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Una pequeña panadería inglesa creó las ahora internacionalmente populares galletas María, con el nombre impreso de la duquesa

Una pequeña panadería inglesa creó las ahora internacionalmente populares galletas María, con el nombre impreso de la duquesa

Dinastías y poder

Por qué algunos postres llevan nombres de personajes históricos: de Napoleón a la galleta María

En la actualidad disfrutamos de muchos postres que llevan nombres de ilustres personajes históricos o importantes dinastías

¿Pasteles con nombre de generales?, ¿tartas de emperadores? A lo largo de la historia, las grandes dinastías han moldeado la política y la diplomacia, aunque también han dejado su impronta en aspectos más mundanos. En la actualidad disfrutamos de muchos postres que llevan nombres de ilustres personajes históricos o importantes dinastías. Podemos mencionar el «pastel Battenberg», la «galleta María» o las tartas Joffré y Napoleón. Todos ellos son testimonios u homenajes de bodas, visitas o acontecimientos que marcaron una época.

En Rumanía, el pastel de chocolate llamado Joffre debe su nombre al mariscal francés Joseph Joffre, jefe del Estado Mayor francés durante la Primera Guerra Mundial y quien contuvo victoriosamente el empuje germánico en el Marne con el lema «de aquí no se pasa».

Joseph Joffre

Joseph Joffre

Tras el armisticio, Joffre visitó Bucarest en agosto de 1920 y se alojó en el hotel Casa Capșa, uno de los centros de la vida social, intelectual y política de la capital. El periódico rumano Universul, editado en Bucarest y de amplia circulación nacional desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, cubrió la visita.

En sus páginas podemos leer cómo «la llegada del mariscal fue recibida con un despliegue de honores, y las instituciones más respetadas de la ciudad rindieron tributo a su figura». En su honor, nada menos que un dulce de chocolate pequeño, de forma cilíndrica, que emulaba la gorra militar francesa de esa época.

pastel Battenberg

pastel Battenberg

También tenemos el pastel Battenberg, cuyo origen está ligado a una rama de la dinastía Battenberg, de origen alemán, aunque estrechamente vinculada a la familia real británica. El pastel fue creado a finales del siglo XIX para conmemorar el enlace de la princesa Victoria de Hesse-Darmstadt, nieta de la reina Victoria, con el príncipe Luis de Battenberg en 1884.

El dibujo en cuadrícula del bizcocho —dos cuadrados de distintos colores— se diseñó como símbolo de la unión entre estas dos dinastías, aunque pronto se le dio el nombre de Battenberg en los menús británicos. Las crónicas de sociedad del periodo, como las que publicaba The Illustrated London News, daban amplia cobertura a estos matrimonios y a las novedosas costumbres sociales que los acompañaban.

La popular galleta María parece que debe su nombre a la gran duquesa rusa María Aleksándrovna, hija del zar Alejandro II, el «libertador de los siervos». Se realizó en conmemoración de su boda con el príncipe Alfredo de Sajonia-Coburgo-Gotha, segundo hijo de la reina Victoria del Reino Unido. El enlace tuvo lugar en San Petersburgo en 1874 y es uno de los ejemplos más recordados de unión con interés dinástico.

La gran duquesa María Alexandrovna en su juventud

La gran duquesa María Alexandrovna en su juventud

La soberana del Imperio británico conseguía emparentarse con los Romanov, por entonces ya la última autocracia europea. El diario francés Le Figaro, en su edición del 31 de enero de 1874, mencionó cómo «las festividades oficiales incluyeron menciones y productos inspirados en la figura de la gran duquesa, reverenciada por su posición familiar y social».

La denominación de la galleta con el nombre de María se difundió rápidamente en las reposterías europeas, aunque la unión que le dio origen no resultase del todo feliz. Los príncipes heredaron el ducado alemán de Sajonia-Coburgo en 1893. Pero su único hijo varón, también llamado Alfredo, Affie en familia, se pegó un tiro cuando contaba con veinticuatro años.

En ese mismo momento, sus padres estaban celebrando en Gotha, en el castillo de Friedenstein, las bodas de plata. El ducado pasó a Carlos Eduardo, duque de Albany, nieto de Victoria y su soberano, como súbdito del Imperio alemán, hasta la derrota en la Primera Guerra Mundial.

Existen otros casos igualmente interesantes donde los nombres de platos reflejan la historia y el poder de cada época. El solomillo Wellington recuerda al duque de Wellington, vencedor de Napoleón en Waterloo, mientras que los «soldaditos de Pavía», un aperitivo de pan y bacalao, tienen diferentes teorías que van desde el color de los trajes de los húsares a la disolución de las Cortes de 1874, que acabó con la desastrosa Primera República en España.

Hay más ejemplos como la tarta Napoleón, un hojaldre con muchas capas, o unos pasteles denominados «María Antonieta», una especie de bizcochos avainillados con frambuesa, quizá en homenaje a su famosa y apócrifa frase. Solo espero poder seguir viajando para descubrirlos.

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