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El U-66 (izquierda) y el U-117 bajo ataque de aviones del USS  Card el 7 de agosto de 1943

El U-66 (izquierda) y el U-117 bajo ataque de aviones del USS Card el 7 de agosto de 1943

Picotazos de historia

El combate naval de la Segunda Guerra Mundial que acabó a granadazos, puñetazos y con utensilios de cocina

En las cercanías de las islas de Cabo Verde se enfrentaron el submarino alemán U-66 y el destructor estadounidense USS Buckley en dieciséis frenéticos minutos en los que se llegó al combate cuerpo a cuerpo

La batalla del Atlántico, así bautizada por el mismísimo Winston Churchill, fue la batalla continua más larga de la Segunda Guerra Mundial. El inicio oficial de la misma fue el 3 de septiembre de 1939 y el final el 7 de mayo de 1945, con la rendición de la kriegsmarine y del estado alemán.

Hoy quisiera traerles un episodio sucedido en alta mar, dentro del marco de esta dilatada batalla. El enfrentamiento que les contaré tiene la singularidad de tener un combate cuerpo a cuerpo por el intento de abordaje de la tripulación de un submarino contra un destructor. Esta acción posteriormente se ha querido ver reflejadas en un película producida en Hollywood.

En mayo de 1944 la Task Group 21.11 (compuesto por los destructores de escolta USS Blackisland, USS Barr, USS Ahrens, USS Buckley y USS Eugene Elmore), grupo de ataque y destrucción de submarinos, se encuentra cerca de las islas de Cabo Verde.

El día 4 de mayo el destructor de escolta USS Buckley recibe el informe de que se ha tenido un contacto. Este ha sido muy breve y para investigarlo se envía a un avión equipado con un equipo de radar y al USS Buckley para investigar la zona.

La noche del 5 al 6 de mayo, a las 02:16 el avión –un Grumman Avenger– detectó señales de un posible submarino, pasando inmediatamente el informe al USS Buckley que estaba a unas veinte millas de distancia.

El comandante del destructor norteamericano era el alférez de navío Brent Abel, quien puso rumbo al punto de contacto guiado por el avión.

En la mar se encontraba navegando en superficie el submarino alemán U-66 comandado por el teniente de navío Gerhard Seehausen. Era la novena misión del submarino y estaban en alta mar desde enero, por lo cual estaban peligrosamente escasos de combustible y suministros. Aprovechaban la noche para recargar las baterías y renovar el enrarecido aire del interior de la nave.

A las 02.46 se avistó al submarino alemán. El comandante norteamericano decidió acercarse todo lo posible sin abrir fuego, confiando en que el submarino le tomara por un barco de suministros.

A las 03:08 el submarino lanzó tres bengalas rojas, lo que claramente debía de ser una señal de reconocimiento. Se encontraban a apenas dos millas náuticas el uno del otro cuando los alemanes se olieron la tostada. Prepararon un torpedo en los tubos de proa y ¡Loos!

Ignorantes de que los alemanes habían soltado una anguila, el comandante Abel dio orden de virar el timón a estribor. La intención del comandante norteamericano era situar al destructor frente al U-66. Fue una maniobra afortunada ya que el torpedo –para espanto de toda al tripulación que estaba en cubierta del USS Buckley– pasó a muy poca distancia del costado de estribor. La tripulación estaba en sus puestos de zafarrancho y listos para abrir fuego.

Quienes primero abrieron fuego fueron los alemanes –que montaban un cañón de 105 mm, un cañón antiaéreo de 37 mm y un montaje doble de 20 mm– y lo hicieron a las 03:20 horas. Durante unos dos minutos cada nave lanzó prácticamente todo lo que tenía contra la otra. Las primeras salvas de los cañones de 76,2 mm del destructor impactaron en el castillo de proa del submarino. Se dio orden de alto el fuego en el destructor para poder corregir el tiro, reiniciándose una vez hecho esto. El submarino volvió a ser alcanzado, esta vez en la torre de mando. El U-66 había cesado el fuego para entonces, los servidores de las piezas alcanzados por el fuego del enemigo y estas inutilizadas, e inició lo que parecían maniobras erráticas.

Daba la sensación de estar buscando la huida cuando lo que hacía era situarse para lanzar un torpedo con los tubos de popa.

Estando ambos buques en paralelo el submarino estaba recibiendo el fuego de todas las piezas del USS Buckley. A las 03:39 el comandante Abel ordenó hacer un brusco giro a babor.

La proa del destructor impactó contra la cubierta de proa del submarino, doblándose la quilla del primero, quedando ambas naves enganchadas. Del interior del submarino fue saliendo al tripulación alemana dispuesta a abordar el destructor.

El combate que se desarrolló a continuación fue bastante surrealista y es que las dotaciones del armamento de cubierta no podían hacer uso de sus armas por estar el submarino por debajo del mínimo de las alzas de las piezas. Algunos marineros tenían una pistola Colt 1911, los menos, por lo que utilizaron aquello que encontraron a mano. Se arrojaron casquillos usados o proyectiles sin disparar, trozos de hierro, herramientas ¡incluso utensilios de cocina! La única baja del destructor fue un marinero que fue atendido por fractura de huesos metacarpianos –la conocida como fractura del boxeador– que se produjo al largar un puñetazo en la cara a un marinero alemán que trataba de saltar a la cubierta del destructor.

El U-66 todavía tenía parte de su tripulación a bordo, manejando las máquinas. De alguna manera consiguió desengancharse del destructor. Parecía que intentara huir por lo que el USS Buckley inició maniobras para la persecución, pero el submarino giró y se puso en ruta de colisión.

La nave alemana impactó contra el destructor abriendo un gran agujero en el casco a la altura de la sala de máquinas, también le había arrancado el eje de la hélice de estribor.

La tripulación de cubierta del destructor aprovechó la mayor altura de esta nave para lanzar granadas dentro de la destruida torre de mando del submarino. Las granadas explotaron en el interior, matando o hiriendo a parte de la tripulación y provocando un furioso incendio. El U-66 continua navegando pero da la sensación de estar fuera de control. El USS Buckley todavía puede alcanzarle con una andanada completa de todas sus piezas que le mandará al fondo para siempre.

En total el combate ha durado dieciséis frenéticos minutos. En tan corto espacio de tiempo veinticuatro miembros de la tripulación del submarino han muerto, el capitán entre ellos, y los treinta y seis restantes, la mayoría heridos, son hechos prisioneros. El destructor norteamericano tuvo que traspasar los prisioneros al USS Blackisland y poner rumbo a los Estados Unidos para que le realizaran reparaciones, de las que estaba muy necesitado.

En 1956 se rodará una película titulada Duelo en el Atlántico (The enemy below, en versión original), protagonizada por Robert Mitchum y el actor austriaco Curd Jüngers cuyas escenas finales tiene mucho que recuerda el combate entre el USS Buckley y el U-66.

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