Las princesas de Persia confunden a Hefestión con Alejandro (se puede apreciar el gesto con la mano del amigo de Magno), pintura de Charles Le Brun

Las princesas de Persia confunden a Hefestión con Alejandro (se puede apreciar el gesto con la mano del amigo de Magno), pintura de Charles Le Brun

El túmulo de Kasta: el gran monumento funerario que Alejandro Magno dedicó a Hefestión, su general más querido

Los descubrimientos en Anfípolis colocan de nuevo el foco de atención sobre el gran soberano macedonio y aportan la posibilidad de una mayor comprensión del mundo funerario clásico

En la zona oriental de Macedonia, junto a la desembocadura del río Estrimón, se ubica la antigua ciudad griega de Anfípolis, habitada por el hombre desde el siglo VI a. C. Esta es la privilegiada ubicación en la que diversas excavaciones se han centrado desde 1954, las primeras de ellas lideradas por el arqueólogo Dimitris Lazaridis.

Es también el espacio en el que se ubica el conocido como «túmulo de Kasta» o «tumba de Anfípolis», cuyas estructuras iniciales comenzaron a ser desenterradas en 1964. Los primeros descubrimientos apuntaron a un muro perimetral de mármol de 40 metros, cifra que permitió calcular la circunferencia total de la construcción en 497 metros.

Todo este espacio iría rodeado por un foso, acompañado de una gran colina artificial. Esto lo convierte en el espacio funerario de mayores dimensiones descubierto hasta el momento en esta región.

Vista de la tumba de Anfípolis con los elementos recuperados esparcidos en el lado suroeste, listos para ser colocados

Vista de la tumba de Anfípolis con los elementos recuperados esparcidos en el lado suroeste, listos para ser colocadosMinisterio de Cultura de Grecia

A partir del año 2012 y gracias a la reactivación de los trabajos en este yacimiento, ha salido a la luz una tumba compuesta por tres cámaras, de gran contenido simbólico y artístico. El visitante de este espacio se encontraría, tras un conjunto de peldaños descendentes y un suelo de mosaico decorativo en tonos azules y blancos, con una entrada principal decorada con dos monumentales esfinges que superan los dos metros de altura.

Tras cruzar este espacio se accede a la primera cámara, en la que se halla una galería de columnas –o peristilo– de estilo jónico, acompañada de dos cariátides que marcan la entrada a la antecámara. En esta última, un desgastado mosaico en el suelo ilustra el mito clásico del rapto de Perséfone por parte de Hades, dios del Inframundo, franqueando el umbral del espacio final.

Cariátides sobre sus pedestales flanqueando el ingreso a la segunda cámara

Cariátides sobre sus pedestales flanqueando el ingreso a la segunda cámara

En esta última zona se encuentra una derruida puerta de mármol, después de la cual se distingue una tumba, dentro de la cual se han descubierto casi 550 fragmentos óseos pertenecientes a varios individuos. Los últimos estudios plantean la existencia de cinco personas: una mujer de aproximadamente 60 años; dos hombres de entre 35 y 45; un niño de edad indeterminada; y un ser humano de sexo no identificable, cuyos restos fueron incinerados.

Todo ello iría acompañado, a su vez, de restos animales y de un friso decorativo en la entrada con las representaciones de Hypnos —dios del sueño— y Thanatos —deidad de la muerte—.

Asimismo, recientes análisis plantean la dimensión astronómica de todo el conjunto, puesto que se ha descubierto su alineación con el solsticio de invierno. Gracias al empleo del análisis y la reconstrucción en modelos 3D, se aprecia un diseño, distribución y uso del simbolismo estrechamente vinculados a la trayectoria solar. El día 21 de diciembre, y en fechas próximas a él, la luz del sol entra de forma directa en la cámara funeraria e ilumina el espacio central de la tumba.

Reconstrucción en 3D de la Tumba de Anfípolis

Reconstrucción en 3D de la Tumba de Anfípolis

Este juego de luces y sombras, que se produce como un conjunto en el que se integran las tres zonas funerarias, refleja una dinámica de avance y retroceso por parte de la luz. Ello se ha vinculado a las creencias mitológicas clásicas sobre el más allá y se asocia con un ciclo de renacimiento a partir de la significativa fecha del solsticio.

La idea de la vida eterna y la existencia de un orden cósmico se ve reforzada por las esfinges y las cariátides, pero especialmente por la temática decorativa de la antecámara. Aquí, las figuras de Hades y Perséfone cobran un doble sentido aún más relevante.

Actualmente, la identidad específica del difunto a quien se dedica este gran espacio funerario y ritual está por concretar de manera definitiva, si bien las investigaciones de la última década han permitido estrechar el cerco.

La mayoría de los expertos aceptan, por un lado, la atribución de la mano de obra y la planificación al arquitecto Dinócrates de Rodas, conocido por diseñar la estructura urbana de la antigua Alejandría. Ello nos lleva a una segunda figura de enorme importancia en el mundo clásico, como es Alejandro Magno, a quien habría servido gran parte de su vida.

Si bien la humanidad pensó que estaba ante el enterramiento del propio Alejandro, dos epígrafes presentes en el muro perimetral hacen referencia al monograma identificativo de Hefestión Amíntoros. Él fue uno de los generales y hombres de mayor confianza del rey macedonio, y su señal aparece repetida en varias zonas de los espacios interiores.

Con este misterio aún por resolver y numerosas pistas inacabadas, Anfípolis y este túmulo se presentan como uno de los hallazgos más interesantes de los últimos años. Su apertura en abril de 2023 a visitas científicas y su previsión de acceso al público general, al igual que la intención de nombrarlo Patrimonio de la Humanidad, revelan la gran cantidad de conocimiento pendiente que tenemos sobre el mundo clásico, cuya comprensión nos llevará, sin duda, a un mejor entendimiento del propio hombre occidental.

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