La primera jura de bandera de La Legión española en octubre de 1920 en el llano de El Tarajal, Ceuta
Así nació la Legión: del primer recluta al origen de 'El novio de la muerte'
Fundada en 1920 por Real Decreto de Alfonso XIII y bajo el mando táctico de Millán-Astray y Francisco Franco, La Legión nació como una fuerza de élite para la Guerra de Marruecos, forjando una mística de honor y sacrificio inmortalizada en himnos como El novio de la muerte
«Nadie en el Tercio sabía / quién era aquel legionario / tan audaz y temerario / que a la Legión se alistó», así empieza El novio de la muerte, la famosa canción que entonan los legionarios.
La letra de este cuplé de principios del siglo XX está dedicada a un legionario anónimo que entregó su vida en el frente; sin embargo, y parafraseando la canción, todos en el Tercio sí sabían quién era Marcelo Villeval Gaitán, aquel legionario que se alistó como primer recluta un 20 de septiembre de 1920 en el Cuartel del Rey de Ceuta.
Bajo el nombre de Tercio de Extranjeros, la unidad se creó el 28 de enero de 1920, a través de un real decreto de Alfonso XIII que buscaba hacer frente a la Guerra de Marruecos, que por aquellos años se estaba complicando. El Rey puso al mando de la unidad al teniente coronel Millán-Astray, principal impulsor y el que dio esa identidad semejante a la de los antiguos Tercios españoles que defendieron un Imperio donde nunca se ponía el sol.
También se basó en la moral y el espíritu de la Legión Extranjera francesa para configurar esta nueva fuerza militar. En pocos días, se alistaron más de 400 reclutas y, curiosamente, la mitad eran catalanes. El alistamiento era voluntario y no se preguntaba el pasado a aquel que quisiera formar parte del cuerpo.
Lo único que se pedía era cumplir el Credo Legionario, 12 espíritus que impulsó Millán-Astray basándose en el código de los samuráis. Además, como segundo al mando y primer jefe de la Primera Bandera, Millán-Astray eligió al comandante Francisco Franco, un hecho esencial para entender la sublevación de 1936.
Pronto la Legión fue ganando renombre y se convirtió en un cuerpo de élite que jugó un papel esencial en la Guerra de Marruecos, destacando su actuación en Melilla en julio de 1921, tras el Desastre de Annual. Ya en la Segunda República se redujo el número de banderas, aunque durante la Guerra Civil llegaron a ser 18, cuando la Legión se sumó al bando sublevado.
La Legión, de Ifni al Líbano
Durante el franquismo, la fuerza de élite intervino en la Guerra de Ifni y también en la crisis del Sáhara y la Marcha Verde en la década de los setenta. Tras una importante reestructuración a finales del siglo XX, la Legión ha participado desde entonces en varias misiones internacionales de mantenimiento de la paz en distintas zonas del mundo, como Bosnia y Herzegovina, Albania, Kosovo, Macedonia, Irak, Afganistán, el Congo o el Líbano, una labor por la que sus caballeros y damas legionarios han obtenido numerosos distintivos por sus acciones individuales y colectivas, entre los que destacan varias Cruces Laureadas de San Fernando, el mayor reconocimiento que puede otorgarse a un militar.
Se trata de una serie de reconocimientos que premian los valores y el espíritu de sacrificio que tienen las Fuerzas Armadas españolas y, en este caso, los caballeros y damas legionarios, los novios de la muerte.
El origen de 'El novio de la muerte'
Durante un permiso en Melilla, un grupo de legionarios entró en un teatro donde Lola Montes estaba cantando un cuplé compuesto por Juan Costa y Fidel Prado, propio del cabaré de los años 20. Gustó tanto a los militares que la banda de música lo adaptó y se convirtió en un himno marcial que desde entonces utiliza la Legión para homenajear a los caídos por España. La letra tiene también su historia, porque cuenta el heroico relato del primer caído de la Legión: Baltasar Queija Vega, fallecido en Sidi Amarán el 7 de enero de 1921. Cuando recogieron el cuerpo, encontraron en uno de sus bolsillos un poema dedicado a su novia. La Legión decidió adaptarlo y se convirtió en casi el himno legionario, que a veces se confunde con La canción del legionario, el himno oficial.