Un incidente en el ataque de la Gran Armada 1588

El pueblo de Irlanda que aún honra a los marinos españoles muertos en la Armada de 1588

«La pérdida de más de 1.000 vidas ha permanecido en la memoria», asegura el presidente de la asociación Spanish Armada Ireland, Eddie O'Gorman, en conversación con El Debate

El 17 de septiembre de 1588, tres naves de la Armada que Felipe II había enviado a invadir Inglaterra naufragaron en el oeste de Irlanda. Unos 1.000 hombres que iban a bordo de la Lavia, la Santa María de Visón y la Juliana murieron en aquella jornada trágica.

Cinco siglos después, los vecinos de Grange, un pueblo de 600 habitantes del condado de Sligo, conmemoran y honran a aquellos marinos en Remembering The Armada, un gran homenaje organizado en la pequeña localidad cada septiembre en la misma fecha del naufragio. Es solo una parte de una larga lista de iniciativas y actividades que realizan desde la asociación Spanish Armada Ireland.

Conversamos con su presidente, Eddie O'Gorman, sobre el naufragio, cómo es la labor de los voluntarios y el apoyo institucional de la Armada y otras instituciones en la divulgación de este hecho que une a España e Irlanda.

–¿Qué va a descubrir el visitante en el Remembering The Armada?

–Este fin de semana, como cada año, haremos en Grange un homenaje muy importante a los caídos de la Armada de 1588. Un hecho que conecta nuestro pequeño pueblo con España y el resto del mundo. Desde la asociación Spanish Armada Ireland asumimos el reto que muchos otros comités y particulares han aceptado a lo largo de los años para fomentar el reconocimiento del lugar de los naufragios en la playa de Streedagh, así como para conservar y promover el patrimonio de la Armada de 1588 en la isla de Irlanda.

A nivel personal, he tenido el privilegio de liderar a un equipo de entusiastas muy talentoso que ha dado valor a la history on our doorstep («la historia que nos rodea»). Después de 10 años, estoy encantado de ceder los puestos de liderazgo a un grupo más joven de personas capacitadas que impulsarán el proyecto hacia el futuro.

Remembering the Armada del año 2023Spanish Armada Ireland

–¿Qué otras actividades realizan o tienen planeadas para el futuro en la asociación?

–Nuestro Centro de Visitantes de la Armada Española (2018), situado en los antiguos juzgados (Old Courthouse) del pueblo de Grange, es el punto central del proyecto. Actualmente estamos añadiendo una instalación de realidad virtual para mejorar la experiencia del visitante. El centro está atendido por voluntarios y abre los fines de semana.

Además, hicimos el docudrama Armada 1588: Naufragio y Supervivencia (2020), que cuenta la historia del capitán Francisco de Cuéllar en el contexto del naufragio y la historia de la Armada. Se proyecta como parte de la experiencia del visitante en el centro y también se puede descargar de nuestra página web. También estamos trabajando en la modernización, con señalización nueva, de La Ruta de la Armada (The Armada Trail).

–¿Cómo es la colaboración con entidades como la Armada, instituciones irlandesas o el blog de Armada Invencible de Pedro Luis Chinchilla?

–Trabajamos bajo la dirección de nuestros organismos gubernamentales, que tienen la responsabilidad de preservar y conservar nuestro patrimonio subacuático. Colaboramos estrechamente con la Unidad de Arqueología Subacuática (UAU) del Servicio Nacional de Monumentos y con el Museo Nacional de Irlanda. La Armada española, durante muchos años, ha dado gran visibilidad a nuestro proyecto en Irlanda y en España. Estamos profundamente agradecidos a todos aquellos que promueven nuestro trabajo en España y en el extranjero, en particular al blog Armada Invencible de Pedro Luis Chinchilla, pero también a muchos otros.

Uno de esos supervivientes fue Francisco de Cuéllar. ¿Qué significa para usted la figura de este capitán de la Armada?

–Francisco de Cuéllar es, sin lugar a dudas, mi mayor héroe histórico personal. Su emocionante relato de su estancia en el noroeste, su supervivencia ante un peligro constante, su resiliencia, su ingenio y humor, todo ello plasmado tan vívidamente en su famosa carta... ¡Léanla y maravíllense! Su carta es el relato de un forastero sobre las gentes del noroeste en aquella época, nobles y plebeyos, y constituye un recurso inestimable para los historiadores, pero también resulta de interés para cualquiera que disfrute de un relato de aventuras de capa y espada.

La arqueología es parte esencial para conocer esta historia. Varios restos están repartidos entre Sligo y Dublín. ¿Cómo avanza el proyecto museístico para Grange en el que están trabajando?

–Nos dimos cuenta de que un museo estaba muy por encima de los recursos de un comité de voluntarios, ¡por muy talentoso que fuera! Por eso, el Consejo del Condado de Sligo ha invertido en nuestro proyecto y está firmemente comprometido a desarrollar un espacio museístico para exponer los artefactos recuperados en el lugar de los naufragios. Y, por supuesto, nuestro Museo Nacional también se ha comprometido a colaborar en esta tarea.

¿Cuál es la situación actual de protección de estos restos frente a las amenazas naturales?

–El lugar de los naufragios está cubierto por una capa de arena a más de 20 pies (unos 6 metros) de profundidad bajo el agua y, por tanto, todos los artefactos que quedan en el lugar se encuentran en condiciones de conservación ideales. El yacimiento es inspeccionado regularmente por la UAU y los habitantes locales mantienen una labor constante de vigilancia e informan de cualquier anomalía a las autoridades competentes.

Uno de los grandes objetivos de Spanish Armada Ireland es consolidar Grange como el centro de referencia para la investigación de la Armada en la isla. ¿Qué sinergias académicas y universitarias se están tejiendo entre Irlanda y España en torno a este legado?

–Todos los años, como parte de los fines de semana del Remembering The Armada, la asociación realiza conferencias y presentaciones sobre todos los aspectos del patrimonio de la Armada. Además, en colaboración con la UAU, hemos organizado conferencias internacionales y hemos realizado numerosas presentaciones sobre el proyecto tanto en Irlanda como en el extranjero. Más recientemente, hemos colaborado con el Ministerio de Cultura de España en la reedición de la carta de Francisco de Cuéllar con comentarios y artículos relacionados.

–Recibió la Cruz del Mérito Naval por su labor. ¿Cómo valora la evolución del interés institucional por estos hechos que conmemoran?

–La Embajada de España en Irlanda ha apoyado nuestro proyecto con entusiasmo y cada año ha asistido a los eventos de la asociación. Ha dado publicidad a nuestro trabajo y ha abogado en nuestro favor a nivel gubernamental. Fuimos galardonados con la Placa de la Orden de Isabel la Católica en 2017, la Cruz del Mérito Naval nos fue concedida en 2023 y un Diploma de Honor en los Premios Virgen del Carmen de la Armada en 2024. Estos honores atrajeron la atención sobre nuestra labor al más alto nivel institucional español e irlandés y, por ello, estamos eternamente agradecidos.

–¿Cuál diría que es la lección que podemos retener hoy sobre aquellos hombres que perecieron o lucharon por sobrevivir en las costas de Sligo hace más de cuatro siglos?

–La trágica pérdida de más de 1.000 vidas en nuestras costas ha permanecido en la memoria de los habitantes del noroeste a lo largo de los siglos. La Armada de 1588 ocupa un lugar especial en nuestra historia, ya que coincide con una época de enormes cambios en Irlanda: el derrocamiento del antiguo sistema gaélico regido por las Leyes Brehon y la imposición de la hegemonía Tudor. España ha sido amiga de Irlanda a lo largo de los siglos y la ayuda ofrecida se recuerda en el folclore, las canciones y las historias. Las historias humanas, como las recogidas por Francisco de Cuéllar, son poderosos mensajes de la fraternidad y solidaridad que compartimos con el pueblo español.

En 1588, fue la gente común la que más contribuyó a la seguridad de los fugitivos y la que ayudó a los heridos y exhaustos. Muchos se integraron en la sociedad irlandesa; algunos consiguieron emprender el camino de regreso a España; y los irlandeses que huyeron de la persecución hacia el continente durante los años siguientes recibieron la bondad cristiana de sus semejantes. Sin duda, se trata de una historia para recordar y valorar en estos tiempos turbulentos.