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Las elecciones del 15 de junio de 1977

Las elecciones del 15 de junio de 1977

Las elecciones del 15 de junio de 1977: cómo España recuperó la democracia en las urnas

El 15 de junio de 1977, España celebró sus primeras elecciones democráticas, dando la victoria a Adolfo Suárez

«Habla, pueblo, habla, tuyo es el mañana. Habla y no permitas que roben tu palabra. Habla, pueblo, habla. Habla sin temor. No dejes que nadie apague tu voz. Habla, pueblo, habla. Este es el momento. No escuches a quien diga que guardes silencio. Habla, pueblo, habla; habla, pueblo, sí. No dejes que nadie decida por ti».

Así era la letra de la canción del grupo andaluz Jarcha, que puso melodía a las primeras elecciones de la democracia en España. A las nueve de la mañana del 15 de junio de 1977, cientos de colegios, convertidos en centros electorales, abrían sus puertas para que los españoles pudieran elegir a sus representantes políticos.

Primeras elecciones democráticas en España (1977)

Primeras elecciones democráticas en España (1977)

El panorama previo a estas elecciones era complejo a nivel político y social. El Partido Comunista fue legalizado el 9 de abril, lo que provocó descontento en sectores de extrema derecha y en algunos estamentos militares. Su líder, Santiago Carrillo, actuó con pragmatismo y aceptó la bandera bicolor y la monarquía a cambio de la legalización de su formación.

En este contexto, Alianza Popular (AP), germen del actual Partido Popular, celebró su primer congreso y se organizó en torno a la figura de Manuel Fraga. Para el jurista Luis García San Miguel, AP era el partido que parecía que iba a ganar las elecciones, pero las encuestas decían lo contrario: la izquierda podía alcanzar el poder.

Por su lado, Adolfo Suárez se presentó como candidato en mayo, a un mes de los comicios, al frente de la Unión de Centro Democrático (UCD), cuyos orígenes estarían, según el jurista, en el Grupo Tácito, una plataforma de intelectuales y propagandistas de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), políticos y periodistas. Su objetivo era realizar una transición pacífica hacia la democracia parlamentaria, un proyecto impulsado con la ventaja de concurrir a las urnas siendo ya presidente del Gobierno desde 1976.

A la izquierda estaba el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con figuras históricas y una juventud de retórica marxista que buscaba disputarle el espacio a los comunistas. Era algo novedoso para todos; los partidos políticos tuvieron 21 días para convencer a su electorado.

Una jornada histórica

La participación aquel miércoles de junio fue masiva, con un 78,83 % del censo electoral. De la votación salieron las Cortes Constituyentes, que tendrían como misión redactar la nueva Constitución, aprobada en 1978. Las semanas previas, a través de carteles, la televisión y la radio, los periodistas explicaron los pormenores del derecho al voto, libre y secreto. En una España de unos 36 millones de habitantes y un censo de 23 millones de electores, el 15 de junio ejercieron su derecho al voto 18.590.130 españoles, según los registros.

Aunque muchos de los lectores conocerán qué partido obtuvo la victoria, puede ser interesante recordar los siguientes resultados y escaños concretos: la UCD ganó las elecciones, aunque sin mayoría absoluta, con 6,3 millones de votos (34,44 %) y 165 diputados. Más de 5,3 millones de personas eligieron al PSOE-PSC (29,32 %), que obtuvo 118 escaños; el PCE más el PSUC consiguió 20 diputados gracias a sus más de 1,7 millones (9,3 %) de sufragios; y por detrás quedó Alianza Popular, con unos 400.000 votos menos que los comunistas (8,05 %) y 16 diputados, lo que fue visto como un fracaso desde las filas del partido.

Estos resultados ya configuraban el peso político que tendrían las Cortes, al que habría que añadir los 11 diputados del Pacte Democràtic per Catalunya (PDC), con medio millón de votos, además de los ocho escaños que consiguió el Partido Nacionalista Vasco (PNV) con poco más de 200.000 votantes. El Partido Socialista Popular–Unidad Socialista, con 6 diputados, terminó integrándose en el PSOE un año después.

El resto de las formaciones, como Esquerra o Euskadiko Ezkerra (Izquierda del País Vasco), entre otras, se repartieron los seis escaños restantes hasta completar los 350 sillones del hemiciclo. Estos resultados configuraron el ecosistema político encargado de confeccionar la Constitución y todo el aparato legislativo de la Transición.

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