Fundado en 1910
Doris Miller, el cocinero que disparó contra los aviones japoneses en Pearl Harbor

Doris Miller, el cocinero que disparó contra los aviones japoneses en Pearl Harbor

Picotazos de historia

Doris Miller, el cocinero afroamericano que fue decisivo en la defensa de Pearl Harbor

El marinero disparó hasta agotar la munición. Más tarde confesaría que tenía la sensación de haber alcanzado a un avión enemigo. La Marina le reconoció oficialmente dos aviones derribados

El 7 de diciembre de 1941, el ayudante de comedor de segunda, Doris Miller, se levantó a las seis de la mañana. Ayudó a servir el desayuno de la marinería y, a las 7:57, estaba recogiendo la ropa lavada de la lavandería para proceder a su distribución, cuando sintió el impacto del primer torpedo japonés en el casco del acorazado USS West Virginia. El barco estaba fondeado en el puerto de la base naval norteamericana de Pearl Harbor, en la isla de Oahu, en el territorio de Hawái, y era en el que servía Doris Miller.

Con todas las alarmas sonando enloquecidamente, Miller corrió al puesto que tenía asignado en caso de emergencia. Se trataba de un pañol de municiones que alimentaba a un montaje antiaéreo en la sección central del barco, pero cuando llegó, Miller encontró que este estaba destruido por la explosión del torpedo.

Sin función durante la alarma, salió a cubierta para ayudar en el traslado de los heridos. Miller era un individuo fornido y de buena envergadura —había ganado el campeonato de boxeo del barco hacía poco—, por lo que el capitán de corbeta Johnson le ordenó que le acompañara al puesto de mando para trasladar al comandante del acorazado —capitán de navío Bennion—, que se encontraba mortalmente herido. Bennion se negó a ser trasladado y continuó dirigiendo su barco hasta el final. Miller fue asignado como cargador de las ametralladoras antiaéreas 1 y 2, situadas en la popa del barco.

Ilustración de Miller defendiendo la flota en Pearl Harbor

Ilustración de Miller defendiendo la flota en Pearl Harbor

Miller jamás había manejado una ametralladora Browning M2 del calibre 50. Le dieron una breve explicación de cómo funcionaba y se puso a disparar la ametralladora de estribor contra los aviones japoneses que plagaban el cielo sobre Pearl Harbor.

El marinero disparó hasta agotar la munición. Más tarde confesaría que tenía la sensación de haber alcanzado a un avión enemigo. La Marina le reconoció oficialmente dos aviones derribados.

El USS West Virginia, en total, recibió esa mañana siete torpedos por el costado de babor y dos bombas perforantes de 410 milímetros. Irónicamente, el capitán Bennion —que recibiría póstumamente la Medalla de Honor— fue destripado por un trozo de metralla de una bomba que había explotado en el barco atracado junto al suyo: el acorazado USS Tennessee.

El almirante Chester W. Nimitz condecora con la Cruz Naval al asistente de comedor de segunda clase Miller durante una ceremonia a bordo del USS Enterprise (CV-6) en Pearl Harbor, el 27 de mayo de 1942.

El almirante Chester W. Nimitz condecora con la Cruz Naval al asistente de comedor de segunda clase Miller durante una ceremonia a bordo del USS Enterprise (CV-6) en Pearl Harbor, el 27 de mayo de 1942.

La tripulación luchó denodadamente para controlar los incendios que había a bordo y para que no se inundaran los compartimentos, evitando que el acorazado zozobrase. Mientras esto ocurría, Miller ayudaba a trasladar a los heridos fuera del acorazado, hasta que él también recibió la orden de abandonar el barco.

El USS West Virginia se hundió en aguas someras, de forma que pudo ser reflotado y reparado. Estuvo en servicio hasta que fue dado de baja en 1959. Ese día, 132 marineros y oficiales de su tripulación resultaron muertos; 52 más resultaron heridos.

El 1 de enero de 1942, el Estado Mayor de la Armada aprobó una serie de condecoraciones por actuaciones heroicas o meritorias durante el ataque sufrido en la base naval el 7 de diciembre. En el listado no se refirieron a Miller por su nombre, ya que lo desconocían; solo lo identificaban como «un hombre negro». Y es que, en la Armada de los Estados Unidos de América, los ciudadanos de raza negra o mulatos solo podían acceder a puestos en los que ejercieran labores meniales: cocinas, lavanderías, limpieza, etc. En caso de necesidad, eran buenos para acarrear la munición que disparaban sus compañeros de raza blanca. Por supuesto, su sueldo era inferior y las posibilidades de promoción, mucho más limitadas.

Doris Miller acabaría recibiendo la Cruz de la Armada (Navy Cross, NC), sobre la cubierta del USS Enterprise, de manos del propio almirante Nimitz. Además, fue ascendido a suboficial de tercera, pasando de cocinas a la mesa de oficiales. Posteriormente, lo ascendieron a suboficial de segunda.

Aunque a estos se les denominara suboficiales, la realidad era que los marineros que desempeñaban estas funciones oficialmente no lo eran. Su graduación real estaba por debajo de sus equivalentes de raza blanca y su sueldo era inferior. Otra cosa: los puestos en cocinas, lavanderías, camareros o mayordomos estaban reservados para personal de raza no caucásica norteamericana (negros, asiáticos, hispanos, etc.).

El 15 de mayo de 1943, el suboficial Doris Miller fue trasladado al portaaviones de escolta USS Liscome Bay. Este sería el buque insignia de la 24.ª División de Portaaviones, bajo el mando del contraalmirante Mullinnix.

Asignado a la Task Force 52, el USS Liscome Bay participó en la invasión y captura del atolón de Makin, en las islas Gilbert. Las operaciones contra este lugar se iniciaron el día 20 de noviembre.

El día 24, poco después del amanecer, mientras navegaba cerca de la isla principal, el portaaviones fue alcanzado por un torpedo lanzado por el submarino japonés I-175. De los más de 900 tripulantes que iban a bordo, apenas se salvaron 272. Doris Miller no tuvo la suerte de estar entre los supervivientes.

Hasta la década de los años cincuenta del siglo XX, los ciudadanos norteamericanos de ascendencia africana, asiática o hispana estuvieron relegados, en la Armada norteamericana y armas asociadas, a labores de apoyo, suministro e intendencia.

En 1763, al comandante del Regimiento de La Habana –coronel Alejandro Arroyo, caballero del hábito de la Orden de Santiago– se le conminó a que relatara los sucesos relacionados con la pérdida de esta ciudad, el año anterior, frente a una fuerza inglesa. El coronel dejó escrito que comandó al mencionado regimiento y a las milicias de blancos, pardos y morenos, y, en relación con estos últimos, afirmó que: «...viendo el valor y determinación mostradas (por los pardos y morenos), he de afirmar que mi sangre no es mejor que la suya, pues ambas se han vertido al servicio de S. M.». Qué diferencia.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas