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15 de abril de 2024

El teniente coronel Tejero irrumpe en el Congreso de los Diputados durante la investidura de Calvo Sotelo

El teniente coronel Tejero irrumpe en el Congreso de los Diputados durante la investidura de Calvo SoteloEFE

«¡Quieto todo el mundo!», cronología del golpe de Estado del 23 F

Solo permanecieron de pie Santiago Carrillo, Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado, al que zarandearon los golpistas e intentaron tirarlo al suelo sin éxito

Han pasado 43 años de un golpe de Estado que quedó en nada y reafirmó los cimientos del nuevo estado democrático que se estaba levantando en España. Aquel 23 de febrero de 1981, la sesión para la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente del gobierno empezó a las 17:00 h.
Iba a sustituir en el cargo a Adolfo Suárez, que había dimitido. Mientras se estaba realizando la votación empezaron a escucharse ruidos que procedían del exterior, a las 18:23 h las cámaras de RTVE que estaban cubriendo el pleno captaron la imagen del teniente coronel Antonio Tejero Molina entrando en el hemiciclo. Subió a la tribuna de oradores y dijo: «¡Quieto todo el mundo!».
En lo segundos siguientes empezó un murmullo general entre los diputados, que continuaban sentados en los sillones. «¡Silencio! ¡Al suelo todo el mundo!», gritaron Tejero y varios guardias civiles que lo acompañaban. Algunos diputados se agacharon y otros continuaron sin moverse de su sitio, al igual que los redactores taquígrafos y otros trabajadores de la cámara.
Entonces, Manuel Gutiérrez Mellado, vicepresidente del gobierno y Capitán General del Ejército se levantó de su sillón y fue hacia la tribuna de oradores donde estaba Tejero y empezó a pedirle explicaciones de lo que esta haciendo. Varios agentes golpistas de la Benemérita intentaron detenerlo, y entonces Tejero disparó al aíre –hacia el techo–, y empezaron las ráfagas de subfusil realizadas por otros agentes.
Solo permanecieron de pie Santiago Carrillo, Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado, al que zarandearon los golpistas e intentaron tirarlo al suelo sin éxito. En torno a las 19:00 h, en Valencia, el capitán general de la II Región Militar, Jaime Milans del Bosch, se subleva y saca los carros de combate a la calle, frente al ayuntamiento de la ciudad y la Delegación de gobierno. El golpe de Estado había comenzado.
En Madrid por orden del general Luis Torres Rojas, tres escuadrones de la división acorazada Brunete ocupan las instalaciones de Radio Televisión Española en Prado del Rey, y dejan de emitir. Al mismo tiempo que en los estudios de Radio Nacional se sustituye la programación por música. Esta situación terminó en torno a las 21:00 de la noche, cuando el capitán José Juste, Jefe de la División Brunete regresa de urgencia a Madrid y ordena a sus tropas que se retiren de las instalaciones.
Pocos minutos antes, en el Congreso de los Diputados, los golpistas hacen salir del hemiciclo a varios miembros del ejecutivo, al expresidente Adolfo Suárez, Gutiérrez Mellado, Agustín Rodríguez Sahagún (ministro de Defensa). También a líderes de otros partidos como Santiago Carrillo (Partido Comunista de España), Alfonso Guerra (portavoz del PSOE) y Felipe González.
El Congreso de los Diputados rodeado de policías y periodistas en la calle carrera de San Jerónimo tras el golpe de Estado 23 F

El Congreso de los Diputados rodeado de policías y periodistas en la calle carrera de San Jerónimo tras el golpe de Estado 23 FGTRES

También a las 21:00, el Ministerio del Interior constituye un nuevo gobierno provisional con Francisco Laina a la cabeza. Esto permitió coordinar mejor las actuaciones para restablecer el orden constitucional. Después de casi cinco horas, llegó al Congreso el general Alfonso Armada, uno de los líderes del golpe que debía ocupar la presidencia del gobierno. El general propone crear un nuevo ejecutivo en el que estén representados todos los partidos, pero Tejero se opuso a que los comunistas entrasen en el gobierno y niega la posibilidad al coronel, que abandonó el edificio sin ningún incidente.
La noticia de un golpe militar se extendió por toda España desde el primer momento, y pocos sabían durante aquellas horas de qué manera terminaría aquello. Con la recuperación de la emisión de RNE, a la 1:14 minutos de la madrugada, el Rey Juan Carlos I vistiendo el uniforme de Capitán General dirigió un mensaje a toda la nación, en el que ordenó «a las autoridades civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tomen todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional […] la Corona no puede tolerar acciones que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum».
Parece que el mensaje fue lo suficientemente contundente para los sublevados, porque Milans del Bosch retiró las tropas y anuló el estado de excepción en Valencia esa misma noche. Ante el evidente fracaso del golpe, a partir de las 10:00 de la mañana del 24 de febrero varios guardias civiles abandonaron el Congreso y se entregaron a la policía militar. Media hora después Tejero permitió que varias diputadas salieran del edificio y finalmente, cerca del mediodía, el resto de los políticos y trabajadores desalojaron en Congreso. Tejero se entregó minutos después.
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