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Ilustración del ataque del al Wilhelm Gustloff el 30 de enero de 1945 en aguas del Mar Báltico

Picotazos de historia

El naufragio de Wilhelm Gustloff, la mayor tragedia naval de la historia en la que murieron miles de personas

En los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, ciudadanos y soldados alemanes que huían del ejército soviético murieron al hundirse este crucero alemán

El próximo día 30 de enero se cumplirán ochenta años de lo que se considera la mayor tragedia naval o el hundimiento de un barco con el mayor número de víctimas mortales de la historia. Nos referimos al hundimiento del Wilhelm Gustloff.

El crucero transatlántico Wilhelm Gustloff fue encargado a los astilleros Blohm and Voss por la organización del partido nazi Kraft durch Freude que se encargaba de organizar programas de actividades de ocio para los trabajadores con un coste asequible. El barco tenía una eslora de 208 metros y un manga de 23,6 metros, desplazando más de 25.000 toneladas de registro bruto a una velocidad máxima de 15, 5 nudos y contando con una tripulación de 590 personas.

El Wilhelm Gustloff como buque hospital, en el puerto de Danzig en 1939Bundesarchiv / Wikimedia Commons

Aunque concebido como crucero de vacaciones, los ingenieros lo dotaron con características que permitían un rápido acondicionamiento como buque hospital. Los ascensores estaban construidos para poder introducir una cama de hospital y/varias camillas, cada habitación tenía una toma de oxígeno, etc. La nave contaba con 223 cabinas para dos personas, 233 para cuatro, tres para seis personas y 40 individuales, aparte de las cabinas para la tripulación. En total, el crucero estaba calculado para transportar, con toda comodidad, a 1.470 pasajeros.

Al iniciarse la guerra, el barco fue entregado a la Armada y transformado en un barco hospital. Durante la campaña de Noruega transportó heridos y posteriormente fue destinado como barco residencia para la 2ª división de instrucción de submarinos, en la base naval de Gotenhafen.

Refugiados alemanes huyendoBundesarchiv / Wikimedia Commons

El 21 de enero de 1945 estaba claro para todo el mundo que el «Reich de los Mil Años» estaba a punto de irse a la porra. Las tropas soviéticas estaba peligrosamente cerca y el almirante von Friedenburg dio la orden de ejecutar la Operación Aníbal, que era el plan de traslado y reubicación de la 2ª división. Se designa al crucero Wilhelm Gustloff para su traslado y se indica que se aproveche la circunstancia para la evacuación de los heridos y de toda la población civil que sea posible. Este detalle es importante, ya que básicamente nos muestra una operación de evacuación de civiles y heridos enmascarada bajo una operación militar.

El día 30 de enero (curiosamente el día del cumpleaños del tal Wilhelm Gustloff que fue un energúmeno que alcanzó el martirio defendiendo al partido nazi) se dio orden de largar amarras al crucero, quien partió del puerto de Gotenhafen acompañado por el buque de pasajeros Hansa. A bordo del Wilhelm Gustloff había unos 1.500 miembros de la Wehrmatch, 918 miembros de los submarinos, 165 heridos y un número indeterminado de civiles.

Según el informe de embarque estaban registrados unas 7.956 personas a bordo, pero, como hizo constar el propio oficial encargado de ello y que sobrevivió a la tragedia, el número exacto era imposible de precisar, pero excedía el de 10.000 personas.

Alemán herido en la batalla de Narvik a bordo del Wilhelm Gustloff, que servía de transporte de heridosBundesarchiv / Wikimedia Commons

Los dos barcos –el Wilhelm Gustloff y el Hansa– navegaron con luces de posición a lo largo del banco de Stolpe, situado a unas dieciséis millas de la costa de Polonia. A las 21:00 horas los dos barcos, junto con el buque torpedero Löwe que les daba escolta, fueron avistados por el submarino soviético S-13. El comandante del submarino, capitán Alexander Ivanovich Marinesko, dio orden de disparo a las 21:16 horas, cuando se encontraba situado a unos 700 metros de sus objetivo. Tres torpedos alcanzaron al transporte de refugiados abriendo vías de agua que fueron imposibles de controlar. A las 22:15 el crucero se sumergió en las negras aguas. El torpedero Löwe, mientras lanzaba desesperadas llamadas de socorro, consiguió rescatar a 472 supervivientes del desastre.

Durante veinticuatro horas de locura, los barcos que se acercaron para ayudar consiguieron sacar a un total de 1.252 supervivientes del agua. El submarino ruso, al cual un cuarto torpedo, cargado y cebado, se había quedado atascado en el interior del tubo lanzatorpedos, decidió hacer mutis viendo que la cosa se estaba poniendo peligrosa para él. En total, se calcula que el número de muertes en relación con el naufragio supera la cifra de 9.000, lo que hace del hundimiento del Wilhelm Gustloff el peor naufragio de la historia.

Existe una gran controversia acerca de si el hundimiento de este buque cumplía o no con las leyes internacionales que regían, en ese momento, los actos de guerra. Lo cierto es que el buque no estaba inscrito —no dio tiempo material— en el registro de la Cruz Roja como transporte de refugiados. También estaba pintado con pintura de camuflaje gris, lo que hacía que se le viera como un buque de guerra. Tanto el Wilhelm Gustloff como su compañero Hansa no tenían iluminación alguna, excepto las de las luces de posición, que habían encendido para evitar colisiones. Y, para terminar, enarbolaban el pabellón de la Kriegmarine y les daba escolta un buque de guerra (el Löwe) armado y listo para el combate.