La carta que el uruguayo escribió a su hermano desde el Titanic
«Cerré los ojos y me embarqué»: subastan una carta escrita en español de un pasajero del Titanic
En una nota añadida, se puede leer: «Última carta que escribió mi querido hermano Ramón. A los 3 días de ésta, naufragó el Titanic, pereciendo ahogado»
Cientos de objetos quedaron ocultos en las profundidades del mar tras el hundimiento del transatlántico Titanic, un pecio que vuelve a ser noticia tras la desaparición del submarino que, con cinco personas a bordo, salió el pasado domingo con el objetivo de visitar las ruinas del Titanic, y del que ese mismo día se perdió el rastro.
A bordo del que fue el barco más grande del momento iban 2.200 pasajeros y tripulantes de los cuales fallecieron 1.500. Entre ellos se encontraba Ramón Artagaveytia Gómez, uno de los tres pasajeros uruguayos que realizaron el viaje inaugural desde Southampton a Nueva York. Pocos días antes del trágico accidente, Ramón escribiría una carta a su hermano Adolfo. Esta misiva que fue enviada desde el famoso barco hasta Uruguay será subastada en las próximas semanas, según ha indicado la casa Zorilla Subastas.
Con una marca de agua de la compañía White Star Line, en la carta se leen «dos folios con tres carillas manuscritas, originalmente un pliego de papel, con mancha de humedad y nota manuscrita posterior añadida por Adolfo Artagaveytia», explican en la casa de subastas. En esta nota añadida, se puede leer: «Última carta que escribió mi querido hermano Ramón. A los 3 días de ésta, naufragó el Titanic, pereciendo ahogado». Fechada el 11 de abril de 1912, la carta fue enviada desde Queenstown, Irlanda, durante la última escala del transatlántico antes de emprender la travesía del Atlántico Norte. Estará a la venta a un precio de salida de 12.000 dólares (unos 11.000 euros).
Fotografía de la carta difundida por la casa de subastas Zorrilla Subastas
En la carta, que había permanecido en posesión de la familia de Adolfo Artagaveytia Gómez, su hermano Ramón describe todo lo que veía y observaba en el barco: «Todo lo que digo al respecto es un eufemismo», explica, «todo es nuevo y rico», apunta refiriéndose al lujo y maravillado por la calidad del servicio a bordo. Asimismo, la carta está acompañada de una fotografía de un elegante señor con bastón y sombrero, fechada el 31 de agosto de 1909, y donde se puede leer: «Una misiva y un recuerdo cariñoso a mi hermano Adolfo. Ramón». Poco imaginaba entonces que él, quien cuatro décadas antes había sobrevivido al incendio y hundimiento del buque América en el Río de la Plata, perecería ahogado en las heladas aguas del Atlántico Norte.
Con la dramática representación que el director James Cameron grabó en 1998, el Titanic alcanzó aún más popularidad, haciendo que fanáticos deseasen visitar sus fragmentos sumergidos en las aguas del Mar Atlántico. Hoy, admirar desde un submarino los restos del Titanic es un destino turístico que, al menos, un estadounidense, un francés, un británico y dos paquistaníes-británicos, se adentraron en el mar, a 4.000 metros de profundidad, a bordo de un sumergible que parece ser ilocalizable y para el que se han desplegado importantes recursos de investigación.