'Maris Pacifici' de Ortelius (1589). Uno de los primeros mapas impresos que muestran el océano Pacífico

'Maris Pacifici' de Ortelius (1589). Uno de los primeros mapas impresos que muestran el océano PacíficoWikimedia Commons

El «lago español»: la historia olvidada de las islas que España descubrió y exploró en el Pacífico

Recuperemos brevemente la historia de aquellas islas que formaron parte del imperio como la de otras que España descubrió, exploró, cartografió e incluso reclamó la soberanía, pero sobre las que no mantuvo una posesión efectiva

Los últimos pasos ya fueron más ligeros, no eran los andares cansinos de poco tiempo antes, sino el trote emocionado de quien es consciente de estar a pocos metros de entrar en la historia y, al fin, coronó la cima y ante sus ojos se abrió un paisaje inaudito de montañas y selvas que descendían suaves como una gigantesca catarata de verde oliva hacia un nuevo mar.

El mar que acababa de descubrir para Occidente Vasco Núñez de Balboa aquel septiembre de 1513 y al que llamó Mar del Sur por la orientación del istmo, mar que renombraría, pocos años después, Fernando de Magallanes como Océano Pacífico.

El descubrimiento del Pacífico desde el continente americano fue uno de los más trascendentales de aquella época singular. Ese descubrimiento abriría la puerta a una nueva ruta hacia Asia, a la primera vuelta al mundo, a la conquista de las Filipinas y a la construcción del primer imperio global de la historia.

Me he referido en estas páginas, en varias ocasiones, al que fuese denominado como «el lago español», y a las diversas posesiones que tuvo España en el Pacífico. Fundamentalmente a Las Filipinas, pero también a territorios en países actuales como Indonesia, Taiwán o Borneo. Pero no me querría olvidar de otras múltiples islas en Micronesia, Melanesia y Polinesia.

Recuperemos brevemente la historia de aquellas islas que formaron parte del imperio como la de otras que España descubrió, exploró, cartografió e incluso reclamó la soberanía, pero sobre las que no mantuvo una posesión efectiva.

La Micronesia

Las Marianas forman un archipiélago compuesto por su isla principal. Guam y una serie de islas menores denominadas Marianas Septentrionales. Fueron descubiertas por Magallanes en marzo de 1521 durante la expedición que culminó con la primera vuelta al mundo.

Los inicios con la población local no fueron muy amistosos por el robo de una barca y diversos enseres, por lo que su primer nombre fue «isla de los ladrones». En 1565 Álvaro de Saavedra toma oficialmente posesión de las islas en nombre de Felipe II, aunque el nombre de las Marianas es posterior y en honor de la reina Mariana de Austria, esposa de Felipe IV quien financia alguna expedición.

Sello postal de España emitido en 2022 dedicado al navegante Álvaro de Saavedra Cerón dentro de la serie «Descubridores de Oceanía»

Sello postal de España emitido en 2022 dedicado al navegante Álvaro de Saavedra Cerón dentro de la serie «Descubridores de Oceanía».

Evangelizada por los jesuitas, la convivencia no siempre estuvo exenta de conflictos como las denominadas «guerras chamorras», (al local se le llamaba chamorro), una serie de conflictos que tuvieron lugar, fundamentalmente, en la segunda mitad del XVII.

Guam tuvo, durante el imperio, un relevante papel geopolítico como escala del Galeón de Manila. Tras el tratado de París de 1898 pasa a Estados Unidos. Para Naciones Unidas es un territorio no autónomo pendiente de descolonización.

Las Marianas mantienen un extenso legado español, como señalaba recientemente en El Debate, en un artículo monográfico, el académico de ciencias y artes militares Tomás Torres Peral.

Aunque algunos atribuyen el descubrimiento de las Islas Carolinas a Toribio de Salazar en agosto de 1526, Juan Hernández Hortigüela piensa que es más probable que se descubriesen en la expedición Magallanes-Elcano, en concreto por los marinos de la Trinidad que habrían recalado en algunas islas menores.

En la actualidad, forman parte de dos países independientes: Estados Federados de Micronesia y Palaos. Se trata de un extenso archipiélago con más de 500 islas, algunas simplemente pequeños atolones. La mayoría de sus habitantes son de raza malaya.

Portada del libro 'De Filipinas a Vietnam'

Portada del libro 'De Filipinas a Vietnam'

El comandante Luis del Bayo, autor de un intenso informe decimonónico sobre las islas no les tenía especial aprecio calificándolos de «los más salvajes, feos y sucios» y criticando su pestilente olor por embadurnarse con aceite de pescado podrido. En 1686 Francisco de Lezcano llegó a Yap bautizando a estas islas como Carolinas, en honor del rey Carlos II haciendo extensivo este nombre a los archipiélagos de las islas Palaos.

España no tenía hombres, ni medios para colonizar tan extensos y lejanos territorios, por lo que la presencia en el archipiélago fue poco relevante, más allá de algunos religiosos en misión evangelizadora.

En 1885 España mantuvo una crisis diplomática con Alemania, por la soberanía de Las Carolinas, que se saldó con una mediación de León XIII que confirmó la soberanía española a excepción de las Marshall que en 1886 pasó a ser un protectorado alemán.

Otras islas descubiertas por españoles, como las Gilbert, hoy Kiribati, fueron incorporadas en 1892 al Reino unido. Tras el desastre de 1898, todas las islas españolas de Micronesia, menos Guam fueron vendidas a Alemania.

La Melanesia

España exploró y dio nombre a numerosos territorios melanesios durante los siglos XVI y XVII, pero apenas llegó a establecer poblaciones permanentes. Estas expediciones partieron del Virreinato del Perú, las más notables fueron las del leones, Álvaro de Mendaña y su esposa, la pontevedresa, Isabel Barreto, considerada la primera mujer española en comandar una flota.

Mendaña descubrió las islas Salomón en 1568: Santa Isabel, Guadalcanal, Malaita y San Cristóbal. Intentó su colonización en una expedición ulterior en 1595 en las que descubre las Islas Marquesas, en Polinesia. El intento en las islas Santa Cruz, pertenecientes a las Salomón, resultó fallido por conflictos con la población local, la escasez de recursos y el fallecimiento del propio Mendaña.

Álvaro de Mendaña

Álvaro de Mendaña

Otra expedición relevante fue la de Pedro Fernández de Quirós que parte del Callao en 1605. Descubre algunas islas de los archipiélagos de Tuamotu y Vanuatu, (a la que llamó Australia del Espíritu Santo) y en donde intentó fundar un asentamiento denominado Nueva Jerusalén del que finalmente se desistió.

Tras separarse de Quirós, el navegante gallego Luis Váez de Torres, al mando de la San Pedro y Los Tres Reyes, continuó hacia el oeste y en 1606 atravesó el estrecho situado entre Nueva Guinea y Australia y que actualmente lleva su nombre. Exploró algunas islas de Nueva Guinea, por cierto, bautizada así por el marino español Íñigo Ortiz de Retes en 1545.

En cualquier caso, Váez no colonizó ninguna isla y continuó hasta las Filipinas. Hoy en día, salvo algunos restos arqueológicos del asentamiento de Santa Cruz y numerosos toponímicos existen pocos rastros de la presencia española en La Melanesia.

La Polinesia

Ya hemos hablado de las expediciones de Álvaro de Mendaña y el descubrimiento para occidente de Las Marquesas, (Islas Marquesas de Mendoza), que nombró así en honor a García Hurtado de Mendoza, marqués del Cañete y Virrey del Perú. Sin embargo, las islas nunca llegaron a ser colonizadas por los españoles, aunque conservan el nombre y algunos toponímicos, aunque la mayoría fueron cambiados, como las islas Magdalena, Dominica, Santa Cristina o San Pedro.

Existen algunas placas conmemorativas. Ante el abandono español, Francia establecería su control sobre el archipiélago en el siglo XIX.

Caso distinto fue el de la Isla de Pascua o Rapa Nui, que, pese a ser descubierta por el neerlandés Roggeveen en 1722 fue, sin embargo, Felipe González de Ahedo en 1770 quien la exploró, cartografió y anexionó, (como Isla San Carlos), en nombre de Carlos III.

El mapa de la Isla de Pascua (renombrada como "Isla de San Carlos") de la expedición de González Ahedo en 1770

El mapa de la Isla de Pascua (renombrada como «Isla de San Carlos») de la expedición de González Ahedo en 1770

En la toma de posesión firmó una interesante documentación, que se conserva, con los lideres rapanui. Con los procesos de independencia pasaría a formar parte de Chile, aunque dicha adhesión no se completaría hasta 1888.

Por último, hay que referirse al intentó de fundar una misión en Tahití mediante las expediciones de Domingo de Bonechea en 1772 y 1774. En 1772 exploró la isla a la que llamó Isla de Amat, en honor del Virrey del Perú. En 1774 volvió con misioneros franciscanos, herramientas y semillas. Firmó acuerdos con los lideres locales al estilo de los de González de Ahedo. Sin embargo, al igual que en el caso de Mendaña, la muerte en Tahití de Domingo de Bonechea al año siguiente trastocó los planes y motivó la cancelación del proyecto.

En definitiva, podemos decir que durante trescientos años España dominó el Pacífico, pero tras la pérdida de las Filipinas y Guam, así como la venta de las islas de la Micronesia a Alemania, su presencia y gran parte de su legado fue borrado por completo, reducido a estudios especializados en facultades de historia.

De hecho, hoy en día, salvo el caso de las Filipinas, la mayoría de los españoles desconoce esa presencia y el importante papel que jugaron nuestros marinos y exploradores en el océano más grande del planeta.

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