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El calvario de Gustave Doré

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Semana Santa

¿En qué año murió Jesús? Las claves históricas que apuntan al 30 o al 33 d.C.

Aunque los evangelistas no proporcionan la fecha exacta de la crucifixión, sí ofrecen, de forma indirecta, los datos necesarios para determinarla

Se aproximan las fechas en las que la Iglesia deberá tomar una decisión importante relacionada con el bimilenario de la crucifixión de su fundador, Jesús de Nazaret, que tendrá lugar en los próximos años. Ahora bien, ¿en qué año exactamente?

Aunque los evangelistas no proporcionan la fecha exacta de la crucifixión, sí ofrecen, de forma indirecta, los datos necesarios para determinarla.

En primer lugar, se sabe por ellos que la crucifixión se produjo en un «día de la preparación», es decir, viernes, llamado así por ser la jornada en la que se prepara el sabat judío (el sábado). En este punto, los cuatro evangelistas coinciden plenamente: «Era la Preparación, es decir, la víspera del sábado» (Mc 15, 42; cf. Mt 27, 62; Lc 23, 54; Jn 19, 31).

Conocido el día de la semana, el viernes, corresponde analizar el del mes. Entre los judíos, aunque el día principal de la Pascua es el 15 de nisán, la cena pascual —como ocurre en España con la Nochebuena— se celebra la víspera, el día 14, conocido como «primer día de los ázimos», periodo en el que se abstienen de alimentos fermentados.

En este punto no hay acuerdo unánime entre los evangelistas. Los sinópticos señalan: «Llegó el día de los ázimos, en el que se había de celebrar el cordero de Pascua; y envió a Pedro y a Juan diciendo: «Id y preparadnos la Pascua para que la comamos»» (Lc 22, 7-8; cf. Mt 26, 17; Mc 14, 12). Esto implicaría que los acontecimientos que conducen a la crucifixión comienzan tras la cena pascual, el 14 de nisán.

Sin embargo, el evangelio de Juan sitúa el inicio antes: «Antes de la fiesta de la Pascua» (Jn 13, 1). Según esta versión, la Última Cena no tuvo lugar el 14 de nisán —y no fue, por tanto, pascual—, sino el día 13.

Ante esta discrepancia, la opción más verosímil es la de Juan. Si se aceptara la versión sinóptica, la crucifixión habría tenido lugar el 15 de nisán, en pleno día de Pascua, algo difícilmente compatible con las normas judías.

El libro de los Números establece: «El que toque un muerto […] será impuro siete días» (Nu 19, 11), y dicha impureza impedía celebrar la Pascua en su fecha: «[…] la celebrará el mes segundo» (Nu 9, 10-11). Dado que la crucifixión implicó a una multitud, una parte significativa de Jerusalén habría quedado incapacitada para celebrarla, lo que resulta históricamente poco plausible.

Además, el episodio de Simón de Cirene, que «volvía del campo», plantea otra dificultad, ya que en los días festivos estaba prohibido trabajar: «Ningún trabajo se hará en esos días» (Ex 12, 16).

Por tanto, resulta más coherente aceptar que la Última Cena se celebró el 13 de nisán y que Jesús fue crucificado el 14.

A partir de ahí, corresponde determinar en qué años el 14 de nisán cayó en viernes, lo que ocurrió en los años 30, 33 y 36. Años posteriores no se consideran, pues desde el 37 ya no estaban en el poder figuras clave como Caifás o Pilato, destituidos por el gobernador de Siria, Lucio Vitelio.

Para elegir entre estas fechas es necesario considerar la edad de Jesús en el momento de su muerte. Aunque la era cristiana comienza en el año 1, este cálculo no coincide exactamente con su nacimiento. Fue establecido en el año 525 por Dionisio el Exiguo, quien, basándose en Lc 3, 1 y Lc 3, 23, situó el nacimiento unos treinta años antes del año 15 del reinado de Tiberio.

Sin embargo, los evangelios indican que Jesús nació bajo el reinado de Herodes el Grande (Mt 2, 1; Lc 1, 5), quien murió en el año 4 a. C., lo que obliga a adelantar la fecha de nacimiento, probablemente en torno al año 5 a. C.

Si Jesús nació en torno al año 5 a. C., su edad en el momento de la crucifixión permite descartar algunas fechas. En el año 36 tendría unos 40 años; en el 33, unos 37; y en el 30, alrededor de 34. Esta última opción encaja mejor con la afirmación de Lucas de que tenía «unos treinta años» al inicio de su vida pública.

No obstante, la Iglesia ya se enfrentó a esta cuestión en el siglo XX. Mediante la bula Quod Nuper, Pío XI fijó el decimonoveno centenario de la crucifixión en 1933, lo que supone situarla en el año 33.

La cuestión que se plantea ahora es si, en este nuevo centenario, se mantendrá esa fecha o se optará por el año 30, en atención a los datos evangélicos.

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