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El arquitecto Norman Foster (d), la comisaria de arte Elena Ochoa (i) durante la presentación de la ampliación del Museo de Bellas Artes, a 4 de octubre de 2026, en Bilbao, Vizcaya, País Vasco (España). El encuentro se enmarca dentro de la presentación de Agravitas, la ampliación y transformación arquitectónica del Museo de Bellas Artes que ha diseñado junto al arquitecto vasco Luis María Uriarte.

H.Bilbao / Europa Press
04/10/2026

El arquitecto Norman Foster y Elena Ochoa, en el Museo de Bellas Artes en BilbaoEP

La rutina diaria de Norman Foster para estar en forma a los 91 años tras superar un cáncer y un infarto

Su reciente visita a Bilbao para inaugurar la ampliación del Museo de Bellas Artes ha vuelto a poner el foco sobre su gran aspecto físico

La reciente visita de Norman Foster a Bilbao para inaugurar la renovación del Museo de Bellas Artes suscitó la misma impresión entre todos los periodistas que asistieron a cubrir el acto. «Tiene un aspecto formidable», «se le ve en plena forma», «se nota que se cuida mucho». El arquitecto británico cumplió el pasado junio los 91 años y se presentó como un chaval con un traje de terciopelo berenjena y corbata con lunares. Su mujer, Elena Ochoa, se decantó por un traje estampado, accesorios dorados y maxigafas. Además de su buena forma física mostró una gran lucidez y agilidad mental.

Cuando uno se pregunta qué puede haber detrás de esta espléndida forma física, no hay duda de que su intensa actividad tiene mucho que ver. A su edad, cuando la mayoría ya lleva largas décadas de jubilación, él sigue trabajando muy pendiente de la Norman Foster Foundation y el Norman Foster Institute. Continúa al pie del cañón involucrado en proyectos; diseña, pinta, viaje y siempre defiende que uno nunca deja de aprender.

Con una vida a caballo entre Madrid y Londres, acostumbra a levantarse a las 6.00 y considera el café su motor principal. «Duermo poco, aprovecho a hacerlo en los aviones, pero solo si es de noche, nunca de día. Y tengo la suerte de que mi cuerpo se adapta a la hora del sitio al que llego», contó a Barcelona Architecture Walks. Es piloto titulado de aviones, helicópteros y planeadores y ha explicado que utiliza el vuelo como una forma de «meditación activa» porque la tremenda concentración que exige pilotar le ayuda a desconectar del estrés del trabajo.

El arquitecto Norman Foster (c), la comisaria de arte Elena Ochoa (i) durante la presentación de la ampliación del Museo de Bellas Artes, a 4 de octubre de 2026, en Bilbao, Vizcaya, País Vasco (España). El encuentro se enmarca dentro de la presentación de Agravitas, la ampliación y transformación arquitectónica del Museo de Bellas Artes que ha diseñado junto al arquitecto vasco Luis María Uriarte.

H.Bilbao / Europa Press
04/10/2026

El arquitecto Norman Foster y la comisaria de arte Elena OchoaEP

En el 2000, el arquitecto sufrió un infarto fulminante que requirió una operación de urgencia. Poco después, le diagnosticaron un cáncer intestinal agresivo. Los médicos llegaron a darle apenas tres meses de vida. Superó todos los baches de salud y hoy se cuida más que nunca.

Pilar de estabilidad fundamental en su vida es su familia. Desde 1996 está casado con Elena Ochoa, con la que tiene dos hijos Paola y Eduardo. La familia era recientemente fotografiada en Londres. Su hija mayor trabaja en Foster+Partners, el estudio que levantó su padre, mientras que el pequeño se dedica a dirigir estrategias de rehabilitación, promoción e inversión en Thames Bank Properties, una promotora e inversora especializada en edificios emblemáticos de Londres.

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