ocho hijos durante la Segunda Guerra Mundial», añadió.
Tras el colapso del Imperio Austrohúngaro, al finalizar la Primera Guerra Mundial, el Emperador Carlos y la Emperatriz Zita partieron al exilio. Mientras la Segunda Guerra Mundial asolaba el continente y transformaba una vez más Europa, Zita, ya viuda, huyó de las tropas nazis y buscó refugio en la ciudad de Quebec, concretamente en la Villa Saint-Joseph de Sillery. Allí la familia forjó unos fuertes vínculos que contribuirían a arraigar esta historia en la memoria colectiva de Quebec: la Emperatriz viajaba con un conjunto de joyas que permanecerían ocultas en la región durante décadas.
Diamante Florentino
La colección incluye 15 piezas espectaculares, entre ellas el legendario Diamante Florentino de 137 quilates, que narran una historia de exilio, legado y resiliencia y tiende un puente inesperado entre Europa y Quebec.
En la primera parte de la exposición, los visitantes descubrirán los principales hitos históricos como el legado de la dinastía de los Habsburgo, el matrimonio de Carlos de Habsburgo-Lorena con Zita de Borbón-Parma en 1911, su inesperado ascenso al trono, el colapso del Imperio en 1918 y los años de exilio que llevaron a la Emperatriz y a sus hijos a Quebec.
El emperador de Austria, Carlos I y su esposa Zita, acompañados por el primogénito Otto, en la ceremonia de su coronación como Reyes de Hungría
A continuación, la exposición vincula la historia de la Familia Imperial con obras y objetos relacionados con la sociedad quebequense del siglo XIX. Posteriormente, centra la atención en la ciudad de Quebec, destacando las relaciones de la Familia Imperial, el misterio que rodea al tesoro y la forma en que el secreto se transmitió de generación en generación.
Maleta donde se guardaron las joyas
Por último, el recorrido culmina con la exhibición de las 15 joyas propiamente dichas, así como de la maleta que las protegió durante décadas. Estas piezas han sido testigos tanto de la historia de una dinastía como del destino de una familia en el exilio.
«En 1940, Quebec y Canadá acogieron a la familia Habsburgo en una época de gran incertidumbre. Esa generosidad dejó una profunda huella en la familia y nunca se ha olvidado. Más de 80 años después, resulta profundamente conmovedor ver cómo esta historia continúa en Quebec y poder, a su vez, compartir estos tesoros con el público. Nos enorgullece contribuir a preservarlos y transmitir su historia a las generaciones futuras», declaró Andrew Molson, fideicomisario del Saint Joseph Trust.