Soldados españoles dan instrucción a fuerzas iraquíes

Soldados españoles dan instrucción a fuerzas iraquíesMinisterio de Defensa

El combate olvidado contra Daesh que valió medallas a tres militares españoles

El 7 de agosto de 2018, tres militares españoles desplegados en Irak protagonizaron uno de esos episodios que rara vez ocupan titulares, pero que reflejan los riesgos y la complejidad de las misiones internacionales contemporáneas

Lo que había comenzado como una misión de asesoramiento junto a las fuerzas iraquíes terminó convirtiéndose en una operación de combate y rescate bajo fuego enemigo en Tarmiyah, al norte de Bagdad.

En cuestión de minutos, los militares españoles pasaron de realizar labores de instrucción a auxiliar a efectivos iraquíes heridos en un violento enfrentamiento con combatientes de Daesh. Su actuación sería reconocida meses después con la concesión de la Cruz al Mérito Militar y de la Cruz al Mérito Aeronáutico, ambas con distintivo azul.

Las condecoraciones recayeron en el capitán del Ejército de Tierra Andrés Disdier Heyns y los soldados del Ejército del Aire Juan Carlos de Ayala Rubio y Nicolás Antonio Castillo Rodríguez. El Ministerio de Defensa destacó su participación en una operación que implicó el empleo de la fuerza armada tras un ataque terrorista sufrido por las Fuerzas de Seguridad Iraquíes.

En los combates que siguieron al atentado, doce miembros de dichas fuerzas perdieron la vida y otros dieciocho resultaron heridos, una situación que obligó a los militares españoles a actuar en un entorno de alto riesgo para atender y evacuar a las víctimas.

España en la guerra contra Daesh

Desde 2014, España participaba en la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra el autodenominado Estado Islámico, en una operación denominada Inherent Resolve. Su misión principal no consistía en realizar operaciones ofensivas de primera línea, sino en adiestrar, asesorar y acompañar a las fuerzas iraquíes encargadas de combatir a los yihadistas.

Los militares españoles integraban equipos de entrenamiento y asesoramiento desplegados en distintos puntos de Irak. Su cometido era formar unidades iraquíes, asesorar a sus mandos y, en ocasiones, acompañarlas durante operaciones sobre el terreno. Todo ello en un momento en que Daesh había perdido sus principales bastiones territoriales, pero mantenía células capaces de organizar emboscadas y atentados.

Tarmiyah, un enclave estratégico

La acción tuvo lugar en Tarmiyah, una localidad situada a unos 50 kilómetros al norte de Bagdad. Integrada en el denominado «cinturón de Bagdad», la zona era considerada uno de los principales focos de actividad insurgente y seguía albergando células vinculadas a Daesh incluso después de la derrota territorial de la organización en 2017.

Las fuerzas iraquíes desarrollaban operaciones periódicas para localizar y destruir esos núcleos insurgentes. Fue durante una de ellas cuando se produjo el ataque que costó la vida a doce miembros de las Fuerzas de Seguridad Iraquíes y dejó otros dieciocho heridos.

Los militares españoles se encontraban integrados en la misión cuando las fuerzas iraquíes fueron atacadas por combatientes de Daesh. La gravedad de la situación obligó a intervenir a los componentes españoles desplegados sobre el terreno.

El combate provocó numerosas bajas entre los efectivos iraquíes. En esas circunstancias, la prioridad pasó a ser la atención sanitaria inmediata y la evacuación de los heridos, una tarea especialmente compleja cuando se desarrolla en una zona todavía amenazada por el enemigo.

Los militares españoles prestaron apoyo directo a las fuerzas iraquíes para atender y evacuar a los heridos. Aquella actuación se produjo en un escenario de combate real, con riesgo para la propia fuerza y bajo las condiciones de incertidumbre propias de una acción contra grupos yihadistas.

Un episodio poco conocido

La acción de Tarmiyah puso de manifiesto una realidad poco conocida para la opinión pública española. Aunque la participación de España en la operación Inherent Resolve estaba centrada en labores de instrucción y asesoramiento, los militares desplegados debían desenvolverse en un escenario donde la amenaza yihadista seguía siendo muy real.

En Irak operaban entonces instructores del Ejército de Tierra y equipos del Mando de Operaciones Especiales (MOE), los conocidos Boinas Verdes, acompañados por personal del Ejército del Aire. Completaba el contingente español una agrupación de helicópteros de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), responsable de numerosas misiones de transporte, enlace y evacuación para la coalición internacional.

El ataque de Tarmiyah demostró que, incluso tras la derrota territorial de Daesh, sus células mantenían capacidad para causar importantes pérdidas a las fuerzas de seguridad iraquíes y amenazar a los contingentes internacionales.

Pese a la dureza del enfrentamiento, el episodio apenas tuvo repercusión en España. Solo trascendió meses después, cuando el Ministerio de Defensa anunció la concesión de varias cruces al mérito a tres de los militares que participaron en la operación.

Aquella jornada demostró hasta qué punto una misión concebida para entrenar y asesorar podía transformarse en cuestión de minutos en una operación de combate y rescate. Su actuación contribuyó a salvar vidas iraquíes y constituye uno de los episodios menos conocidos, aunque también más reveladores, de la participación española en la lucha internacional contra Daesh.

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