Los vecinos de San Blas dan la bienvenida al jefe del Estado, Francisco Franco, que asiste a la entrega de siete mil viviendas sociales

Los vecinos de San Blas dan la bienvenida al jefe del Estado, Francisco Franco, que asiste a la entrega de siete mil viviendas socialesEFE

Cómo la España de Franco construyó más de cuatro millones de viviendas y se convirtió en un país de propietarios

El desahucio de Maricarmen ha vuelto a situar el problema de la vivienda en el centro del debate. Una cuestión que no es nueva en España y que durante el franquismo se afrontó con una intensa política de construcción de vivienda protegida y de fomento de la propiedad

La ley de Bases que regulaba el alquiler de vivienda fue protegida por el régimen de Franco, ampliando la protección del arrendatario, llevando la prórroga obligatoria de los alquileres a parientes de hasta tercer grado que habitaran la vivienda un año antes de la muerte del inquilino y forzando el arrendamiento de viviendas desocupadas.

La necesidad de vivienda en las grandes ciudades dará lugar a una política de construcción de vivienda que el régimen franquista realizó a través de los planes nacionales. El I Plan Nacional de la Vivienda (1944-54) no pudo cumplir los objetivos programados por insuficiencia presupuestaria, pero también por la anticuada normativa decimonónica todavía vigente, que regulaba el crecimiento urbano, como eran las leyes de Ensanche y Extensión de 26 de julio de 1892 y de Saneamiento y Mejora Interior de 18 de marzo de 1895.

Con aquel cuello de botella jurídico y el insuficiente apoyo económico, hubo que aplicar el II Plan Nacional de la Vivienda (1956-60). Sin embargo, se hará necesaria una profunda reforma a través de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de 1956, que ayudará a regular el régimen urbanístico del suelo. El suelo será clasificado en urbano y rústico; al primero se le asignará un valor comercial y los beneficios de la renta urbana se convertirán en ganancias para los propietarios, convirtiendo la promoción de viviendas en un rentable negocio.

El III Plan Nacional de la Vivienda (1961-75) preveía la construcción de 3.713.900 viviendas para cubrir las necesidades de vivienda. La conversión de suelo rústico en urbano será espectacular. Entre 1961 y 1976 se construirán más de cuatro millones novecientas mil viviendas. Según Mario Gómez-Morán en Sociedad sin vivienda, Fundación Foessa, Madrid, 1972, en las estadísticas oficiales, entre los años 1961 y 1973, se construyeron en España 3.347.768 viviendas, sumando otras 358.460 en 1974 y añadiéndose 374.391 en 1975; en definitiva, en esos años, las cifras se elevaban a 4.080.619 viviendas.

Tal vertiginosa tasa de construcción se justificaba por el fuerte apoyo del Ejecutivo a la edificación, mediante el incentivo de la construcción de vivienda protegida oficialmente.

Francisco Franco, durante la concesión de más de siete mil viviendas sociales y de renta limitada

Francisco Franco, durante la concesión de más de siete mil viviendas sociales y de renta limitadaEFE

Uno de los profundos cambios sociales fue el aumento de propietarios. En el mundo urbano, donde el alquiler siempre había sido mayoritario y en 1960 todavía era dominante, con un 63,5 %, los propietarios escasamente llegaban al 30,2 %.

En 1970 los alquileres urbanos se habían hundido a un 32,7 %, mientras el régimen de propiedad ya superaba el 52 %. No cabe duda de que la política iniciada por los ministros de la Vivienda José Luis Arrese, José María Martínez Sánchez-Arjona y Vicente Mortes de convertir a los españoles en dueños de sus casas dio resultado.

La política de vivienda estuvo presente desde el 19 de abril de 1939, cuando se creó el Instituto Nacional de la Vivienda, dependiente primero de la Organización Sindical y posteriormente (2 de enero de 1942) del Ministerio de Trabajo.

Su función fue elaborar el Plan Nacional de Vivienda (1944-1954), consistente en la construcción de vivienda protegida. El instrumento de parte de aquella edificación tendrá su origen en la Obra Sindical del Hogar (OSH), que nació en el seno de la Delegación Nacional de Sindicatos, primero como mero órgano de estudio, y posteriormente adoptó la función de proporcionar vivienda a los trabajadores junto al INV y la labor de organizar aquellas colectividades.

Placa oficial del Instituto Nacional de la Vivienda de la época franquista en España

Placa oficial del Instituto Nacional de la Vivienda de la época franquista en España

En 1954 sacará el Primer Plan Sindical de la Vivienda, en función del Decreto-Ley de 29 de mayo de 1954, que le dio tal competencia. En aquel plan se previó la construcción de 20.000 viviendas y, en el II Plan Sindical de la Vivienda, el objetivo había subido a 50.000.

De 1939 a 1953 la OSH construyó 21.739 viviendas; con la aplicación de los planes sindicales de la vivienda de 1955 a 1957 se logró aumentar a 56.000. Aquellas viviendas eran, en el caso de los poblados de absorción, muy elementales en servicios y en calidad, pero cumplieron la misión a corto plazo de reducir el chabolismo.

La creación del Ministerio de la Vivienda, por Decreto Ley de 25 de febrero de 1957, agrupó al Instituto Nacional de la Vivienda (INV), la Dirección General de Arquitectura y Urbanismo y la Dirección General de Regiones. La nueva Dirección General de la Vivienda acogió al INV y fue dirigida por Vicente Mortes, quien será el tercer titular de este ministerio.

Vista aérea del barrio Cuatro de Marzo y el paseo Zorrilla en Valladolid durante los años 70

Vista aérea del barrio Cuatro de Marzo y el paseo Zorrilla en Valladolid durante los años 70Fundación Francisco Franco

El flamante ministerio será quien tenga que aplicar el Plan Nacional de la Vivienda de 1961, que debía extenderse hasta 1976. La espectacular política constructora se iniciará en ese momento con la construcción de polígonos de viviendas de patrocinio público y privado, en la que intervinieron incluso las propias grandes empresas, deseosas de asentar cerca de sus factorías a las familias de sus trabajadores.

El 80 % de la vivienda protegida debía tener entre 50 y 100 m². Los titulares de aquel ministerio fueron José Luis Arrese, antiguo secretario general del Movimiento Nacional. Después vendrá José María Martínez Sánchez-Arjona, un hombre procedente del mundo sindical que en sus nueve años de mandato sostendrá la inercia iniciada por su antecesor.

En tercer lugar, llegará Vicente Mortes en 1969, quien había chocado con Arrese en su época de director general, pero más por ser ingeniero y Arrese arquitecto. Durante su periodo, fue el momento de construcción de mayor número de viviendas, llegando a más de 300.000 cada año hasta 1975, cuando se aprobó el Decreto-Ley de Actuaciones Urbanísticas Urgentes, la Reforma de la Ley del Suelo, se actualizaron los planes de las áreas metropolitanas de Barcelona y Madrid y se creó, por un lado, la ciudad de Tres Cantos y, por el otro, el museo Dalí en Figueras.

En 1970 será sustituido por otro hombre de línea falangista, José Utrera Molina. Con esta política, la industria de la construcción en 1970 tenía un peso del 5 % del PIB y del 10 % de la población activa, que fue aumentando en el futuro con el boom de los noventa. En la actualidad no hay suelo, no se construye y la poca oferta sube a precios astronómicos, mientras el precio del alquiler sube impidiendo la independencia de los jóvenes.

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