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Un arqueólogo recompone un fresco de 1.800 años de antigüedad que cubría los muros de una antigua villa romanaMOLA (Museum of London Archaeology)

Arqueólogos unen miles de fragmentos destrozados de frescos romanos: «Es el puzle más difícil del mundo»

Durante tres meses, expertos del MOLA han clasificado más de 8.000 fragmentos de pintura de pared de casi 2.000 años de antigüedad para devolverles su forma original y desvelar escenas y grafitis

Un equipo de arqueólogos han reunido minuciosamente miles de fragmentos de un antiguo fresco romano que no se veía completo desde hacía 1.800 años: «Ha sido como montar el puzle más difícil del mundo», declaró Han Li, especialista en materiales de construcción del Museo de Arqueología de Londres (MOLA).

Durante tres meses, expertos del MOLA han clasificado más de 8.000 fragmentos de pintura de pared de casi 2.000 años de antigüedad para devolverles su forma original y desvelar escenas, grafitis y secretos de la vida en la Britania romana.

Las piezas del rompecabezas se encontraron dispersos en un gran fosa durante las excavaciones en un yacimiento de Southwark (cerca del río Támesis). Los investigadores del MOLA sugirieron que el fresco se habría hecho pedazos como consecuencia de las demoliciones romanas realzadas antes del año 200 d.C.

Tras volver a unir los miles de fragmentos, los arqueólogos pudieron observar un fresco de yeso colosal con intrincadas representaciones de pájaros, frutas, flores y liras, así como antiguos grafitis que pudieron adornar 20 paredes de un edificio construido entre los años 43 y 150 d.C.

Unir las piezas

A pesar de que «muchos de los fragmentos eran muy delicados y se habían mezclado piezas de diferentes paredes», indica Li en un comunicado, los especialistas lograron, tras tres meses y un minucioso trabajo, restaurar la enorme obra de arte revelando frescos suntuosos y grafitis antiguos.

Algunos de los fragmentos del enorme fresco romanoMOLA (Museum of London Archaeology)

En este sentido, algunas partes del fresco muestran un patrón de paneles rectangulares como era habitual en la época, también aparecen frutas, elegantes candelabros, pájaros de color blanco, instrumentos musicales y un característico amarillo intenso en los paneles, un color «poco común», según advierte el comunicado.

Por ello, los especialistas sugieren que «los pintores de la obra maestra parecen haberse inspirado en estéticas muy alejadas de la zona de influencia romana, emulando diseños de lo que hoy son Alemania y Francia».

Asimismo, «algunos fragmentos imitan azulejos de pared de alta calidad, como el pórfido egipcio rojo (una piedra volcánica con moteado de cristal) que enmarca las elaboradas vetas del 'giallo antico' africano (un mármol amarillo). Estilos como estos se han encontrado al norte del río en 'Londinium', en Colchester, Alemania, y en Pompeya», señalan los responsables del museo.

Los restos de la tabula ansataMOLA (Museum of London Archaeology)

La huella del autor

A medida que el rompecabezas iba completándose, los arqueólogos se encontraron con una sorpresa: entre los fragmentos emergió una tabula ansata –un marco decorativo romano– grabada con la inscripción latina FECIT («lo hizo»), que podría ser la firma más antigua de un artesano documentada en la Britania romana. Los investigadores esperan encontrar la placa que incluya el nombre real de su creador.