La máscara dorada de Tutankamón, hallada en la tumba KV62 y expuesta en el Museo Egipcio de El Cairo
Expertos aseguran que existen cámaras secretas en la tumba de Tutankamón con la momia de Nefertiti
Egipto podría emprender próximamente una de las excavaciones arqueológicas más trascendentales del siglo
Una noticia exclusiva de la revista científica Nature ha desatado el entusiasmo entre arqueólogos y aficionados a la egiptología: la tumba de Tutankamón podría ocultar cámaras secretas en cuyo interior se hallaría la momia de la legendaria reina Nefertiti.
Esposa del faraón Akenatón y madre del joven y enfermizo Tutankamón, Nefertiti es una de las reinas más afamadas del Antiguo Egipto.
Expertos en el Egipto faraónico apuntan a que Nefertiti sería la verdadera mano que movía los hilos tras el reinado de Akenatón y sus revolucionarias reformas religiosas y artísticas que dieron la vuelta al tablero del país del Nilo.
Su busto conservado en el Museo Egipcio de Berlín, por otro lado, está considerado el culmen del arte egipcio por su inédito realismo y por la extraordinaria belleza de la pieza.
La ubicación de su tumba en el Valle de los Reyes ha sido uno de los grandes misterios de la egiptología que, ahora, parece más cerca de resolverse.
De ser verdad que su tumba se encuentra oculta tras los muros de la de Tutankamón, podríamos estar ante un descubrimiento de mayor importancia incluso que el descubrimiento de la del propio Tutankamón.
Si de verdad se localiza y se logra acceder en dichas cámaras, los egiptólogos accederían a la tumba de una de las reinas más importantes y poderosas de Egipto que, además, permanecería intacta, igual que la de Tutankamón, con todos sus tesoros encerrados desde hace miles de años.
El rumor de que la tumba de Tutankamón es solo una pequeña parte de una tumba mayor en la que permanecería enterrada Nefertiti es un rumor que circula entre arqueólogos desde hace años.
El busto de Nefertiti
Es sabido que Tutankamón falleció de manera prematura e inesperada, por lo que hubo que improvisar su enterramiento y buscar un espacio apropiado. La tesis más extendida entre los expertos es que se optó por habilitar un espacio sin uso en el Valle de los Reyes para tal cometido.
Es por eso por lo que la tumba de Tutankamón (identificada como KV62) es particularmente pequeña comparada con la de otros faraones. La importancia de su descubrimiento, a cargo del mítico arqueólogo Howard Carter en 1922, radica en que, precisamente por su pequeño tamaño y la poca importancia que tuvo Tutankamón, pasó desapercibida para los ladrones de tumbas y nunca fue saqueada.
Howard Carter en la Tumba de Tutankhamón
Numerosas investigaciones, sin embargo, fueron más allá y señalaron que la tumba del llamado «rey-niño» no era más que el recibidor de entrada de la gran tumba de Nefertiti. Para demostrarlo, sin embargo, hay un obstáculo que aún hoy resulta irresoluble: para ir más allá y acceder a las supuestas cámaras secretas habría que destruir paredes con valiosísimos murales con jeroglíficos de la tumba de Tutankamón. La pérdida patrimonial sería irreparable, por mucho que al otro lado esté Nefertiti.
El artículo ahora publicado por Nature no solo va en esa línea, sino que resuelve muchas dudas sobre dicha tesis e incluso aporta nuevos datos que podrían confirmarla, e incluso da una noticia esperanzadora: Egipto podría estar ultimando un plan para emprender las excavaciones arqueológicas pertinentes que permitirían acceder a las cámaras secretas.
«La decisión de si se inspeccionarán las supuestas cámaras, a pocos metros de la tumba existente, está en manos del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Si se aprueba, en noviembre podrían comenzar las perforaciones para desplegar tractores en miniatura equipados con cámaras», señaló a Nature uno de los autores del estudio, George Ballard.
El uso de pequeños robots dotados con cámaras sería una solución intermedia: no permitiría el acceso de los arqueólogos pero sí confirmar visualmente si existen dichas cámaras y qué hay en su interior.
Las razones por las que el estudio es un paso más allá en dicha dirección son los resultados de los estudios geofísicos realizados, algunos inéditos, como el empleo de técnicas gravitacionales que permitieron estudiar la densidad del terreno alrededor de KV62, señala Nature. Asimismo, se ha dispuesto de un radar de penetración terrestre desde el interior de la tumba.
Ambos estudios han arrojado la conclusión de que, efectivamente, existe un espacio oculto formado por corredores y grandes estancias que serían previas a la tumba de Tutankamón. Esa es la conclusión del director del estudio, el arqueólogo de la Universidad Ain Shams de El Cairo y antiguo ministro de Antigüedades de Egipto, Mamdouh Eldamaty.