Una de las Piedras del Hambre en Alemania
Picotazos de Historia
Las Piedras del Hambre vuelven a emerger de los ríos de Europa con sus terribles augurios sobre la sequía
Las Piedras del Hambre eran mensajes grabados hace siglos en grandes piedras del lecho de los ríos advirtiendo de las terribles consecuencias de las sequías
Este verano se está mostrando especialmente duro. Aquellos que no tenemos aire acondicionado –aire en lata le llamaba el capitán Haddock– hemos pasado unas noches toledanas, al tiempo que contemplábamos con asombro cómo el sudor tornasolaba la almohada de nuestra cama tornándole el color a uno que se asemeja al pergamino viejo.
Este verano España encabeza la lista de mayor cantidad de superficie quemada a consecuencia de los incendios forestales. A día de hoy se han calcinado la friolera de 185.948 hectáreas. El siguiente en el ranking es Francia con algo más de la mitad (99.092 hectáreas). No entraré en el porqué de esta diferencia, aunque tengo mi opinión. Ahora, mientras escribo estas líneas, los informativos amenazan con temperaturas por encima de los 40º en zonas de Levante.
La sequía que acompaña a estas altas temperaturas ha dejado a cuatro grandes ríos europeos completamente escuálidos: el Po, el Rin, el Loira y el Danubio. El río italiano ha sido declarado escenario de severidad hidrológica con intrusión salina del Adriático en el delta del mismo. El Danubio ha caído a mínimos históricos, revelando reliquias de la Segunda Guerra Mundial en su lecho y creando problemas a la navegación de esta histórica arteria comercial.
Esta bajada del nivel de las aguas en los ríos de Centroeuropa ha revelado una curiosa e histórica costumbre: las Piedras del Hambre o las Hungerstein, en alemán.
Se trata de hitos que marcan los niveles más bajos alcanzados por el agua de los ríos durante los periodos de sequía. Su aparición suponía un aviso de mala cosecha, por ello se solía grabar sobre la piedra una exhortación de aviso. La piedra de Tetschen (actual ciudad checa de Dêcîn) tiene grabada la inscripción «Si me ves, llora». En la del pueblo de Trebatsch, cerca de Berlín, pone «Cuando vuelvas a ver esta piedra, llorarás, tan poco profundas eran las aguas en 1417».
Famosa Piedra del Hambre con la inscripción «si me ves, llora»
«Año del hambre de 1947» fue grabado sobre una de las piedras del hambre encontradas en una gravera situada en el kilómetro 449 del río Rin, pasado la ciudad de Worms. En el río Elba, en el kilómetro 550, cerca del puente de la localidad de Blekede apareció una Hungerstein con la inscripción (en alemán): «Cuando esta piedra se hunda, la vida volverá a ser más alegre». Como pueden ver siempre es un aviso, un mensaje del pasado a los habitantes del futuro, una advertencia de lo que significa la aparición de las rocas.
¿Cuándo surge esta curiosa costumbre? La verdad es que se pierde en la noche de los tiempos. La referencia más antigua documental es del año 1115 y fue encontrada en los archivos municipales de la ciudad sajona de Pirna. Lamentablemente el documento solo menciona que ese año bajó tanto el nivel de las aguas del río Elba que apareció una Hungerstein, pero no da indicación de en qué parte del río por lo que no se ha podido localizar. Existe otra piedra del hambre en Pirna, localizada, y en la que se han contabilizado quince inscripciones correspondientes a diferentes sequías. La primera de ellas es de 1707.
La inscripción más antigua encontrada en estas piedras del hambre corresponde a la que se encuentra cerca de la ciudad checa de Dêcîn (antigua Testchen) y la mencionada de la ciudad de Trebatsch. En la primera de ellas, debajo del puente colgante, se hace visible, durante las épocas de sequía severa, una piedra arenisca de más de seis metros cúbicos de tamaño. Esta piedra tiene la inscripción más antigua encontrada: «1417».
Se cree que esta piedra pudiera haber tenido inscripciones anteriores pero que fueron borradas por la erosión de la corriente del río y de las cadenas de las anclas ya que, durante mucho tiempo, cuando aparecía, era usada por los marineros del río para amarrar sus barcas.
Esta piedra del río Elba tiene la inscripción más famosa de todas, «Si me ves, llora», y su aparición fue muy publicitada, desde finales del siglo XIX, en los periódicos de la época. Gracias a ellos tenemos artísticos dibujos, a lápiz y plumilla, de la Hungerstein de 1900, 1904 y 1906. La primera fotografía que se le hace es de 1911, en que afloró debido a la sequía. La piedra de Testchen era una celebridad motivo de una visita o excursión (entonces no se le llamaba turismo, pero sí era una atracción).
Esta fama de la roca acabó volviéndose contra ella y dio lugar a un suceso que habla más del oportunismo del ser humano que de la labor de la naturaleza.
Verán ustedes, en 1938 afloró la piedra por la bajada del nivel de las aguas, Una noche, un energúmeno, amparado en la oscuridad, grabó debajo de la inscripción «Si me ves, llora». «Niña, no llores ni te quejes, cuando esté seco riega el campo».
La inscripción es mucho menos críptica de lo que puede parecernos a primera vista. Nada más aparecer la inscripción la práctica totalidad de la ciudad de Testchen y sus alrededores señalaron como culpable a algún miembro de la familia Sigmund.
En la vecina ciudad de Lutín, el artesano Ludvik Sigmund fundó una fábrica de bombas y conducciones hidráulicas. Entonces las bombas de mano estaban fabricadas con madera y algunas piezas metálicas.
Los hijos y herederos de Ludvik, Jan y Miroslav, diseñaron unas bombas de mano completamente metálicas que revolucionaron el mercado. Su empresa se desarrolló muchísimo adquiriendo una presencia relevante, cambió su nombre por SIGMA y hoy en día continua como parte de la macro empresa relacionada con la fabricación de sistemas de bombeo industrial y bombas hidráulicas SPP Pumps.
Pues bien, incluso hoy en día los habitantes de la ciudad están convencidos que la inscripción fue un atentado y una ofensa por parte de la familia Sigmund, quien utilizaron a la Hungerstein para hacer publicidad –aunque fuera indirecta– de sus bombas hidráulicas.