Fundado en 1910
Paco Gento y Alfredo di Stefano con la camiseta del Real Madrid

Paco Gento y Alfredo di Stefano con la camiseta del Real MadridWikimedia Commons

Cuando deporte y toreo forjaron la imagen de la España de los años sesenta

Repaso por las grandes gestas deportivas de la época, del Real Madrid al toreo pasando por el tour de Bahamontes

El fútbol y el boxeo se fueron transformando en el periodo de entreguerras como deportes rey, muy seguidos por la radio si no era posible de forma presencial. El ciclismo, el tenis y otros deportes como el baloncesto o el voleibol fueron entrando en el interés de las nuevas generaciones, que a través de la TV veían la existencia de esas nuevas modalidades deportivas.

Los deportistas se convirtieron, gracias a la televisión, en grandes atracciones mediáticas. En el mundo deportivo, el fútbol seguirá siendo el rey, aunque seguido de cerca por el boxeo y el ciclismo.

El Real Madrid será el gran campeón de Copas de Europa, al conseguir traerse para España, las de 1955-56, 1956-57, 1958-59, 1959-60 y 1965-66. Aunque no conseguirá lo mismo con las Copas del Caudillo, que serán del «Rey de copas», el Athletic de Bilbao, en 1954-55, 1955-56, 1957-58 y 1968-69. Y las de 1959-60, 1960-61 y 1971-72 para su «hijo», el Atlético de Madrid.

Di Stefano y Marquitos sujetan la segunda Copa de Europa del Real Madrid

Di Stefano y Marquitos sujetan la segunda Copa de Europa del Real MadridEFE

Los ases del momento serán Di Stefano, la Saeta Rubia, y los futbolistas exiliados en España desde el mundo comunista, los míticos Puskás, Kocsis, Czibor y Kubala. Excepto el primero, que entró en la disciplina blanca, el resto conformaron el núcleo de los blaugranas de Barcelona. Un Barça que ganó ocho ligas en este periodo, y fue el equipo que más copas del Generalísimo levantó durante la dictadura con un total de nueve (1942, 1951, 1952, 1953, 1957, 1959, 1963, 1968, 1971).

Pero el fútbol tendrá que vigilar su primer puesto ante el boxeo, que siempre tuvo su afición popular. Desde la época del guipuzcoano Paulino Uzkudun, ningún español había podido obtener el título de campeón de los pesos pesados de Europa, hasta la llegada de José Manuel Ibar Urtain, el Morrosko de Ceston, proveniente del deporte rural vasco, quien, por su fuerza colosal, se hizo con un nombre en el mundo del boxeo.

Es la gran época dorada del boxeo español, que ve en aquella década de los 60 conquistar títulos de campeón de Europa y del mundo a Miguel Velázquez, campeón de Europa de los pesos ligeros en 1970; a Pedro Carrasco, seis veces campeón de Europa y una del mundo, de los pesos ligeros, y otra europea en peso superligero, entre 1967 y 1971; y al exiliado cubano, José Legra, nacionalizado español. El puma de Baracoa fue campeón del mundo, en peso pluma, en 1968 y 1970, y retuvo seis veces el de campeón de Europa, en la misma categoría.

El ciclismo, un deporte nunca dominado por los españoles, pero con una considerable masa de seguidores, es lanzado a la fama gracias al Águila de Toledo, Federico Martín Bahamontes, quien consiguió el Tour de Francia en 1959.

Federico Martín Bahamontes asciende el Col Roymere durante la etapa Albi-Aurillac, en 1959

Federico Martín Bahamontes asciende el Col Roymere durante la etapa Albi-Aurillac, en 1959EFE

En un deporte, considerado como elitista como el tenis, Manolo Santana logra en 1966 llegar a ser el número uno del mundo; era la primera vez en la historia de España.

La Real Federación Española de Voleibol se creó en 1960, y sus jugadores fueron caribeños residentes en España, niños de la guerra procedentes de la URSS y antiguos exiliados de la Europa del este como Bobrek, Tylko, Bogdan, Zaleski.

El baloncesto también tendrá su auge proporcionado por los soldados de las bases estadounidenses y la llegada de los primeros jugadores extranjeros a suelo español. El Real Madrid será el equipo dominante, pero contestado por el Estudiantes, y fuera de la capital, el Barcelona y el Joventut.

El arte de la tauromaquia también fue una de las actividades culturales que más movimiento social produce, y la retrasmisión de las corridas de toros, convierte a los matadores en verdaderas estrellas. El turismo en auge convierte al toreo en uno de los puntos imprescindibles de ver para los turistas.

La década de los 60 ve el final de la carrera del purista Antonio Ordoñez, pero es el momento de un toreo elegante y clásico, como el del sevillano Paco Camino, el Niño Sabio de Camas, y el del salmantino Santiago Martín, el Viti. También es la época del último de los Bienvenida, Antonio, el hijo más celebre del famoso Papa negro. Otro perfeccionista del estilo de torear, y muy preocupado por la suerte de los compañeros de gremio más necesitados. Antonio Bienvenida fue quien dio la alternativa a la persona más polémica, audaz y famosa del toreo de entonces, Manuel Benítez, el Cordobés.

Manuel Benítez "El Cordobés" recibe la alternativa, apadrinado por Antonio Bienvenida

Manuel Benítez «El Cordobés» recibe la alternativa, apadrinado por Antonio BienvenidaEFE

Su estilo inmóvil e incluso temerario ante el toro sublevaba a los puristas, pero enervaba a los nuevos aficionados por su valentía. Fue el primero en el escalafón durante la segunda mitad de los 60, y por su fama se le concedió en 1967 la Medalla al Mérito Turístico, lo cual, lo dice todo.

El toreo de ser algo castizo y popular se convierte en un hecho relevante de la televisión y sus protagonistas, en estrellas en la categoría del cine. Y fue en este ámbito en el que muchos astros se entremezclaron, dando argumentos interpretativos a las revistas de color de la época.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas