Calzada romana en Córdoba, perteneciente a un trama ya antes conocido

Calzada romana en CórdobaWikimedia Commons

El historiador Isaac Moreno desmonta el mito: la mayoría de los puentes y calzadas «romanas» de España son falsos

La tendencia a clasificar cualquier infraestructura antigua como romana responde, según el experto, a «una falta de rigor que se ha extendido durante décadas»

El ingeniero e historiador experto en obras públicas de la antigüedad, Isaac Moreno Gallo, ha vuelto a poner en entredicho el catálogo de infraestructuras de la Antigua Roma que se conservan en España. Durante su intervención en el espacio Vaquero Podcast, el investigador ha denunciado que la gran mayoría de los caminos y puentes atribuidos a la época romana en los municipios españoles son en realidad «construcciones mucho más recientes que han sido catalogadas de forma errónea por falta de documentación o por simple interés turístico local».

La tendencia a clasificar cualquier infraestructura antigua como romana responde, según el experto, a «una falta de rigor que se ha extendido durante décadas». A la ausencia de documentos históricos en los archivos municipales se suma un dato cronológico clave, pues en tiempos del rey Alfonso X el Sabio ya quedó dejado por escrito que la práctica totalidad de los puentes del país habían quedado destruidos a causa de grandes riadas y fenómenos meteorológicos adversos.

A esta falta de rigor documental se añade un importante error conceptual en el ámbito de la arqueología. Tradicionalmente se ha asumido que las calzadas romanas debían estar pavimentadas con grandes losas o adoquines de piedra, una característica que en realidad solo pertenecía al entramado urbano de las ciudades.

Para Moreno Gallo, aplicar este diseño a las vías interurbanas «carece de sentido técnico y logístico». El tránsito de caballos y carros sobre losas de piedra resultaría altamente peligroso para la tracción animal y el transporte de mercancías, además de suponer un coste de construcción inasumible e ineficiente para cubrir miles de kilómetros de territorio.

Todo lo que es de piedra, muy antiguo, no tiene papeles y no está documentado se ha llamado por sistema romanoIsaac Moreno GalloIngeniero e historiador experto en obras públicas de la antigüedad

La verdadera alta tecnología de las vías

Frente a la imagen popular de caminos rudimentarios de piedra empedrada, el historiador defiende que el Imperio Romano «diseñó verdaderas carreteras de alta tecnología». La escala del imperio y su capacidad para vertebrar todo el comercio del Mediterráneo requerían una red viaria avanzada que «solo un Estado con gran poder económico y técnico podía ejecutar».

Estas infraestructuras eran proyectadas por topógrafos profesionales que «lograban una precisión extraordinaria en los trazados, adaptando las pendientes y los firmes con capas compactadas para garantizar la fluidez del tránsito», afirma.

Moreno Gallo concluye que Roma fue «el último gran Estado plenamente funcional en el continente», señalando que la ingeniería de sus vías interurbanas rivalizaba en eficiencia con la concepción de las carreteras modernas.

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