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Marcelo Gullo en la sede de El DebatePaula Argüelles

Entrevista a Marcelo Gullo, politólogo y autor

Marcelo Gullo: «Hernán Cortés detiene el genocidio que estaba ocurriendo en México»

Gullo afirma que antes de la llegada de España a América había pueblos comiéndose a otros: «Era una cultura de la muerte»

el Hotel Hyatt Regency Hesperia Madrid ha acogido un nuevo encuentro de la Fundación NEOS titulado Cuando España salvó Europa, en la que Marcelo Gullo ha presentado su nuevo libro Lepanto. Cuando España salvó a Europa. El Debate habla con él sobre la Leyenda Negra, el papel de España en la Historia Universal y el papel del Hispanismo hoy día.

Lepanto: Cuando España salvó Europa

–Su nuevo libro aborda la decisiva batalla de Lepanto. ¿Qué trascendencia tuvo ese combate para Europa y para el mundo occidental?

–Mire, si España, digo España, aunque por supuesto estuvieron los Estados Pontificios, estuvo Venecia. Pero sin España no había Lepanto, si España no hubiese vencido en Lepanto, hoy Su Santidad, León XIV, no estaría en Roma. Porque Roma hubiese sido conquistada por el Islam y la Basílica de San Pedro convertida en la mezquita más grande del Islam. Francia estaba esperando la derrota de España en Lepanto para clavarle a España una apuñalada por la espalda, invadir España cruzando los Pirineos y ya estaba preparada la sublevación de los moriscos, de la quinta columna morisca, lo que iba a posibilitar el desembarco turco en Andalucía. Así que si España perdía en Lepanto, todo Andalucía hoy sería musulmán.

–¿Qué papel desempeñó España en esa contienda?

–Desempeña el papel fundamental conducido por el más grande hombre de la historia de España que fue Don Juan de Austria. Y me interesa mucho remarcar la figura de Don Juan de Austria porque Don Juan de Austria no había nacido en España, había nacido en Alemania, de mamá alemana. Pero sin embargo Don Juan de España era un auténtico español. ¿Por qué? Porque Don Juan hablaba español, claro. Porque Don Juan era católico, claro. Pero ¿por qué él sintetizaba lo que era ser español en esa época? El ser español era el saber vivir practicando el bien, el bien común y saber morir con dignidad.

–El subtítulo del libro es «Cuando España salvó a Europa». ¿Qué deuda histórica tiene Europa con España?

–Toda. Lo que pasa es que hay un caso muy curioso. A España nunca se le reconoce nada de lo que ha hecho. Nunca. Entonces España detiene el islam y si no hoy Europa sería una sociedad musulmana. Pero los otros nunca quieren reconocer nada de lo que España ha hecho.

–El ministro de Asuntos Exteriores español reconoció recientemente que durante la conquista de México se cometieron injusticias. ¿Cuál es su opinión sobre esa declaración?

–Bueno, que él es un completo ignorante. Es un completo ignorante, desconoce la historia. Porque la verdad histórica, que desconoce el ministro, es que, si Cortés no hubiese llegado a México —pues digo que es un completo ignorante—, si Cortés no hubiese llegado a México, todos los pueblos dominados por los aztecas, tlatelolcas, totonacas, hubiesen desaparecido, porque los aztecas eran un imperialismo antropófago y se lo estaban comiendo.

Según William Prescott, que era un historiador que escribió sobre los aztecas y la conquista española de México, mataban 20.000 personas por año. Contando que en toda Mesoamérica había 4 millones, se entiende la gravedad de lo que estaba aconteciendo.

Era un verdadero genocidio. En realidad, Cortés detiene ese genocidio. Pero Cortés no vence a los aztecas ni conquista Tenochtitlan, porque Cortés tiene apenas 700 hombres, con arcabuces viejos que tardan media hora entre que uno lo carga y lo descarga.

Los vence porque Cortés junta un ejército de 300.000 hombres, y esos 300.000 hombres, que eran los pueblos dominados por los aztecas —tlatelolcas, totonacas—, vencen a los aztecas. Esa es la verdad histórica.

–Este año ha sido declarado por Claudia Sheinbaum como el «Año de la Mujer Indígena», y en España se organizan varias exposiciones dedicadas al arte prehispánico. ¿Cree que existe una tendencia a idealizar el mundo mesoamericano como una especie de paraíso anterior a la llegada de los españoles?

–Esa es la primera gran premisa falsa de la leyenda negra: es decir, que antes de la llegada de España a América, América era un paraíso donde todos estábamos desnudos haciendo el amor libre.

No, lo que había eran pueblos que se comían unos a otros, imperialismos como el azteca, que se comía a los otros pueblos. Y la prueba de esto es el arte, porque todo el arte prehispánico expresa —se entiende— sufrimiento y dolor. Todo el arte prehispánico expresa sufrimiento y dolor.

¿Por qué? Porque era una cultura de la muerte. Esa cultura de la muerte se reflejaba en el arte, en el sufrimiento y el dolor. Entonces, en realidad, de lo que se trata, cuando Cortés —que es simplemente un emergente— llega a México, es de la liberación de los pueblos indígenas.

Si uno se pone del lado de los pueblos oprimidos y no del pueblo opresor, entonces tiene que estar con Cortés, porque el pueblo opresor era el pueblo azteca. Y ese pueblo opresor se comía a los otros. Yo les digo a todos estos falsos izquierdistas que, si uno es un verdadero hombre de izquierda, debe estar con los oprimidos y no con los opresores. Porque resulta que los oprimidos eran los que los aztecas se comían.

Marcelo Gullo durante el encuentro organizado por la Fundación NEOS titulada 'Cuando España salvó Europa'Fundación NEOS

–Algunos sostienen que España debería pedir perdón por los supuestos abusos cometidos durante la conquista. ¿Por qué considera que no debería hacerlo?

–Porque la conquista de América, con sus errores, con sus cosas no acertadas, con las personas que intervinieron —algunas de ellas cometieron actos vandálicos—, es en realidad la mayor hazaña de la humanidad: transformar un continente donde reinaban el canibalismo, la prostitución, la esclavitud, en un continente que, en 40 años, pasa a ser un continente de paz. Mire, la prueba es que no hay que pedir perdón. ¿Cuál es? Si España hubiese estado ahí, si España llegó para robar y, para eso, mató y asesinó, y se quedó 200 años oprimiendo, entonces, cuando se produce la separación entre España y América, los pueblos originarios —mal llamados pueblos originarios, los indios— deberían haber estado con la ruptura con España, con los independentistas.

Y, sin embargo, todos los pueblos originarios lucharon para mantener la relación con España, contra los independentistas.

Es decir, Bolívar se tiene que enfrentar a los indios guajiros, que lo detienen. Y los indios guajiros solo fueron detenidos y derrotados cuando intervinieron 5.000 casacas rojas, decían los indios, que eran 5.000 ingleses. Entonces, en la batalla de Ayacucho había un ejército llamado independentista y otro, realista.

Si la leyenda negra fuese cierta, si hubiese que pedir perdón, supuestamente los indios tenían que estar con el ejército independentista. Bueno, ahí no había ningún indio. El ejército llamado realista tenía 6.000 hombres; 5.000 eran quechuahablantes.

Hasta 5.000 eran quechuahablantes. En los dos bandos había españoles, pero en uno solo había indios. Entonces, que los pueblos originarios hayan estado contra la independencia es la prueba más rotunda de que la leyenda negra es falsa.

–En sus obras se aprecia un esfuerzo constante por desmontar la llamada leyenda negra contra España. ¿Qué le motivó a hacerlo?

–Ver que España se estaba suicidando. Ver que España se estaba suicidando. Porque, cuando un país reniega de sí mismo, reniega de las cosas que hizo bien, España se estaba suicidando. Y, al suicidarse España, nos suicidamos todos los hispanoamericanos.

Porque nuestra raíz es la raíz hispana, que llevó la lengua y la fe a América. Entonces, si España continúa con ese camino, se suicida. Por eso hay que enfrentar la leyenda negra.

Y porque hay una relación entre el separatismo catalán, gallego y vasco con la leyenda negra. Porque acá hay una izquierda que critica la conquista española de América porque, en realidad, critica a España. Es decir, cree que la historia de España es un error y un horror, que España no debería haber existido.

Y entonces ellos toman la leyenda negra en Cataluña y dicen: «¿cómo vamos a ser parte de una nación que fue a otro lugar a matar, robar y asesinar?». Entonces, hay una relación entre el independentismo catalán y la leyenda negra. Porque el origen de la mala política es siempre la falsificación de la historia, es la falsa historia.

–La palabra «Hispanidad» aparece con frecuencia en su discurso. ¿Qué significado abarca para usted este concepto en el contexto actual?

–La Hispanidad es una totalidad. Una totalidad que comenzó a formarse muy lentamente a partir del 12 de octubre de 1492. Esa totalidad está caracterizada por una cultura común que viene de unos valores comunes, de una religión común y de una lengua común.

Entonces es nuestra gran totalidad. Es nuestro modo de pensar y de sentir la hispanidad. Dentro de la hispanidad, dentro de nuestro modo de pensar y sentir hay singularidades.

La Argentina es una singularidad. El Perú es una singularidad. Venezuela es otra singularidad. Singularidades producidas por las circunstancias geográficas e históricas que le toca vivir a cada uno, a cada singularidad. Las singularidades no pueden vivir fuera de la totalidad, que es lo que le da su sustancia, su esencia, que le hace ser lo que es. Y la hispanidad es un estilo de vida que nos enseña a saber vivir practicando el bien común y a saber morir con dignidad.