El rey Don Rodrigo arengando a sus tropas en la batalla de Guadalete, obra de Bernardo Blanco

El rey Don Rodrigo arengando a sus tropas en la batalla de Guadalete, obra de Bernardo BlancoMuseo del Prado

Picotazos de historia

Cómo la traición del conde Julián abrió la puerta a la invasión musulmana de España

La leyenda culpa al conde Julián, pero la caída de Hispania comenzó en un reino visigodo dividido y sin capacidad para frenar a Tariq

En el año 507 d. C., derrotados por el rey franco Clodoveo, los visigodos se establecen al sur de los Pirineos. No fue una invasión, ya que para muchos hispanorromanos representaban una estabilidad política muy necesitada tras el paso de los suevos, vándalos y alanos.

Los germanos se quedaron con un tercio de las posesiones e impusieron una legislación germánica basada en el principio familiar de la stirpes. También trajeron la alcachofa, las espinacas y el lúpulo, lo que supondría una mejora en la cerveza que disfrutamos hoy en día.

En el año 670, el general Uqba ibn Nafi iniciaba su campaña para la conquista del Magreb. Para el 705 habían llegado y conquistado Tánger. Cuatro años después, Ceuta es musulmana, una plaza que había sido motivo de disputa entre visigodos y bizantinos.

Mucho se ha hablado y traído en relación con el gobernador y alcaide de la plaza –el comes Julianus– acerca de sus orígenes y motivación. La leyenda nos da una explicación en la violación de la hija del conde a manos del rey Rodrigo, pero también el conde había apoyado a los hijos del difunto rey Witiza y les había ofrecido refugio en Ceuta.

El rey Don Rodrigo espiando desde los arbustos de la izquierda a Florinda la Cava bañándose, hija del conde Don Julián. Pintura Florinda (1853) por Franz Xaver Winterhalter

El rey Don Rodrigo espiando desde los arbustos de la izquierda a Florinda la Cava bañándose, hija del conde Don Julián. Pintura Florinda (1853) por Franz Xaver Winterhalter

¿Habría influido esto último en la perpetración de la ofensa? Parece poco probable, pero también es verdad y hay que señalarlo que algunos comportamientos entre los reyes visigodos no tienen nada de normal.

Durante siglos se cargaron las tintas sobre la pobre Florinda, la hija del conde Julián, que había sido enviada a la corte para completar su educación sirviendo con alguna alta dama o a la misma reina, siendo tal cosa una costumbre general.

Don Rodrigo, siempre según la leyenda, se encaprichó de la joven y acabaría forzándola. La Cava empezaron a llamarla, o más bien a difamarla, ya que en árabe significa prostituta.

Florinda cuenta a su padre lo que ha sucedido y la identidad de la persona que la afrenta ha infligido en la persona de la joven y en el linaje del conde. Florinda retornará a Ceuta, mientras que su padre inicia negociaciones con el gobernador de la actual Túnez, un árabe llamado Musa ibn Nusair, que acaba de someter a las cabilas bereberes del Atlas.

No es el primer contacto que ha tenido Musa con la situación de los visigodos en la Península, pues no hace mucho los hijos del rey Witiza le tantearon, buscando alianzas para combatir a sus enemigos políticos: la familia del rey Rodrigo.

Envió Musa un contingente bereber al mando de Tariq ibn Ziyad. El general, con el beneplácito del conde Julián, atravesó el estrecho y, entre los días 19 y 26 de julio de ese año de 711, cerca del río Guadalete, derrotó decisivamente al ejército del rey Rodrigo.

Al desaparecer –según la leyenda, en un pantano una serpiente le mordía «por do más pecado había»–, el rey Rodrigo colapsa la estructura jerárquica visigoda y con ello la capacidad de reacción y defensa frente a un enemigo que utiliza la velocidad para sorprender.

Los hijos de Witiza, que fueron los primeros que negociaron con Musa, acordaron renunciar a sus derechos a la corona y a Hispania a cambio de un trato ventajoso para ellos y sus seguidores.

Tras la derrota de Guadalete avanzó el ejército de Tariq, destruyendo a otro ejército cristiano en Écija, los restos reagrupados de los derrotados en Guadalete. Para entonces, el ejército de Tariq se compone de unos 18.000 bereberes, caballería e infantería ligera. La palabra jinete viene de la Zenata o Zenetes, tribu bereber que se caracterizaba por su caballería ligera y de estribo corto: montar a la jineta.

La batalla de Guadalete, de Salvador Martínez Cubells

La batalla de Guadalete, de Salvador Martínez Cubells

Enviará a dos pequeños contingentes para asegurar los grandes centros (Málaga, Córdoba, etc.) y con el grueso perseguirá a los fugitivos hasta la ciudad de Toledo, pasando por Martos, Jaén, Vilches, Alhambra, Despeñaperros y Consuegra.

Tras la toma de la ciudad de Toledo, donde tuvo que mediar con el arzobispo Oppas, que era hermano de Witiza, se apodera del tesoro, lo que dará origen a multitud de leyendas (la Tabla de oro, la mesa de Salomón, el Arca de la Alianza, etc.) y será causa de sus futuros problemas.

Continúa Tariq su avance, pues no quiere perder la iniciativa. Aprovecha la calzada romana y toma la ciudad de Buitrago. En el 713 ha conquistado el importante centro de Clunia, al sur de Burgos, y ha continuado avanzando y tomado la ciudad de Amaya, entre los ríos Odra y Pisuerga, cerca de Cantabria.

Mientras, Musa ha llegado a la Península y está llevando a cabo una campaña por el sur. Toma las ciudades de Medina Sidonia, Carmona, Sevilla... Mérida será un hueso duro de roer, pero también se rendiría el 30 de junio de 713. Tras la toma de la antigua capital de la Lusitania se dirigirá a Toledo, pero destacará una fuerza independiente al mando de su hijo Abd al Aziz para pacificar Sevilla, que se ha sublevado.

Abd al Aziz aplasta la sublevación y continúa por el este, donde encuentra una zona cohesionada bajo el mando del conde Teodomiro. El hijo de Musa no tiene tropas suficientes, por lo que prefiere pactar: quedará una amplia zona, que ocupará buena parte de las provincias de Alicante y Murcia, bajo el control del conde, al que empiezan a llamar Tudmir, y al territorio, el reino de Tudmir, con su capital en Orihuela.

Tariq y Musa se encuentran en Almaraz y viajan a Toledo, donde invernarán mientras organizan la campaña del siguiente año. Deciden que el ejército se dividirá en dos columnas. La menor de ellas se entregará a Abd al Aziz, que se ha probado como un brillante general, para que se encargue de la, llamemos, campaña portuguesa. Abd al Aziz parte hacia Mérida y someterá Huelva, Ossonoba (actual ciudad de Faro), Pax Iulia (hoy Beja) y Lisboa.

La segunda columna, con el mando conjunto de Musa y Tariq, se pone como objetivo la importante población de Zaragoza y el rico valle del Ebro.

Terminada la campaña, Musa parte a Damasco para rendir cuentas y llevar al sultán el tremendo botín conquistado. Tariq se interna en el este y toma las ciudades de Tarragona, Barcelona, Tarazona y Borja, donde aceptará la sumisión del conde Casio y su conversión al islam. Este individuo, de claro origen hispanorromano, pues todos los miembros de su familia utilizarán nombres no germánicos, dará lugar al potente linaje de los Beni Qasi, emires de Tudela y Zaragoza.

Táriq ibn Ziyad

Táriq ibn Ziyad

Continuó avanzando Tariq hasta que le alcanzó un mensajero con un importante mensaje del propio sultán: debía partir enseguida a Damasco. En esta última campaña que realizó en la Península, y antes de partir a Damasco —lo que no tenía demasiadas ganas—, conquistó las ciudades de Alfaro, Calahorra, León, Astorga y Lugo.

Tariq y Musa se encontrarían en Damasco. Musa fue juzgado y condenado por apropiación de parte del botín propiedad del sultán. Se dice que Tariq participó en la acusación para no tener que compartir el destino de Musa, que fue condenado a pagar una gran multa. Pocos años después, en el 716, Musa morirá asesinado mientras rezaba en una mezquita de Damasco. Nunca se aclaró el crimen.

Tariq sobreviviría a su señor, falleciendo pacíficamente en Damasco cuatro años después (720).

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