27 de mayo de 2022

Busto de Trajano, Gliptoteca de Múnich

Busto de Trajano, Gliptoteca de Múnich

Trajano, el emperador hispano

Marco Ulpio Trajano  (Itálica, 18 de septiembre de 53-Selinus, 11 de agosto de 117) fue emperador de Roma desde el año 98 hasta su muerte en 117. Natural de la Bética, es considerado como el primer césar hispano

Hijo de un senador, Trajano ascendió por méritos en el ejército romano, sirviendo en las procelosas fronteras del Imperio. En 76-77, el padre de Trajano fue gobernador de Siria. Allí, con 24 años, Trajano ya tuvo el mando de una legión.
Siguió las etapas del cursus honorum senatorial ordinario; fue cuestor, pretor y legado: tribuno militar en Siria y legado de la Legio VII Gemina en Hispania, con cuyos efectivos aplastó en Germania la revuelta de Antonio Saturnino en el 89. Dos años después fue cónsul junto con Manio Acilio Glabrión.
En el año 96 era gobernador de Germania Inferior, guerreando para el emperador Domiciano contra los germanos. Ese año asesinaron a Domiciano y le sucedió Nerva.

Ascenso al trono

Trajano, emperador a los 45 años, mejoró la red de caminos entre Maguncia y Augsburgo e inició la construcción de un limes para asegurar las tierras conquistadas en el Rin. Dos años después de ser nombrado emperador regresó a Roma, donde hizo su entrada triunfal. Relevó a los desleales y penalizó a los pretorianos revoltosos. Liberó a muchos que habían sido encarcelados injustamente y devolvió parte de propiedad privada que Domiciano había confiscado. Su popularidad fue tal que, con el tiempo, el Senado Romano le confirió a Trajano el título honorífico de «óptimo».
En el Senado, Plinio le pidió una mayor implicación senatorial en la administración del Estado. Trajano nombró a muchos senadores gobernadores de las provincias, pero conservó el control arrogándose los permisos para la construcción de edificios públicos. Esto le permitió identificar y castigar a muchos senadores malversadores creando un órgano judicial para estos delitos, el Consilium Principis, con los mejores juristas.
Eliminó de la etiqueta todos los rituales sumisos orientales, como el abrazo de los pies o el besamanos.

La guerra contra los dacios

Legionarios romanos defendiendo un fuerte del ataque de los dacios. Detalle de la Columna de Trajano

Legionarios romanos defendiendo un fuerte del ataque de los dacios. Detalle de la Columna de Trajano

Trajano lanzó dos campañas contra Dacia (hoy, Rumanía), una región que perturbaba la paz romana desde el vergonzoso acuerdo negociado por los esbirros de Domiciano.
El emperador rompió la política seguida en tiempos de Augusto, de mantener los límites del Imperio y hacer solo guerras defensivas, con la única excepción de la conquista de Britania por Claudio. Hacia marzo de 101, Trajano lanzó cuatro legiones contra los dacios liderados por el rey Decébalo, a quien sometió.
Al volver a Roma, obtuvo el título de «dacicus» y se conmemoró el triunfo. No obstante, Decébalo, en 105, invadió territorio romano convocando a las tribus contra Roma. Trajano se puso de nuevo en marcha con trece legiones y creó otras dos: la Legio II Traiana fortis y la Legio XXX Ulpia Victrix, e hizo construir, con el diseño de Apolodoro de Damasco, su sólido puente sobre el Danubio, empresa similar a la de César con Ariovisto.
Conquistó Dacia en 106, a pesar del fanatismo de los dacios, guerreros que morían en combate o se suicidaban por su dios Zalmoxis. Los romanos tomaron la capital Sarmizegetusa y la destruyeron. Decébalo se suicidó, y su cabeza fue exhibida en Roma. Trajano fundó una nueva ciudad, «Colonia Ulpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetusa», colonizó Dacia con romanos y la anexionó al imperio como provincia. Esas campañas beneficiaron las arcas romanas por la adquisición de las minas de oro de Dacia. Además, descubrió el tesoro de Decébalo, que ascendía a 165 toneladas de oro y el doble de plata.

Expansión en el este y periodo de paz

Tras la muerte de Rabbel II Sóter, uno de los reyes clientes de Roma, el reino de los nabateos se convirtió en provincia romana con el nombre de Arabia Pétrea, que abarca el sur de la actual Jordania y el noroeste de Arabia Saudí, asegurando la continuidad territorial entre Egipto y las provincias asiáticas. Todo el Mediterráneo se convertía en un Mare Nostrum romano. Judea y la Arabia Nabatea serán dos plataformas para las futuras campañas orientales de Trajano.
Los siete años siguientes, Trajano gobernó el imperio en paz. Ordenó a Plinio el Joven que dejara en paz a los cristianos del Ponto y realizó muchas construcciones que aún existen.
Trajano celebró unos juegos de gladiadores durante tres meses en el Coliseo, combinando carreras de cuadrigas y luchas con fieras y gladiadores, que dejaron más de diez mil muertos, en su mayoría esclavos y penados. Atrajo a un total de cinco millones de espectadores durante los juegos.

Los problemas los solventó en el campo de batalla, estableciendo la paz en las fronteras y consiguiendo el botín necesario para cubrir el déficit económico de los emperadores precedentes

Otro acto importante fue su creación formal de los alimenta, un programa de bienestar que ayudaba a niños huérfanos y pobres por todo el imperio, suministrando fondos, comida y educación. Lo financió con el botín de guerra y una combinación de impuestos y filantropía. Así favorecía el desarrollo de la natalidad, que había descendido, y amenazaba con escasez de futuros legionarios. Trajano edificó colegios y orfanatos para los bastardos y los huérfanos de sus soldados, garantizándoles un subsidio mensual y una instrucción adecuada.
En materia judicial redujo los tiempos de los procesos, prohibió las acusaciones anónimas y las condenas con falta de pruebas o dudosas.
Organizó la burocracia y defendió la pequeña propiedad campesina frente a los latifundios. Favoreció el colonato: la repoblación de campesinos libres en la península, invirtiendo capitales y proporcionándoles los medios para sustentarse y trabajar en los campos. Por un lado, impidió que los recaudadores de impuestos depredaran a los colonos o que los latifundistas redujeran a la miseria y esclavizaran a los campesinos. Por otro lado, los defendió de invasores y bandidos que provocaban el abandono del campo y el éxodo a la ciudad. Para evitar el declive de la agricultura peninsular impuso a los senadores que invirtieran en Italia al menos la tercera parte de sus capitales. Limitó la emigración en una Italia que estaba perdiendo su centralidad.
Trajano quemó los registros de los impuestos retrasados para aliviar la presión fiscal sobre las provincias. Creó una caja de ahorros que concedió préstamos a los pequeños campesinos y empresarios romanos, favoreciendo las primeras cooperativas y asociaciones profesionales.
Garantizó a sus sucesores una clase social dirigente hábil y capaz. Los problemas los solventó en el campo de batalla, estableciendo la paz en las fronteras y consiguiendo el botín necesario para las construcciones, las reformas y para cubrir el déficit económico de los emperadores precedentes. Su sucesor, Adriano, se encontró con un imperio económicamente activo.
El ascenso al poder de Trajano supuso «un tiempo nuevo», dice Plinio. Con la colaboración del senado, donde instauró el voto secreto, Trajano trazó un plan de regeneración moral y política que tuvo consecuencias en la administración, la justicia y la economía.
El Foro de Trajano y la Columna de Trajano en un grabado de hacia 1891

El Foro de Trajano y la Columna de Trajano en un grabado de hacia 1891

La guerra contra los partos

En 113 Trajano comenzó una campaña contra los partos, cuando su rey Osroes colocó a un títere en el trono de Armenia. La primera fase fue un éxito. Derrotó a los partos y Armenia, Asiria y Mesopotamia fueron integradas en el Imperio. Luego marchó hacia el sur, conquistando Babilonia, Seleucia y Ctesifonte en el año 116. Siguió hasta alcanzar el golfo Pérsico. Fue el punto oriental más lejano al que llegó el Imperio romano. Ocupó toda Mesopotamia y la vanguardia romana, dirigida por Lusio Quieto, llegó a las primeras cadenas montañosas de Persia. Con las nuevas provincias de Mesopotamia y Asiria, el Imperio alcanzó su máxima extensión, fijando su frontera oriental en el río Tigris superando la anterior del Éufrates.
Mapa del imperio romano durante la época de Trajano, cuando alcanzó su máxima expansión

Mapa del imperio romano durante la época de Trajano, cuando alcanzó su máxima expansión

No pudo proseguir por problemas logísticos. La vastedad de los territorios ocupados, la resistencia y la táctica de la guerrilla parta con arqueros a caballo amenazaba la conquista. En 116, Trajano depuso al rey parto Osroes I y entronizó a Partamaspates.
Poco después, los judíos se rebelaron de nuevo por todo Oriente Próximo: Egipto, Chipre, Cirenaica, Judea y Mesopotamia desde el año 115, en plena campaña contra los partos. El emperador tuvo que entregar sus legiones orientales al legado y gobernador de Judea, Lusio Quieto, quien, junto con Quinto Marcio Turbón, aplastó a los insurgentes. Las conquistas de Trajano hicieron crecer el imperio de 5 millones de km² a más de 6 millones.
En 116, Trajano cayó enfermo y emprendió el viaje de vuelta hacia Italia. En el verano de 117 llegó a Selinus de Cilicia y murió repentinamente de edema. Las cenizas de Trajano se colocaron debajo de la Columna Trajana, el monumento que conmemoraba su éxito, derogando la antigua ley que impedía las sepulturas en el interior del perímetro ciudadano. La urna de oro se perdió durante las invasiones visigodas.

Sucesión

Estaba casado con Pompeya Plotina, aunque no tuvieron hijos por su afición al vino y los efebos. Justo antes de morir, Trajano adoptó como sucesor a su sobrino Adriano, su único familiar varón directo que estaba casado con una sobrina nieta del emperador y había luchado en las guerras dacias. Adriano, al convertirse en emperador, devolvió Mesopotamia al imperio parto, por un tratado de paz en el 125, pero conservó el resto de territorios conquistados por Trajano.

Anécdotas

La anécdota se refiere a una viuda que lo paró cuando partía a la campaña de Dacia. Ella le suplicó que encontrara y castigara al asesino de su hijo. Trajano dijo que lo haría a su vuelta. La viuda advirtió que podría no volver, por lo que Trajano le garantizó que en tal caso actuaría su heredero. Entonces la viuda le señaló que de esa manera no mantendría su promesa, porque no lo hubiera resuelto él y, aunque obtuviese justicia, no sería por mérito suyo.

Entonces Trajano bajó del caballo, buscó y castigó al culpable, concedió justicia a la viuda y marchó a la guerra.
​Para estar más cercano al pueblo romano, Trajano hizo que sobre la puerta de su residencia se escribiera: Palazzo Pubblico, para que todo el mundo pudiese entrar en él libremente. Solía recibir, personalmente y sin cita previa, a quien quisiera conseguir justicia. Ante las protestas de su secretario, que se quejaba de que su señor confiase en todo el mundo, Trajano le contestó: «Trato a todos como quisiera que el Emperador me tratase a mí, si fuese un ciudadano particular».

​Salve, Trajano.
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