El físico y astrónomo italiano Galileo Galilei (1564-1642) con un telescopio en 1620
Picotazos de historia
El artesano que inventó el telescopio antes que Galileo
Se reconoció a Hans Lippehey la primacía por haber presentado la solicitud el primero y haber llevado a cabo, muy satisfactoriamente, la demostración ante Mauricio de Orange
Hans Lippehey (1570-1619) nació en la ciudad alemana de Wesel, en el actual distrito de Düsseldorf. En la actualidad tenemos muy pocos datos acerca de su infancia y juventud. Evidentemente, trabajó con algún pulidor de cristal y, tras ser nombrado oficial por el gremio, decidió trasladarse para establecerse por su cuenta.
En 1590 lo encontramos ya establecido en la ciudad de Middleburg, en el condado de Zelanda. Hans había abierto un taller y tienda de anteojos, y esta actividad coincidió con la llegada a las Provincias Unidas de las nuevas técnicas de pulido del cristal que llegaron desde Italia, especialmente de Venecia.
En 1594 Hans contrajo matrimonio y en 1602 se le concedió la ciudadanía de Middleburg, estando plenamente integrado dentro de la sociedad de la ciudad. Middleburg había prosperado mucho durante los últimos veinte años, en concreto desde que Amberes había sido capturada por los Tercios españoles en 1585. Muchos comerciantes y artesanos protestantes prefirieron emigrar a Middleburg, impulsando así el desarrollo de su industria y su comercio, especialmente el del cristal pulido de alta calidad.
Y es que desde el año 1581 el cristal transparente de alta calidad era muy demandado para la fabricación de anteojos. La ciudad de Middleburg era una referencia en este campo y Hans Lippehey estaba en el meollo de la fabricación y comercio de estos caros y demandados productos.
Retrato de Hans Lipperhey
Se ignora completamente cómo fue la génesis del descubrimiento y fabricación del primer telescopio. Hay varias historias respecto a esto y todas son completamente apócrifas y muy posteriores. No hay que hacerles ni caso. El primer documento cierto que se tiene sobre este invento se presentó el 25 de septiembre de 1608.
Con esa fecha tenemos una solicitud, firmada por Hans Lippehey, a los Estados Generales de la República de los Países Bajos, solicitando una carta de presentación para exponer su invención ante el estatúder y comandante del Ejército de la República, Mauricio de Orange, príncipe de Orange y conde de Nassau.
Los Estados Generales aprobaron la petición y Mauricio de Orange accedió a presenciar la demostración. Esta se realizó en fecha indeterminada entre los días 2 y 8 de octubre de ese año. Mauricio de Orange decidió que la demostración fuera en la terraza superior del Mauritstoren (Torre de Mauricio), recientemente completada su construcción y donde el estatúder había instalado su vivienda y dependencias en la ciudad de La Haya.
El que el fabricante de lentes holandés Hans Lippershey examina una lente para lo que sería el primer telescopio práctico en su taller de Middelburg alrededor de 1608
Además, consideró que sería un agradable entretenimiento para la delegación española, compuesta por don Ambrosio de Spínola y su séquito, que allí estaban para discutir las condiciones para la Tregua de los Doce Años o de Amberes, que se firmaría al siguiente año entre la Monarquía Hispana y las Provincias Unidas de los Países Bajos.
Lippehey explicó a su distinguida audiencia que la combinación de dos lentes producía un efecto de aumento cuando se miraba a través de ellas. Este era un efecto conocido, al menos, desde 1530. Pues bien, la invención de Lippehey era el haber colocado esas lentes dentro de dos tubos, que encajaban uno dentro del otro, lo que permitía acercar o alejar las lentes una de otra hasta encontrar el encaje de visión óptima para el ojo.
Tras explicar la manera de usarlo, animó a Mauricio de Orange a utilizar el telescopio o visor holandés, como sería conocida la invención, para leer la hora que marcaba el reloj del campanario de la iglesia de la vecina ciudad de Delft, distante ocho kilómetros. La demostración fue un éxito y todos quedaron encantados.
Los Estados Generales, tras la aprobación recibida por parte del estatúder, discutieron acerca de la solicitud de patente hecha por Lippehey. Resulta que tres semanas después de la solicitud presentada por Hans Lippehey (25 de septiembre) se había presentado ante los Estados Generales otra solicitud de patente por el mismo objeto. La solicitud la había hecho otro pulidor de cristal de lentes para anteojos. Ese nuevo personaje se llamaba Jacob Metius.
Jacob fue el cuarto hijo del cartógrafo, agrimensor, ingeniero de castrametación y matemático Adriaan Anthonisz. Este personaje fue un personaje importante, varias veces alcalde de su ciudad de Alkmaar, y adoptó el apellido latino Metius, que significa «medir» en latín. Algo muy apropiado para un agrimensor.
Los Estados Generales estudiaron las dos solicitudes y llegaron a la conclusión de que era sumamente fácil copiar la invención del telescopio, por lo que no se podía asegurar quién fue el primero y quién copió a quién.
Por ello, se decidió no conceder la patente a ninguno de ellos, pero se reconoció a Hans Lippehey la primacía por haber presentado la solicitud el primero y haber llevado a cabo, muy satisfactoriamente, la demostración ante Mauricio de Orange. Con tal motivo, se le encargó la construcción de tres telescopios binoculares, por los que se le abonarían 900 florines. A Jacob Metius se le ofreció un premio de consolación de 100 florines.
Metius se pilló un cabreo de mil demonios. Abandonó la sala y nunca jamás volvió a hablar a nadie de su invención. Incluso se negó a que se volviera a utilizar su telescopio, y eso que se lo pidió personalmente el propio Mauricio de Orange.
Hoy se reconoce a Hans Lippehey como el primer inventor del telescopio y de los binoculares. Al año siguiente de la presentación que Lippehey llevó a cabo, en Padua, el teólogo y astrónomo padre Paolo Sarpi —de la Orden de los Servitas o de los Siervos de María— explicó a su amigo Galileo Galilei los detalles y misterios de este curioso artefacto. En julio del año siguiente, Galileo ya tenía construido un telescopio mejorado con el que entraría en la Historia.