Howard Carter en la Tumba de Tutankhamón
Howard Carter más allá de Tutankamón: sus otros hallazgos y trabajos en Egipto
El célebre arqueólogo y egiptólogo inglés nació el 9 de mayo de 1874. En el momento del descubrimiento de la tumba del joven faraón ya había desempeñado una gran labor en Egipto durante 30 años
Una vez descombrado el corredor y creado un pequeño orificio en la puerta sellada que obstaculizaba el paso, Howard Carter —conteniendo la emoción del momento— se asomó para ver. Fue entonces cuando lord Carnarvon, quien financió las excavaciones, preguntó: «¿Ve usted algo?», y aquel pronunció unas palabras que han devenido icónicas: «Sí, cosas maravillosas».
Aquellas palabras quedarían grabadas en la mente de todos, pues se acababa de encontrar la última gran tumba del Valle de los Reyes, la tumba del joven faraón Tutankamón. En el momento de aquel extraordinario hallazgo, Howard Carter ya había desempeñado una labor en Egipto durante 30 años.
Con motivo del aniversario de su nacimiento, recopilamos sus otros hallazgos e importantes trabajos en Egipto, más allá del descubrimiento de la tumba del joven faraón.
El dibujante que impresionó a los egiptólogos
Nacido el 9 de mayo de 1874 en Kensington (Londres), heredó de su padre, Samuel John Carter, sus habilidades en el dibujo. En 1891 trabajó como dibujante para la que sería la futura esposa de lord Amherst, un gran coleccionista conocido por el célebre papiro que lleva su nombre.
Aquel documento contenía interesantes datos sobre un juicio celebrado contra ladrones de tumbas en tiempos de Ramsés IX. Este sería el primer contacto del joven Carter con el mundo faraónico. Más tarde sería esta familia aristócrata quien le introduciría a Percy Newberry, uno de los grandes arqueólogos británicos dedicados al estudio del antiguo Egipto.
Lámina XV. Transporte del Coloso, Cámara Interior, Pared Izquierda (Dibujo lineal de Howard Carter, P.E. Newberry, El Bersheh I, Londres, 1895)
El talento de Carter para el dibujo le valdría para acompañar a Newberry a Egipto y realizar para él las ilustraciones de las pinturas conservadas en las paredes de las tumbas del Primer Período Intermedio y del Reino Medio construidas en la necrópolis de Beni Hasan, en el centro del país.
Carter no era todavía un arqueólogo en sentido estricto, pero su precisión y detalle en sus dibujos le permitieron acompañar a varios especialistas que buscaban una manera de conservar visualmente escenas funerarias y textos jeroglíficos que, con el tiempo, sufrirían deterioros irreversibles.
Aquella experiencia también le permitió familiarizarse con el trabajo de campo, la epigrafía y las técnicas de excavación. De esta manera, pudo pasar una temporada en Amarna, la ciudad fundada por el faraón Akenatón durante la revolución religiosa del siglo XIV a. C., bajo la tutela de William Flinders Petrie, considerado uno de los padres de la arqueología científica moderna.
Deir el-Bahari y el templo de Hatshepsut
Entre 1894 y 1899, Carter trabajó con el arqueólogo suizo Édouard Naville en Deir el-Bahari, uno de los complejos funerarios más importantes de Tebas occidental. Allí trabajó en la documentación de relieves y decoraciones del templo funerario de Hatshepsut, una de las grandes construcciones monumentales del Reino Nuevo.
Lámina XVI. Hatshepsut y su madre Aahmes haciendo ofrendas a Amón. Nicho en la capilla funeraria, pared sur
Durante aquellos años, también participó en el estudio de relieves pertenecientes a otros faraones, como Seti I y Merenptah. Su trabajo consistía en copiar escenas rituales, textos jeroglíficos y elementos arquitectónicos con gran exactitud, contribuyendo a preservar información esencial para los estudios egiptológicos posteriores.
La calidad de sus reproducciones consolidó su reputación dentro del reducido círculo de especialistas europeos que trabajaban en Egipto.
Láminas XIII-XV. Reina Senseneb; Tutmosis I; Ofrendas presentadas a Anubis; Nicho en la capilla de Tutmosis I, muro norte
Inspector General de Monumentos del Alto Egipto
Gracias al apoyo de Naville y, especialmente, del influyente egiptólogo Gaston Maspero, Carter fue nombrado en 1899 inspector general de monumentos del Alto Egipto dentro del Servicio de Antigüedades egipcio. Tenía apenas 25 años.
El cargo era de enorme responsabilidad. Debía supervisar excavaciones, proteger yacimientos y coordinar trabajos de conservación en lugares tan importantes como Luxor, Karnak o el Valle de los Reyes.
Templo de Mentuhotep II (vista aérea)
Durante esta etapa realizó uno de sus hallazgos menos conocidos: la identificación del patio del templo funerario de Mentuhotep II en Deir el-Bahari. Este faraón de la dinastía XI había reunificado Egipto tras el Primer Período Intermedio, y su complejo funerario constituía un precedente arquitectónico fundamental para construcciones posteriores como el templo de Hatshepsut.
Allí mismo, a 17 metros de profundidad, el nuevo inspector descubrió una entrada sellada de adobe y tras ella, un largo pasadizo de 150 metros que conducía a una cámara abovedada. Dentro de esta estancia, Carter encontró diversas vasijas, tres maquetas de barcos de madera, un sarcófago sin nombre y una colosal estatua sedente envuelta en lino del faraón Mentuhotep II.
Estatua osiriforme de Mentuhotep II
La tumba de Amenhotep II y las momias reales ocultas
Por otro lado, como inspector, Carter también impulsó mejoras prácticas para facilitar el acceso de visitantes a distintos monumentos y promovió medidas de conservación en un momento en el que muchos yacimientos sufrían saqueos constantes y escasa protección oficial.
Así, en 1901 participó en la adecuación de la tumba de Amenhotep II (KV35) para las visitas públicas. Aquel sepulcro había sido descubierto pocos años antes por Victor Loret y resultó excepcional porque contenía un escondite de momias reales trasladadas allí por sacerdotes del Tercer Período Intermedio para protegerlas de los saqueadores.
Cámara funeraria de Amenhotep II
Entre las momias halladas se encontraban faraones tan importantes como Tutmosis IV, Amenofis III, Merenptah, Seti II, Siptah, Ramsés IV, Ramsés V y Ramsés VI.
El trabajo de Carter no consistió únicamente en acondicionar el lugar para los visitantes. También supervisó aspectos de conservación y documentación, experiencia que le proporcionó un conocimiento profundo de las tumbas reales del Valle de los Reyes.
El «Caso Saqqara» y su salida del Servicio de Antigüedades
Pese a su brillante trayectoria, el carácter de Carter le generó numerosos conflictos. Era conocido por su fuerte temperamento, su orgullo profesional y su escasa disposición a someterse a la autoridad cuando consideraba que se actuaba injustamente.
En 1905 estalló el llamado «Caso Saqqara», una violenta disputa entre guardias egipcios y turistas franceses en un yacimiento arqueológico. Las autoridades coloniales francesas exigieron disculpas oficiales, pero Carter se negó a culpar a los trabajadores egipcios, convencido de que habían actuado correctamente.
Acuarela titulada «El templo de Hatshepsut», pintada por el famoso arqueólogo y artista británico
Su negativa provocó su dimisión del Servicio de Antigüedades. Durante varios años atravesó una situación económica complicada. Regresó a Luxor, donde sobrevivió vendiendo acuarelas a turistas y trabajando ocasionalmente como dibujante para Theodore Davis.
Paradójicamente, este periodo de dificultades terminaría acercándolo al descubrimiento más importante de su vida.