El comandante del Apolo 17, Eugene Cernan, explora la superficie lunar el 11 de diciembre de 1972 en un rove
El último regalo a Carrero Blanco: la roca lunar de la NASA que custodia el Museo Naval
El Museo Naval de Madrid esconde una roca lunar regalada a Carrero Blanco un día antes de ser asesinado
Maquetas de buques históricos, cartas y mapas antiguos o instrumentos de navegación es lo que uno espera encontrarse cuando visita un museo dedicado a la historia de la Armada española. Son piezas, muchas de ellas únicas en el mundo, que forman parte de la colección que se custodia en el Museo Naval de Madrid y que sirven de apoyo visual para explicar la historia naval española.
Sin embargo, el museo alberga otras piezas que, en apariencia, no tienen nada que ver con el mundo marino, como es un fragmento de roca lunar. ¿Cómo llegó hasta el Museo Naval?
Para empezar esta búsqueda hay que trasladarse al número tres del paseo del Prado, donde nos embarcamos en el Museo Naval a través de una escalera de madera que imita la quilla y las cuadernas de un barco en construcción. Una vez a bordo, dejamos a estribor una vitrina con maquetas de navíos que explican el esplendor de las marinas de Castilla y Aragón en la Edad Media y nos detenemos frente a una puerta.
Detrás se encuentra uno de los dos camarotes históricos del museo, espacios que recrean a tamaño real cómo eran esas estancias en un buque español de los siglos XVIII y XIX. En este caso, accedemos a la cámara del Real Patronato, dedicada al almirante José Ignacio González-Aller, destacado marino y exdirector del museo.
Es una sala a dos alturas, repleta de objetos muy diversos que van desde ánforas romanas rescatadas de pecios hasta un cáliz que llevó Colón a América en uno de sus viajes o una bandera de España que bajó a la fosa de las Marianas.
Una roca lunar en el Museo Naval
Justo al lado, enmarcada y guardada en una esfera transparente, está la roca lunar. Un fragmento del tamaño de una aceituna que tiene un simbolismo mucho más grande. En 1972, la misión Apolo XVII de la NASA aterrizó de nuevo en la Luna. Un paso más para Estados Unidos en la era de la carrera espacial.
La roca lunar que Henry Kissinger regaló a Carrero Blanco
Una década atrás, durante la misión Apolo 11, que pisó la Luna por primera vez, España tuvo un papel esencial para que los norteamericanos llegasen a la Luna a través de la estación de Fresnedillas de la Oliva, que permitió mantener el contacto entre Houston y la nave durante la misión. La roca aterrizó en la península en 1973, de la mano del secretario de Estado, Henry Kissinger, que se la entregó al almirante Luis Carrero Blanco, en su papel de presidente del Gobierno.
Solo un día después de la entrega de la roca, Carrero fue asesinado por la banda terrorista ETA. Por entonces no existía ninguna lista de regalos institucionales, por lo que el fragmento quedó en manos de la familia del almirante durante años. No fue hasta 2007 cuando decidieron donarla al Museo Naval de Madrid, motivados por su estrecha vinculación con la institución.
Es curioso cómo en un espacio tan reducido se custodian tres objetos que marcan tres hitos importantes de la humanidad, en los que España jugó su papel. El primero es el cuadro Primus circumdedisti, que representa la llegada a Sevilla de la nao Victoria al mando de Elcano tras haber dado la vuelta al mundo por primera vez en la historia.
El segundo es la bandera de España que llevaba un español que participó en el descenso a la fosa de las Marianas, a 11.000 metros de profundidad. El tercero es la roca lunar, recuerdo de una gesta emprendida por los norteamericanos en la que España participó desde tierra.
Pero son solo tres ejemplos de una colección inmensa, única y que sirve al visitante para recorrer la historia naval española, que es esencial para entender ese pasado común y lo que es hoy España como nación.