La Reina Isabel II nombró caballero a Sir Thomas Moore en julio de 2020
Picotazos de historia
El reto del capitán Tom Moore, el héroe de la Segunda Guerra Mundial que desafió a la Covid 19
El veterano Tom Moore logró recaudar casi treinta y tres millones de libras para la sanidad británica en plena pandemia de coronavirus
Hoy quisiera hablarles de un curioso personaje que saltó a la fama mundial y se ganó la admiración y el cariño de su país en la más crítica circunstancia y con el más curioso de los medios.
Thomas Moore nació el 30 de abril de 1920 en la población de Keighley, West Riding condado de Yorkshire. Ya en sus infancia y juventud mostró tendencias prácticas, prefería martillos y clavos a pelotas de fútbol u otros juguetes, y no les quiero ni contar la revelación que le supuso el descubrimiento de las motocicletas. Una pasión que le duraría toda la vida.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Thomas se enroló en el 8º batallón del regimiento Duque de Wellington. Los militares reconocieron un potencial en el recluta y lo enviaron a la escuela de oficiales. Realizado el curso con éxito fue ascendido a segundo teniente, fue felicitado por ello y enviado al frente más olvidado y peor de todos los que tenía abiertos el imperio británico: Birmania.
El joven oficial demostró iniciativa encargándose del servicio de enlace y entrenando en el manejo de las motocicletas, en situaciones extremas, a los aspirantes a enlaces por la selva birmana.
Moore combatió en Arakan, considerada como el principio de la serie de victoriosas y muy costosas batallas y combates que llevaría al 14º Ejercito (denominado el Ejercito Olvidado, por estar al final de las prioridades del Estado Mayor Imperial) del general Slim a la victoria. Moore continuaría un tiempo como instructor en el manejo de tanques, ya ascendido a capitán, hasta su desmovilización.
De vuelta a su Yorkshire natal se casó con una chica que conoció y aceptó un trabajo. El matrimonio fue un fracaso, aunque duró dieciocho años, y no tuvieron hijos. Pero Tom conoció a Pamela, redescubrió una sensación de la que creía que no volvería a sentir. Se casó con ella, en 1968, y tuvieron dos preciosas niñas: Hanna y Lucy.
La vida de Thomas se dividió entre el trabajo, su familia y las motos de la marca Scott con las que competía. A los setenta y dos años, en 1992, decidió que ya era momento de jubilarse. Al poco tiempo Pamela enfermó de demencia senil. Thomas la cuidó amorosamente hasta que se hizo evidente que necesitaba un cuidado constante. La ingresó en una institución local y diariamente iba a verla hasta su fallecimiento en 2006.
A principios de 2020 Thomas sufrió una caída que le dejó importantes lesiones: se partió la cadera y una costilla, que encima le perforó un pulmón.
El 6 de abril de ese año el mundo estaba conmocionado por la pandemia de Covid 19. Thomas estaba en su casa convaleciente de la caída. Era un anciano de noventa y nueve años.
A pesar de su edad, achaques y accidentes el excapitán del ejército seguía siendo una persona muy activa. Deseando ayudar de alguna manera tuvo una ocurrencia genial: lanzar un reto por internet para conseguir recaudar 1.000 libras para ayudar al servicio médico nacional, puesto en apuros por la pandemia.
El reto consistía en recorrer cien veces el jardín de su casa (que tenía 25 metros de ancho) con ayuda de su andador y esperaba hacerlo antes de cumplir los cien años.
Sus hijas le ayudarían a llevar a cabo la grabación y a subirla a internet. Diariamente se dejaba testimonio del esfuerzo del veterano de guerra para realizar el trayecto con su andador. Y todos los días terminaba con el mismo mensaje de esperanza. «Por favor, recuerden, mañana será un buen día».
Esta humilde y valiente iniciativa por parte de un casi centenario Tom Moore conmovió a millones de personas en todo el mundo. Como se dice ahora: se hizo viral. El capitán Tom Moore era trending topic y todos los días conectaban a través de internet más y más gente para seguir los esfuerzos, el trabajoso pero decidido andar del veterano en su diario desafío.
Cuando consiguió cumplir su reto, el objetivo inicial de conseguir 1.000 libras había sido pulverizado. Había conseguido recaudar casi treinta y tres millones de libras, además de la admiración y el cariño de medio mundo. Lo excepcional de su logro y de las circunstancias de la misma, junto con el hecho de estar todos confinados en nuestras casas en medio de una pandemia, hizo resaltar más la hazaña del capitán Tom, como ya empezaban a llamarle todos, y pronto empezaron a lloverle encima los reconocimientos.
La BBC le entregó el premio Hellen Rollason para la personalidad deportiva del año (¡A los 100 años!). Su Majestad Isabel II le convocó especialmente al castillo de Winsor, en cuya explanada le nombró caballero. «Discúlpeme Su majestad si no me arrodillo para recibir el honor, pero es que no creo que pudiera ponerme luego de pie». La reina se partía de risa mientras daba el espaldarazo al capitán Tom convirtiéndole en sir Thomas Moore. Esto sucedió el 17 de julio de 2020.
El cantante Michael Ball cantó una versión, junto con el flamante caballero, de la canción You’ll never walk alone (nunca caminarás solo) que alcanzó rápidamente el número uno en las listas de los más vendidos y más escuchados. Otro récord para el libro Guinness del capitán Tom y más ingresos para ayudar a la seguridad social británica. Porque el abuelete lo entregaba todo. No quiso para si ni un céntimo, ni un capricho, ni un andador nuevo.
El capitán sir Thomas (Tom) Moore fue ingresado en el hospital de Bedford el 12 de enero de 2021 debido a una neumonía. Contrajo Covid 19 y falleció en su casa, rodeado por sus hijas, el 2 de febrero.
Todos tenemos reciente el recuerdo del confinamiento debido a la pandemia del Covid. Esta enfermedad fue especialmente aterradora para una generación que diariamente tenía noticia de la desaparición de un amigo, de un familiar, de un pariente… Por ello aprovecho para hacer público homenaje de admiración y respeto a las personas de esa generación, como el capitán Tom Moore, que se enfrentaron a la pandemia con dignidad, determinación y optimismo.