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La dama de Shalott por John William Waterhouse, 1888

La dama de Shalott por John William Waterhouse, 1888

Picotazos de historia

La Dama de Shalott: la leyenda medieval que inspiró la obra maestra de Waterhouse en la Tate

La leyenda medieval de Elaine de Astolat, inmortalizada por Alfred Tennyson y John William Waterhouse, es una de las historias más melancólicas y bellas de la Materia de Bretaña

Entre los años 1280 y 1300, uno o varios autores anónimos llevaron a cabo una recopilación de cuentos medievales. El texto recopilatorio, escrito en lengua vernácula y dialecto toscano, se conoció como El novellino o Cento novelle antiche (los cien cuentos antiguos). Prácticamente nada se ha podido saber de su autor (o autores), excepto que parece tratarse de un laico del territorio de Florencia. El Novellino fue impreso por primera vez en el año 1525.

De entre los cuentos que nos encontramos dentro de estas Le Cento novelle..., y de ellos muchos servirán de inspiración para autores de la talla de Dante o Boccaccio, vamos a fijarnos en el número 82. Se trata de una narración histórico-mitológica de temática artúrica o Materia de Bretaña. El cuento nos narra la leyenda de Elaine de Astolat, más conocida como la doncella de Scalot.

Elaine está profundamente enamorada del caballero Lanzarote del Lago, gran paladín del rey Arturo. Estos amores no correspondidos la llevaron a languidecer y, finalmente, a morir. Antes de fallecer dejó dicho que se depositara su cuerpo en un lujoso y bien engalanado barco. Sobre una rica cama fuera depositado su cadáver y que dejaran que la corriente del río llevara su cuerpo hasta Camelot.

Cuando llegó a la ciudad, los habitantes de Camelot se sorprendieron por la misteriosa barca que les llegó a través del río y más aún cuando encontraron que una de las manos de Elaine sujetaba una bolsa que contenía en su interior una nota. El escrito decía que su muerte fue por amar demasiado a quien no supo corresponder a tal amor.

La leyenda de la doncella (o la dama) de Scalot disfrutó de gran fama durante los siglos XIII al XV, tiempos en los que la figura del trovador era un personaje popular que viajaba de corte en corte, exaltando el amor cortés y en los que las aventuras del rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda eran muy apreciadas.

Pues bien, este texto clásico de la doncella de Scalot inspiró al poeta laureado Alfred Tennyson (1809-1892) a escribir un poema compuesto por veinte estrofas, que incluiría en su libro Poemas, publicado en 1833.

Alfred Tennyson

Alfred Tennyson

Tennyson reinterpretó libremente el texto original. En la versión del poeta británico, la dama vive encerrada en una torre del castillo de Shallot, cercano a la ciudad de Camelot. Tan cerca que podía ver la ciudad desde la ventana del torreón. Más, ¡ay!, la doncella vive bajo la amenaza de una terrible maldición.

Un hechizo la obliga a mirar indirectamente a través de la ventana; para tal fin utiliza un espejo estratégicamente colocado. Por tal medio puede ver sin peligro, y es que la maldición la condena a morir el mismo día que mire a través de la ventana.

La bella Elaine —en todas estas historias la protagonista es bellísima— pasa su tiempo tejiendo tapices en los que representa aquello que ve gracias al espejo, hasta que un día el azogue reflejó la figura del caballero Lanzarote.

Elaine se conmovió profundamente al ver al paladín del rey Arturo y no pudo evitar volverse hacia la ventana para verle mejor, activando así la maldición.

Sabiéndose condenada, manda aparejar un barco, escribe su nombre en la proa del mismo para que sepan de su identidad —la Dama de Shallot— y deja que la corriente la lleve a Camelot, adonde arribará sin vida.

El poema de Tennyson fue muy bien acogido por el público, pero muy especialmente por un grupo de artistas (pintores, poetas, críticos, etc.) que anhelaban un retorno al abundante y minucioso detallismo, a la intensidad del color y a las complicadas composiciones propias del arte italiano del Quattrocento. Abominaban de las poses elegantes de la pintura de Rafael y del manierismo de sus seguidores. Por este motivo, y en afirmación de sus postulados, se hicieron llamar la Hermandad Prerrafaelita, y uno de sus seguidores tardíos fue el pintor John William Waterhouse.

Este artista pintó tres cuadros que representan tres escenas de la historia de Elaine de Astolat, basándose en el poema de Tennyson: La dama de Shallot. El primero de ellos —La dama de Shallot— está considerado, junto con el cuadro Ofelia, de John Everett Millais, como uno de los más representativos del arte prerrafaelita.

El cuadro de La dama de Shallot que pintó Waterhouse nos la muestra después de haber visto al caballero. Ha aprestado la barca que la llevará hasta Camelot, esperando así encontrarse con su amado Lanzarote, aunque sea después de muerta. La barca tiene una linterna en la proa; detrás se encuentra un crucifijo, esperanza en donde deposita aquella que sabe que en breve ha de morir.

La dama de Shalott por John William Waterhouse, 1888

La dama de Shalott por John William Waterhouse, 1888

Justo detrás del crucifijo hay un candelabro con tres luces, con tres velas. Dos de ellas están apagadas, simbolizando el tiempo pasado, y la tercera tiene la llama vencida por el viento, que pronto la apagará. Simbolizándose así el próximo fin de la doncella.

Ella está sentada en el centro de la barca, sobre uno de los tapices que ella misma ha tejido. Viste un sencillo vestido blanco con cíngulo negro que hace resaltar aún más la blancura del tejido. Las únicas muestras de riqueza son unos bordados dorados en las mangas, a la altura de los brazos (los miembros superiores se componen de brazos, antebrazos y manos), y un collar de cuentas de oro que pende de su cuello.

Estas notas doradas contrastan maravillosamente con el rojizo pelo. El autor no solo demostró un gran dominio de los pinceles y de la técnica; también alcanzó un gran realismo al saber reflejar en el rostro de la joven la resignación y la melancolía.

Este es un cuadro magnífico que merece la pena ser contemplado con tranquilidad para poder apreciar todos los detalles. Lo pueden ustedes encontrar en la Tate Britain —yo, que soy un antiguo, continúo llamándola Tate Gallery— de Londres.

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