«Un vaso de vino con César Borgia». 1893 de John Collier

«Un vaso de vino con César Borgia». 1893 de John Collier

Viana, el pueblo español donde está enterrado César Borgia

En este pueblo de Navarra, famoso por sus iglesias góticas, se encuentra la tumba de un inesperado personaje: César Borgia, hijo del Papa Alejandro VI, conocido por ser una de las principales inspiraciones de El Príncipe de Maquiavelo. ¿Cómo llegó hasta aquí?

Los Borgia son una familia que se ha vuelto sinónimo de ambición, intrigas y leyenda negra. Rodrigo de Borja, nacido en la ciudad valenciana de Játiva, fue elegido Papa con el nombre de Alejandro VI y se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la compleja política italiana de finales del siglo XV. Su pontificado estuvo marcado por un constante juego de alianzas, negociaciones y conspiraciones con las principales potencias de la época.

Su apellido fue italianizado como Borgia y tuvo cuatro hijos con una de sus amantes, Vanozza Cattanei. Estos fueron piezas clave de su estrategia política y diplomática. Este tipo de actitudes, que hoy nos parecen escandalosas en un pontífice, fueron propias de muchos papas, obispos y cardenales en la Italia del Renacimiento: los Sforza o los Medici no se distinguían mucho de los Borgia.

César Borgia saliendo del Vaticano (1877), de Giuseppe Lorenzo Gatteri

César Borgia saliendo del Vaticano (1877), de Giuseppe Lorenzo Gatteri

Sin embargo, su origen extranjero los convirtió en el blanco de críticas entre la oligarquía italiana, y buena parte de la imagen de corrupción, crueldad y desenfreno que ha llegado hasta nuestros días procede de esa intensa campaña de desprestigio, alimentada por rivales políticos y amplificada durante siglos por la literatura y la cultura popular.

De todos modos, fuera o no exagerada la leyenda negra de los Borgia, está claro que el segundo de los hijos de la familia, Cesare, castellanizado como César, no era ningún santo. Destinado a la vida eclesiástica, fue nombrado cardenal a los diecisiete años, si bien mostró su rechazo a esta carrera.

Tras ser asesinado su hermano mayor, Juan, en misteriosas circunstancias, el joven César lo sustituyó como jefe de los ejércitos papales. No faltó quien lo acusó de estar detrás de la muerte de su hermano. César Borgia renunció a su cargo de cardenal y se dedicó de lleno a la vida militar y política.

Grabado de César Borgia

Grabado de César Borgia

César Borgia conquistó numerosos territorios, según se dice, portando una espada con su lema Aut Caesar aut nihil, es decir, «o César o nada». Pero ¿cómo llegó este condotiero italiano a Navarra? La respuesta la encontramos en su matrimonio: se casó con una joven noble francesa de diecinueve años, Carlota de Albret, a quien las fuentes describen como «guapa y rica».

El hermano de Carlota, Juan, era rey de Navarra por su matrimonio con la heredera de dicha corona, Catalina de Foix, quien recibió el reino tras la muerte de su hermano.

César, sin embargo, no llegó tranquilamente al reino de su cuñado. Tras la muerte de su padre, el Papa, el condotiero cayó en desgracia por estar enemistado con el siguiente pontífice, sin contar al sienés Pío III, que solo duró 26 días. Julio II, nacido como Giuliano della Rovere, pasó a la historia como el Papa guerrero, y uno de sus primeros movimientos fue ordenar apresar a César Borgia por desacatar su autoridad.

En el reino de Nápoles lo hizo prisionero Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, y fue enviado al castillo de la Mota, en Medina del Campo. Este intento por tenerlo controlado no funcionó, ya que el romano se fugó con ayuda de un criado y atravesó Castilla disfrazado de mercader hasta ponerse a salvo en Pamplona, al amparo de su cuñado, el rey Juan de Navarra. Este se enfrentaba a una guerra interna contra los partidarios del conde de Lerín y dio una cálida bienvenida a su belicoso cuñado.

La guerra civil navarra sería el último conflicto en el que lucharía César Borgia. Tras conquistar la villa de Viana, aunque no su castillo, una tormenta permitió que sesenta jinetes enemigos rompieran el cerco y abastecieran la fortaleza sin que nadie los viera.

Al descubrir el engaño, un furioso Borgia salió en su persecución sin darse cuenta de que había dejado atrás a sus hombres. Aquella temeridad le costó la vida: cayó en una emboscada el 12 de marzo de 1507 y murió combatiendo. Los vencedores despojaron su cadáver de todas sus pertenencias.

Tumba de César Borgia

Tumba de César Borgia

Su paje, Juanicot, identificó el cuerpo, según las fuentes, llorando desconsoladamente. El conde de Lerín permitió darle sepultura en la iglesia de Viana.

A mediados del siglo XVI, un obispo mandó sacar sus restos del templo, considerándolo —no sin motivos— poco digno de descansar en suelo sagrado, y lo mandó enterrar fuera «para que en pago de sus culpas lo pisotearan los hombres y las bestias». En el siglo XIX se lo dejó donde descansa ahora: a los pies de la escalinata frente a la entrada principal de la iglesia.

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