Bartholomew Roberts

Bartholomew Roberts

Bartholomew Roberts, el pirata que bebía té, escuchaba serenatas y atacó más de 400 barcos

John Roberts (1682 – 1722), más conocido como Bartholomew Roberts, fue un célebre pirata galés. Por el número de sus ataques, estimados en al menos 400, ha sido considerado como uno de los más exitosos de la historia

Bartholomew Roberts tuvo las cualidades propias de un lobo de mar del siglo XVIII: era autoritario, valeroso y gentil. Comenzó como grumete con 13 años y, en poco tiempo, navegar por los océanos ya no tuvo muchos secretos para él. Comenzó a desear dirigir un barco y lanzarse a la aventura, imitando las leyendas y los cuentos de corsarios, pero su oportunidad tardó en llegar.

A los treinta y cinco años, Roberts era maestre en el navío negrero Princess, que realizaba la ruta tradicional de embarque de esclavos africanos en la Costa de Oro y los transportaba a las Américas.

En 1719, el Princess fue atacado y apresado por dos barcos piratas, y su tripulación pasó a engrosar la de sus captores. El capitán Howell Davis, un galés como Roberts, apreció cómo este se adaptó perfectamente a su nueva vida. Como consecuencia de un cañonazo, Davis murió al poco tiempo y la tripulación, entre ebria y entusiasmada, eligió por gran mayoría a Roberts como su nuevo líder.

Para asegurar la fidelidad de sus hombres, ordenó lanzar sin demora un ataque de venganza contra el fuerte de la isla de Príncipe –donde había muerto Davis– y arrasarlo, al igual que la ciudad cercana.

Roberts impuso medidas tajantes respecto a los prisioneros –aunque respetó la vida de las mujeres– e intentó mantener sobrios a sus hombres con duros castigos, dando ejemplo personalmente al beber tan solo té. A cambio, recompensó a su tripulación con largueza desde el primer combate en el puerto brasileño de Bahía.

El pirata, con tan solo un buque, atacó 42 embarcaciones portuguesas a punto de partir hacia Lisboa. Logró romper su formación, provocó su desbandada y concentró su fuego sobre el navío más importante, que terminó rindiéndose. Roberts logró un enorme botín en azúcar, pieles, tabaco y 40.000 monedas de oro.

Barbanegra enfrenta a Robert Maynard en el auge de la Edad dorada

Barbanegra enfrenta a Robert Maynard en el auge de la Edad dorada

Dejó que sus hombres descansaran en las islas del Diablo y partió posteriormente hacia Barbados, Martinica y las costas americanas, donde robó todo lo posible. En Terranova repitió la maniobra de Bahía, enfrentándose a 22 barcos que no esperaban el ataque pirata. Para escapar de la venganza de la Marina británica, Roberts se dirigió a Guinea, donde apresó varios barcos negreros y posteriormente vendió a los esclavos.

Cuando llamaba al combate, Roberts se presentaba con su mejor casaca de damasco, calzones de seda y tricornio de plumas, y dirigía la lucha desde la primera línea de combate para mantener la fidelidad de su tripulación. Y así, su dominio de la navegación, junto con su audacia, le permitió combatir contra más de 400 barcos, según las crónicas de la época.

Sus curiosas costumbres –que se conocieron posteriormente gracias a diversos testimonios– lo llevaron a raptar a un capellán para que oficiara a bordo y atendiera espiritualmente a sus piratas. Melómano apasionado, pagó generosamente a un terceto de músicos para que animara la vida del buque y entonara serenatas en su camarote cuando el capitán necesitaba calmar sus pensamientos en las noches marítimas.

No obstante, Roberts también se mostró muy duro en varios momentos de su vida. Durante un famoso incidente en octubre de 1720, ordenó a sus hombres cortarles las orejas a un grupo de cautivos holandeses; algunos fueron colgados y sus cuerpos, utilizados como blanco de tiro.

A los capitanes de los barcos esclavistas que capturaba les exigía una determinada cantidad de oro a cambio de recuperar sus navíos, con la cual realizaba posteriormente negocios como la compra de esclavos. Un capitán se negó, ante lo cual Roberts cubrió su buque con alquitrán y lo quemó hasta reducirlo a cenizas, aun con 80 esclavos africanos a bordo, a cuya suerte el capitán pirata se mostró totalmente indiferente.

Pero en 1722 dos barcos de la estatal Royal African Company partieron con la misión de acabar con el pirata. El 10 de febrero, el HMS Swallow, comandado por el capitán Chaloner Ogle, logró avistar el buque de Roberts, el Royal Fortune, cuya bandera flameaba y que contaba con 40 cañones.

HMS Swallow en la batalla del cabo López

HMS Swallow en la batalla del cabo LópezWikimedia Commons

El combate fue breve, pero encarnizado, y Roberts terminó muriendo con sus mejores galas, con sus entorchados y su sombrero coronado por plumas rojas. Un metrallazo le destrozó la yugular. Roberts se había negado a ser capturado. Sus hombres arrojaron por la borda el cuerpo del capitán caído, como él les había ordenado que hicieran en caso de muerte, para que los británicos no se apoderaran de él ni lo colgaran en público.

A su vuelta a Londres, el Rey Jorge I felicitó personalmente al capitán Ogle por haber librado al comercio británico de aquel terror de los mares y duro competidor. El Almirantazgo le comunicó que había sido ascendido a comodoro y que se le había concedido el tratamiento de sir.

Juzgados y declarados culpables de piratería y asesinato, 52 miembros de la tripulación pirata de Roberts fueron ahorcados en el castillo de Cape Coast, en Guinea. Esta fue la mayor ejecución pública de piratas en la llamada edad de oro de la piratería.

Otros 20 hombres fueron condenados a trabajos forzados en África occidental, otra forma de pena de muerte, ya que pocos sobrevivían mucho tiempo en esas colonias penales.

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