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Marta Torres-Ruiz
AnálisisMarta Torres-RuizNueva York (Estados Unidos)

Estados Unidos alerta a Europa sobre la bomba de relojería del Sahel y el auge del terrorismo islámico

El exsubsecretario adjunto de Defensa de Estados Unidos para Europa y la OTAN, Ian Brzezinski, advierte en una entrevista concedida a El Debate de que la inestabilidad del Sahel y del flanco sur marcará cada vez más la seguridad euroatlántica

Corresponsal en Nueva York

Unos terroristas del grupo yihadista Boko Haram

Terroristas del grupo yihadista Boko Haram

La seguridad de Europa ya no se decide únicamente en Ucrania ni en el flanco oriental de la OTAN. Aunque la invasión rusa continúa concentrando la mayor parte de la atención estratégica de Occidente, cada vez más expertos estadounidenses advierten de que los riesgos para la estabilidad europea también se están gestando al sur del Mediterráneo.

El Sahel, el norte de África y el denominado Mediterráneo ampliado concentran hoy algunas de las amenazas más complejas para la seguridad occidental: terrorismo yihadista, crimen organizado, tráfico de armas, migraciones irregulares, golpes de Estado y una creciente competencia geopolítica entre potencias como Rusia, China y Estados Unidos.

En este escenario, España deja de ser únicamente un aliado mediterráneo para convertirse en un actor con un creciente valor estratégico gracias a su posición geográfica, sus capacidades militares, la cooperación con Marruecos y su profundo conocimiento del norte de África.

Ian Brzezinski, experto en política exterior, asuntos militares y seguridad internacional, fue subsecretario adjunto de Defensa para Europa y la Política de la OTAN entre 2001 y 2005 durante la Administración de George W. Bush. En ese cargo coordinó la política estadounidense hacia Europa y la Alianza Atlántica, incluyendo su ampliación, la transformación militar de la OTAN y las operaciones en los Balcanes, Afganistán e Irak. Actualmente es investigador principal del Atlantic Council.

Durante la entrevista concedida a El Debate, Brzezinski defiende una visión claramente atlantista de la seguridad internacional. Considera que la prioridad inmediata de la OTAN debe seguir siendo la disuasión frente a Rusia, pero advierte de que el deterioro del flanco sur exigirá una atención creciente durante los próximos años, y recuerda la necesidad de que España cumpla sus compromisos presupuestarios en gasto en Defensa con la OTAN.

Rusia sigue siendo la prioridad, pero el sur gana importancia

Brzezinski insiste en varias ocasiones en que la principal amenaza para la seguridad euroatlántica continúa siendo Rusia. La guerra en Ucrania, la presión militar sobre el flanco oriental y las operaciones híbridas desarrolladas por Moscú justifican, a su juicio, que la OTAN mantenga allí el grueso de sus capacidades.

Sin embargo, advierte de que la evolución del continente africano puede alterar profundamente el panorama estratégico europeo.

«Si África no consigue afrontar sus crisis demográficas, ambientales y políticas, y si Occidente no trabaja con los africanos para resolver esos problemas, el flanco sur se convertirá en un desafío cada vez más urgente para Europa», afirma.

Para Brzezinski, la combinación de terrorismo, inestabilidad política, presión migratoria y deterioro institucional convierte al Sahel en una región cuya evolución afectará directamente a la seguridad europea durante las próximas décadas.

España, llamada a liderar en el flanco sur

En ese contexto, considera que España dispone de condiciones difíciles de igualar por otros aliados: «España, por su ubicación geográfica y su conocimiento del Sahel, probablemente debería desempeñar un papel de liderazgo», sostiene.

Ese liderazgo, sin embargo, exige reforzar el compromiso español con la defensa. Uno de los mensajes más repetidos durante la entrevista es que España debe incrementar significativamente su inversión militar y cumplir plenamente los compromisos adquiridos dentro de la OTAN. A su juicio, el actual nivel de gasto limita la credibilidad española dentro de la Alianza y dificulta una relación estratégica más profunda con Estados Unidos.

España debe incrementar significativamente su inversión militar

No obstante, Brzezinski rechaza que el creciente protagonismo del Mediterráneo implique relegar el flanco oriental. Defiende que la solidaridad entre aliados exige que España participe también en la defensa del este europeo, del mismo modo que los países bálticos o Polonia deben comprender la importancia estratégica del Mediterráneo, el Sahel y la inmigración irregular para los socios del sur.

El Sahel: un laboratorio de amenazas híbridas

Brzezinski considera que los desafíos procedentes del Sahel ya no pueden analizarse exclusivamente desde la óptica del terrorismo.

En la región convergen organizaciones yihadistas, redes criminales, tráfico de armas, trata de personas, migraciones irregulares, campañas de desinformación y una creciente competencia entre potencias internacionales. Aun así, recuerda cuál debe seguir siendo la misión principal de la OTAN.

«La OTAN es, ante todo, una organización para combatir guerras», afirma. En este sentido, destaca: «Su misión principal es proyectar fuerza militar de manera eficaz junto a sus aliados».

Las dimensiones económica, diplomática, informativa o ideológica de estas amenazas, añade, deben ser abordadas por los Estados miembros y otras instituciones occidentales, mientras la Alianza mantiene el foco en la defensa colectiva.

Marruecos, España: un puente en cooperación estratégica que quiere Washington

Preguntado por las oportunidades de cooperación entre España y Estados Unidos, Brzezinski destaca especialmente las capacidades españolas en materia de Inteligencia y su experiencia en regiones donde Washington posee importantes intereses estratégicos: «España posee una importante red de Inteligencia» y «unas relaciones históricas y culturales que pueden aportar un gran valor a la cooperación bilateral», señala.

Aunque no profundiza específicamente en la relación con Marruecos, sus declaraciones sitúan al norte de África y al Sahel como uno de los principales espacios donde España puede actuar como puente entre Europa, Estados Unidos y el continente africano.

Asimismo, menciona Cuba como otro posible ámbito de colaboración estratégica si España decidiera asumir un papel más activo en la promoción de la democracia en la isla.

Una visión estratégica de largo plazo

Más allá de la actualidad política, Brzezinski defiende una visión de largo recorrido para la seguridad occidental. Considera que Rusia seguirá siendo la principal amenaza inmediata, mientras que China representa el gran desafío estratégico del futuro y África será un escenario cada vez más determinante para la estabilidad internacional.

En ese contexto, sostiene que España dispone de una oportunidad para reforzar su peso dentro de la OTAN y en la relación transatlántica. Pero advierte de que ese protagonismo dependerá de una mayor inversión en defensa, de una implicación más activa en las misiones aliadas y de la capacidad para ejercer un liderazgo efectivo en un flanco sur cuya importancia estratégica no deja de crecer.

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